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22.11.12

Historias de la Ciudad

Érase una vez un Circo llamado El Circo Orrín, que viajó desde Inglaterra, pasando por todo Estados Unidos y Canadá, hasta que llegó a México. Eran tiempos del porfiriato, el cine todavía no tenía el auge que llegaría a tener. Así que la diversión del fin de semana estaba en las carpas. 




 
El Circo Orrín fue muy bien recibido por la sociedad mexicana, viajaron mucho tiempo por diferentes partes de la República Mexicana: Yucatán, Campeche, Nuevo León, Córdoba, Orizaba, Querétaro, San Luis Potosí y más, mucho más, hasta que llegaron a la Ciudad de México, donde se asentaron y crearon el Circo Teatro Orrín, donde hoy se encuentra el Teatro Blanquita.

El Circo Teatro Orrín, era un palacio de entretenimiento. Con una construcción art nouveau con todo el estilo francés de la época. Recibía a grandes y chicos, gente adinerada y campesinos de las afueras de la Ciudad. Era el centro de entretenimiento más importante de la época. Había trapesistas, magos, leones, elefantes y la estrella del espectáculo: El payaso Richard Bell, un actor inglés que se ganó el cariño de la gente y fue renombrado como Ricardo Bell. Se dice que Richard Bell le robaba una sonrisa a todo mundo, incluso al General Porfirio Díaz, quienes se convirtieron en amigos muy cercanos. Cuenta la leyenda que alguna vez le preguntaron a Díaz que por qué no dejaba votar a la gente para elegir a presidente y el contestó : “Porque todos votarían por Richard Bell”.

El Circo de los hermanos Orrín tuvo varios años de fama, hasta que decidieron que la vida del circo había llegado a su fin y prefirieron dedicarse a los bienes raíces de una Ciudad que estaba en sus inicios de construcción. El teatro lo demolieron y Richard Bell creó su propio Circo. Los hermanos Orrín, decidieron crear una colonia: La Colonia Roma y como tributo a lo que fue su vida por mucho tiempo, nombraron a las calles con los diferentes lugares que el Circo Orrín visitó: Yucatán, Campeche, Nuevo León, Córdoba, Orizaba, Querétaro, San Luis Potosí y más, mucho más.

Volveremos a recordar al Circo Orrín este fin de semana de 12-18 hrs. en la plaza Río de Janeiro, donde contaremos la historia del payaso Richard Bell, además niños y niñas serán parte de un acto cirsense. También podrán imprimir su poster del Circo Orrín y encontrar varios productos del Fabuloso Teatro Circo Orrín. Este evento lo realiza la empresa de cultural portátil: Lo Que Sea dentro del Corredor Cultural Roma Condesa.

Viajemos en el tiempo y descubramos las historias que nos tiene preparada la Ciudad.


Para más información, visiten LO QUE SEA: http://www.crealoquesea.com/?p=689

Corredor Cultural Roma Condesa: http://www.ccromacondesa.mx/corredor-infantil/

31.10.12

Colores, flores y mucho pan.

El dos de noviembre es una fecha que en particular me fascina. La Ciudad se llena de colores, flores y olor a copal. Debo decir que cada año que pasa, me sigue maravillando el misticismo del Día de Muertos, pero este año lo estoy disfrutando al máximo con mi hija.

Resulta que la semana pasada nos dedicamos a poner la ofrenda en casa. Nos faltaban las flores de cempasuchil y las calaveritas de azúcar, así que fuimos al mercado. Este año tocó el mercado de Medellin, en la Colonia Roma. Entramos al mercado y en cuanto olimos el copal y las flores de cempasúchil entramos a otra dimensión. Sofía estaba maravillada con la cantidad de colores que tenía cada calaverita de azúcar y le gustó más cuando la probó. Déjenme les cuento, que nunca había visto desaparecer una calaverita a tal velocidad.

Cuando llegamos a las flores, Sofía escogió el paquete completo, que constaba de: la docena, más la bolsa de pétalos, más la maceta de flores de cempasúchil. Después llegamos a las flores de terciopelo y fue otro tanto más.

Después me quedé pensando en cómo percibía mi hija toda esta festividad, con calaveras de colores, catrinas de varias versiones, ataúdes como juguetes. Me dio gusto verla disfrutar tanto de su cultura. Mientras la veía pasearse por los pasillos del mercado, me di cuenta que ya teníamos todo listo, solo faltaba el pan de muerto, así que fuimos a la pastelería Suiza, una panadería ya tradicional en la Colonia Condesa, justo enfrente del parque España. Era impresionante cómo entraba y entraba gente para llevarse su pan de muerto relleno con nata.

Llegamos a casa, pusimos las flores en la ofrenda, junto con las calaveritas de azúcar y una rebanada de pan de muerto. Cuando terminamos, Sofía decidió que cenaría pan de muerto, así que preparé chocolate caliente y nos sentamos a cenar. Mientras disfrutábamos de cada bocado, platicamos de cada foto que estaba en el altar. Le conté de mi abuela, del abuelo de su papá y de mi abuelo. Ella recordó a su gatito y le puso un juguetito. Fue un buen momento de recordar a nuestros seres queridos, mientras festejábamos la vida con un pan sopeado en chocolate.

Ustedes, ¿Cómo celebran el Día de Muertos? ¿Cómo lo disfrutan con sus hijos?

En la Ciudad hay un sin fin de opciones por disfrutar, desde la festividad en el Zócalo, pasando por la tradicional ofrenda en el Anahuacalli o en el Museo DoloresOlmedo. Para los niños, les recomiendo La Feria de las Calacas que organiza Alas y Raíces en el Centro Nacional de las Artes, habrá música, teatro y mucha fiesta.


9.8.12

¡A disfrutar la Ciudad!


Este fin de semana hay dos actividades especiales para PAPÁSDF: la salida al Museo del Chocolate y pases para ir al Festival de Cine para niños (...y no tan niños).

Estoy muy contenta de tantas actividades que hay para que los niños disfruten la Ciudad y los papás la conozcamos desde otros ojos. Les comparto varios temas:

En primer lugar, ya estamos listos para la salida de PAPÁSDF. Vamos al Museo del Chocolate MUCHO, una casona antigua en la tradicional Colonia Juárez, que fue restaurada para albergar un espacio que hable sobre el cacao, el chocolate y toda la cultura que hay alrededor de este elixir.

El Chocolate tiene mucho que ver con nuestras raíces y qué mejor que enseñarle a nuestros hijos de la historia de esta semilla, ¡a través de la diversión!. Por eso, el Museo del Chocolate, nos tiene preparada una visita guiada para papás y una visita guiada especial para niños y niñas. También nos ofrece una cata de los diferentes tipos de chocolates, acompañados de una bebida prehispánica. Los niños tendrán un taller donde harán trufas y se llevarán 150 gramos de chocolate a su casa.

¡Esta visita al Museodel Chocolate promete diversión segura! La cita es el viernes 10 de agosto a las 12 del día en la puerta del Museo: Milán 45, Col. Juárez. El costo de la visita es de $100 pesos por persona a pagar en la taquilla del Museo. Para confirmar su asistencia, mánden un mail a papas.df@gmail.com.

En segundo lugar, El Festival de Cine para Niños (...y no tan Niños) nos tiene preparadas unas cortesías para ir al cine y disfrutar de historias diferentes para niños y niñas. Tenemos varios boletos para las funciones de este fin de semana.

En estas funciones se proyectan varios cortometrajes que cuentan cómo los niños de diferentes partes del mundo, ven su realidad.

Lo único que tienen que hacer es mandar un correo, donde el título sea: Matatena. Contestando la siguiente pregunta: ¿qué es lo que más les gusta de ir al cine con sus hijos? Los diez primeros, se ganan un pase.


Disfrutemos la Ciudad juntos, porque todos somos PAPÁSDF.

8.3.11

Un tiempo valioso.


El tiempo de todos vale lo mismo, no es objetivo, no son horas, minutos y segundos, el tiempo es lo que puedes hacer en él.
José Antonio Vega Macotela

Hace unos meses, cuando me enteré del caso de Edgar Jiménez Lugo, el Ponchis, el niño de 12 años que ya era sicario a su escasa edad, me estremecí, me enojé, me entristecí. No sé si mi reacción fue por que soy mamá y por un momento pensé ¿qué pasaría si mi hija hiciera eso? ¿por qué tendría que vivir esa realidad a tan pocos años de vida? Es una visión lejana, de una mamá de otro contexto, pero aún así ningún niño debería vivir en violencia. Ningún niño debería de asumir que la vida es maltrato y odio.

Estoy convencida de que los primeros años de vida son primordiales para formar conceptos propios sobe el mundo que nos rodea. Los niños que crecen en un entorno de violencia, reconocerán su realidad como violenta y no sabrán que existe algo más. La situación que viven los niños marginados no tiene cabida para recuerdos felices, simplemente no existen en su entorno.

Les cuento esto, porque lo que me pasó con el Ponchis fue una tristeza e impotencia que la sentí hasta los huesos y me llevó a preguntarme todo eso ¿por qué un niño tendría que vivir así? ¿por qué un niño tendría que hacer eso? ¿por qué tendría que ser su realidad?

Hace dos semanas, escuchando vinculArte, me enteré de un proyecto que me interesó mucho y se los comparto. Se llama Dona tu tiempo. Lo organiza la Secretaría de Cultura del DF junto con La Comunidad Integral de Diagnóstico para Adolescentes (antes, Tutelar de menores ) y consta simplemente de que la gente vaya y done su tiempo para pasar un rato con los adolescentes de La Comunidad.

En la entrevista escuché varias reflexiones que recordaron mis pensamientos sobre el Ponchis, por un lado los adolescentes que están en el tutelar, son nuestros adolescentes, son los jóvenes de México. A pesar de que hicieron una falta a la ley, es el eslabón más importante para buscar su reinserción a la sociedad, a la nuestra. Por otro lado, decían los directores de este proyecto, que si nos interesa nuestra seguridad, es necesario hacer algo por los niños y jóvenes que hoy están en proceso de reinserción, si no ellos serán los próximos delincuentes.

El Ponchis o cualquier otro apodo y nombre, necesitan ser guiados a otra forma de realidad, enseñarles que la violencia que vivieron los primeros años de su vida no es el único camino que existe. Como papás, sabemos que los niños y jóvenes necesitan calidad de tiempo. Ser escuchados, tomados en cuenta y darles un conocimiento de otras formas de vida. Eso tan básico e indispensable es lo que les hace falta a estos jóvenes. Donemos nuestro tiempo. Lo que sea que quieran hacer: jugar un partido de basquet, enseñarles a dibujar, leerles poesía o simplemente escucharlos un rato. Todos tenemos algo que ofrecer.

Enseñémosle el otro ángulo de la vida, el de la creación.

Ya se abrió la convocatoria, solo tienes que mandar un mail a subcapacitacion@gmail.com con tus datos, horarios disponibles y la descripción de lo que quieres hacer, para que agenden la donación de tu tiempo.

Vamos a donar nuestro tiempo. Hagamos algo por nuestros niños y jóvenes, aunque no sean nuestros hijos. En estos tiempos grises, una hora puede cambiar la vida de muchos.

Para los papás: Les paso el dato de este artista que hizo más o menos lo mismo de donar el tiempo, pero de una forma muy peculiar. El artista se llama Jośe Antonio Vega Macotela. El proyecto se llama Time Divisa. Una parte se presentó el año pasado en el Museo Carrillo Gil, la otra parte espera ser publicada en un libro. Lo que hizo fue realizar los sueños de varios presos a cambio de que colaboraran con su proyecto artístico. Era como ser ellos, pero afuera de las rejas. Cuando leí el artículo sobre Macotela me resultó inspirador para un documental. Ahora me interesa más ser yo la que done el tiempo y vivir en carne propia el sueño de los demás ¿a ustedes no?


26.10.10

Entre Halloween y Día de muertos


Te platico cómo puse la ofrenda de Día de muertos con mi hija. Te cuento de qué va el libro el Árbol de las brujas de Ray Bradbury. Te regalo una playera de terror de la marca mexicana Camisas Frescas INK.

Sofía y yo pusimos la ofrenda del día de muertos. Para mi es un ritual que llevo varios años realizando. Ir al mercado, encontrar calaveras a un lado de las frutas, oler las flores de cempasuchil y disfrutar el color de las flores de terciopelo. Sentir el copal a cada respiro y ver los colores del papel picado. En definitiva la ofrenda y el día de muertos es una festividad muy importante para mi. Es seguir un ritual milenario y recordar a mis muertos. Darles su lugar de encuentro entre este mundo y el que ahora habitan. Festejar la muerte con colores. Esa idea me hace vibrar y sentirme mexicana. Me gusta y lo festejo.
Hacer este ritual con Sofía fue muy especial. Hace un año también lo hicimos pero Sofía todavía no entendía o diferenciaba ciertos conceptos, recuerdo que le encantaban las calaveras de azúcar. Para ella eso fue el día de muertos del año pasado comer calaveras sin fin. Este año fue diferente. Empezando por el pan de muerto: un día estábamos comiendo y me dijo “ya se qué es morido” a lo que yo le contesté “se dice muerto corazón, y dime ¿qué es?”, en un tono acertivo, me dijo“cuando las hormiguitas se quedan dormidas y ya no se mueven”. Me gustó esa explicación, no le quise mover más para una niña de su edad. Ayer le platiqué que iríamos al mercado para hacer la ofrenda, y me preguntó que qué era una ofrenda, yo le contesté que era poner mucha comida y cosas que le gustan a los bisabuelos que se fueron al cielo. Eso la emocionó, más cuando llegamos al mercado y fue la encargada de cargar las flores y seleccionar las calaveras de azúcar.

Sofía bailaba por los pasillos del mercado cantando: “ya tenemos flores para Halloween”, yo inmediatamente le decía “es para Día de muertos corazón”, Sofía seguía bailando y una señora del puesto de flores prendía copal, le expliqué a Sofía cómo se prendía y por qué se usaba un recipiente especial para encenderlo. Ella estaba muy interesada y seguía cantando que era para Halloween, me daba tanta risa, la imagen de ella bailando y cantando y yo atrás de ella corrigiéndole que no era para Halloween sino para Día de muertos. A veces peco de purista.

 Llegamos a casa y pusimos la ofrenda. Sofía estaba fascinada con los pétalos de la cempasuchil. Los aventaba por toda la ofrenda y acomodaba las calaveras de azúcar, según los colores del papel picado. Quedó una ofrenda colorida, llena de vida, eso me gustó mucho. Al final Sofía fue a su cuarto y trajo más “decoraciones” para el altar. A su bisabuelo le dejó un libro de Snoopy, a su bisabuela unos discos y a su tío abuelo una plastilina, esa fue su ofrenda para ellos y ahora son parte del altar.
 Mientras hacíamos la ofrenda le explicaba que en su país se festejaba el Día de muertos y en otras culturas se festejaba Halloween. Eso me recordó al libro El Árbol de las Brujas de Ray Bradbury, un cuento que narra las aventuras de un grupo de niños que viajan por la historia del mundo tratando de encontrar el inicio del festejo a la muerte en las diferentes culturas del mundo. Este libro tiene un aprendizaje más allá de la narración divertida e imaginativa de Bradbury: Todas las culturas festejamos la muerte porque es el final de la cosecha, el árbol que marchita. Ofrendamos para darle vida, nutrir a la tierra mientras sucede el invierno y alcanza a la primavera de nuevo. Algo tan simple Bradbury lo transporta a un nivel cultural, donde las diferentes sociedades recuerdan a sus antepasados. Un libro que les recomiendo si tienen hijos de 7 años en adelante, se van a divertir leyéndolo.Sofía me recordó ese libro, algún día lo leeremos juntas.

Sofía está emocionada porque se quiere disfrazar de brujita en el Halloween de su escuela y porque hoy puso su ofrenda a sus bisabuelos, ese es el mundo global que le tocó vivir. A mi me gustó ir al mercado con mi hija, poner la ofrenda con mi hija y verla feliz mientras festejamos la vida.

Para los papás: Esta semana también tendremos pases dobles para ver Huraclown, en verdad se las recomiendo, el sábado pasado Sofía y yo disfrutamos dos horas seguidas de risas y diversión. Además, por estas festividades Halloween-Día de muertos, la marca Camisas Frescas INK nos regala cuatro playeras de su colección de terror. Les muestro los modelos a continuación. Regalaremos uno de cada uno. Estén pendientes en twitter para ganar y échenle un vistazo a esta marca mexicana que tiene diseños muy divertidos y algunos hasta brillan en la oscuridad.


17.9.10

Fiesta en las calles

El 15 y el 16 de septiembre hice una cobertura por twitter  (@papasdf) de mis experiencias al ir al zócalo a ver el desfile, el grito y el desfile militar del siguiente día. A continuación les muestro fotos de los dos días, pero antes quiero compartirles una reflexión:

Me gustó mucho caminar por las calles y sentir la vibra de fiesta, me gustó ver a Sofía soplando a la corneta de la mano de su padre, me gustó ver a Sofía aprender a usar la matraca, mientras Bruno le explicaba cómo usarla, me gustó ver a mi hija que no soltaba su bandera, me gustó ver a un niño asombrado por el desfile mientras su abuelo lo sostenía en sus hombros, me gustó escuchar a los niños gritando sin cesar ¡Viva México!, me gustó ver a miles de adolescentes bailando a las 2 de la mañana con el monumento a la Revolución de fondo, me gustó ver que la mayoría de los que estábamos ahí, nos vestimos con los colores de nuestra bandera o con trajes típicos de nuestro país, me gustó ver a muchas familias festejando, me gustó sentir la fiesta en las calles. Cada uno de nosotros merecíamos tener un espacio de fiesta.

Todo lo demás: Los detalles, la logística, el contenido del desfile, la falta del espectáculo que esperábamos, el contenido político, etc. eso ya lo escuchamos de los líderes de opinión; yo les comparto lo que viví como una mexicana más, que salió a las calles a festejar con su familia “el cumpleaños de su país”, como dice Sofía de manera acertada.

También me gustó saber que en México, el arte sale a las calles, el trabajo escénico de Mónica Raya, con la serpiente emplumada, donde representa la importancia de los mitos en una sociedad. Me gustó, el arte conceptual también puede ser popular. El trabajo de Jorge Vargas con el batallón de revolucionarios en marionetas y la construcción del coloso; me pareció muy interesante, las marionetas tenían una mística al verlas pasar y el coloso fue la edificación de una historia; todos fuimos parte de un performance, fue un buen momento.

Así que aquí las fotos y que ese ¡Viva México! se escuche a diario.

¿ustedes qué tal se la pasaron?



 

14.9.10

Festejo los recuerdos.

"No nos engañemos; la imagen que tenemos de otros pueblos, y hasta de nosotros mismos, está asociada a la Historia tal como se nos contó cuando éramos niños. Ella deja su hulla en nosotros para toda la existencia."
Marc Ferro


Mi relación con México es como una historia de amor, llena de encuentros y rupturas.

Cuando era niña el momento que más me gustaba de los lunes eran los honores a la bandera, marchaba derecha, cantaba con todas mis ganas el Himno Nacional e incluso me molestaba un poco de que mis compañeras (iba a una escuela de monjas) no saludaban con ganas a su bandera.

Por esas épocas tenía un cuaderno que me regaló mi papá en navidad, era un cuaderno muy especial porque ahí anotaba todas las ideas que se me venían a la mente para cambiar el país cuando fuera “presidenta”. Sí, yo también quería ser “presidenta” (¿quién no a esa edad?) ahí empezaron un sin fin de ilusiones y planes que debía de hacer por el bien de mi país. Hasta que mataron a Colosio. Recuerdo que ese 23 de marzo fue mi primer ruptura con el concepto que tenía de patria. No sabía quién era Colosio, no tenía ninguna afinidad política, era muy chica para entender, pero sentí una fractura. Dejé de escribir en mi libreta.

Ya en la secundaria, me entró la idea de que quería que me exiliaran “cuando fuera grande”, quería ser una persona incómoda para el país, ser molesta por decir la verdad. En esos tiempos decir la verdad y ser molesta se limitaba a que todos los 2 de octubre desde 5° de primaria hasta 3° de secundaria, anotaba en el pizarrón del salón “no se olvida” y escribía un poema que me pasaba semanas creando en recuerdo a los estudiantes. Era una adolescente más; por ello me corrieron de la escuela de monjas y me dijeron que me fuera a estudiar a una escuela de arte.

En la prepa fue igual, estudiar al México Bárbaro de Kenneth Turner, quedarme las noches en vela leyendo sobre la esclavitud en México, e incluso soltar unas lágrimas de tristeza. Para la Universidad, mi imagen de Patriotismo estaba muy desfigurada, el país era una mentira al igual que sus símbolos patrios. La historia oficial era un cuento de hadas. Para mi, la biblia del postmodernismo histórico era El laberinto de la Soledad de Octavio Paz, el estar “chingados”, el ser faltos de identidad. México, un caleidoscopio de ilusiones rotas.

Como toda historia de amor, existen pasiones que se aclaran con los años. Un día en los altos de Chiapas, escuchaba unos corridos de la revolución. Escuché las primeras notas y me transportaron a mi infancia, a mi padre metiendo un cassette en su camioneta Galaxy 73 y escuchando corridos y música folclórica, mientras manejaba para llevarnos a la Ciudadela a pasear. Me di cuenta que México era yo, era lo que mi familia me había enseñado a ser, México era complejo y plural, México era ese momento.

Mis padres son militares, como la mayoría de mi familia. Recuerdo los festejos de 15 de septiembre en casa de mis padres: Vivíamos en la Col. Jardin Balbuena, zona relativamente cerca del centro de la ciudad. Nos subíamos a la azotea, con todo y televisión, y veíamos la transmisión del grito desde la parte más alta de la casa. Mis padres nos hacía pararnos cuando aparecía el presidente con la bandera, nos parábamos mis hermanos y yo, muy derechos y saludábamos a los Símbolos Patrios por la televisión, cantábamos el Himno Nacional y después volteábamos al cielo para ver el espectáculo de fuegos artificiales. Nos robábamos un poco de la fiesta nacional desde nuestra casa.

Para el desfile del 16 de septiembre, mis padres nos despertaban muy temprano para verlo en la televisión mientras recordaban cuando les tocaba marchar en sus años de soldados. Una vez mi padre no pudo marchar porque en un ensayo volteó a ver a mi mamá que pasaba con su batallón; mi padre por seguirla con la mirada, no se dio cuenta que había una coladera sin tapa y se fracturó la pierna. Varias historias nos contaban mientras pasaba el desfile, todos los años las mismas. Después nos llevaban al Hospital Militar donde nos dejaban pasar para ver cómo llegaban las tropas después del desfile. Mi visión del desfile siempre fue esa, detrás del telón.

La historia cambia de generación en generación. Mi madre, una enfermera militar por convicción que cuando era niña se escapaba de casa, se subía al monte más alto de la ciudad de Oaxaca (donde vivía en ese entonces) para escuchar a los Beatles en la radio. Nunca se imaginaría que esas mismas canciones que escucharía sentada en los montes del Istmo de Tehuantepec, 40 años después las cantaría su nieta camino a la escuela. Mi padre, un revolucionario dentro del sistema, un militar por ideal, no por las armas, un militar sin serlo. No lo había entendido hasta ahora, las bondades del tiempo, el creía en los valores de lealtad y honor, él creía en “un soldado en cada hijo te dió”. El mismo que se ponía su uniforme y se sabía todos los libros de entrenamiento: manual de operaciones en campaña, ese mismo escuchaba al TRI (con él escuché por primera vez al “niño sin amor”) y nos enseñaba que había que tratar por igual al albañil, que al general de alto rango, porque todos eran iguales. Ahora entiendo que mi padre lo que buscaba no era cambiar al sistema, sino hacer la siguiente generación mejor y lo hizo con sus hijos.

Es interesante cómo los valores se quedan con los años. Por más rupturas que tuve con la idea de México, por más que intenté vivir en el extranjero, la verdad es que la sangre llama. Los recuerdos y las enseñanzas de mis padres son las que prevalecen. Me gusta ser mexicana. Ya hice las paces con la Historia y me asumí como parte importante del futuro, como todos. Me gusta se mexicana, porque es un reto, porque es complejo, porque es una responsabilidad y porque es un ideal. Me gusta ser mexicana porque a partir de ello puedo ser global. Me gusta pensar que cada día estoy dando un granito de arena por cambiar aquello que no me gusta de mi Nación, con eso me conformo. Por mucho no quiero estar en la silla presidencial, ni ser exiliada, ni hacer una revolución. Lo que sí quiero es ser analítica con lo que pasa en mi tierra y aportar un cambio desde mi trinchera.

A Sofía le tocará vivir su propia relación con su país. Por el momento cada vez que ve una bandera de México se emociona. Es mi turno decirle de dónde viene, de que su familia es parte de la Historia, que sus padres creen fielmente en ser mexicanos, que su país está lleno de diversidad y que la Historia no es una película donde hay buenos y malos, sino que está escrita por seres humanos, con errores y aciertos. Que a su padre le retumba el corazón cuando escucha el Himno Nacional y a su madre se le hace un nudo en la garganta de solo pensar en el concepto de México. Es el abrazo a un ideal. Mi hija sabrá de qué abuelos viene: de dos militares que lo que buscan es responder por su patria y de una periodista que ha trabajado toda su vida por la construcción de la nación. Esa es la historia de su familia. Es la historia de su México inmediato. Gritaré con ella ¡Viva México!, gritaré con mi hija. Ahora ese concepto de México vive en ella.

Les deseo un buen festejo en familia, pero sobre todo una reflexión de nuestro papel como padres en la construcción de una identidad nacional para nuestros hijos. Que nuestros niños se enamoren, quieran y cuiden su tierra y su cultura, ese es nuestro regalo para ellos, enseñarles lo fascinante de su país y la responsabilidad que implica.

Muchas felicidades, no solo por los 200 y 100 años que nos cuenta la historia. Felicidades por hacer que día a día el país funcione. Felicidades por ser mexicanos.

 Una vecina del barrio  lleva 30 años poniendo este cuadro fuera de su casa. Ese día, sin conocerme, me abrió la puerta de su casa para poder tomar esta foto. Esa confianza también es México.

Para los niños: El 16 de septiembre se estrena "Brijes" primer película mexicana en 3D, la cual rescata elementos de nuestra cultura. Vale la pena ver esta cinta por su nueva tecnología y para ver una historia mexicana. Habrá que verla.

Para los papás: Le recomiendo el libro: Cómo se cuenta la historia a los niños del mundo entero de Marc Ferr. Un libro que nos ayuda a percibir qué mensajes le dejamos a nuestros niños cuando les contamos de su país y su historia.

15.7.10

Fin de semana en el Museo de Arte Popular

A mi hija y a mi nos gusta mucho el Museo de Arte Popular, los colores, los juguetes tradicionales, los altares de muertos y la belleza del edifcio simplemente nos cautiva. Es diversión garantizada además de que mi pequeña tiene la oportunidad de conocer las tradiciones de su país.

Hablando de su país, la otra tarde que íbamos caminando, vio una bandera de México, se paró y empezó brincar y a gritar “mamá, mamá, ahí está mi país, esa es la bandera de mi país, México” Me gusta que se alegre por su bandera, no por ser nacionalista, sino porque me gusta que conozca sus tradiciones y su identidad como mexicana.

Este fin de semana les recomiendo ir al Museo de Arte Popular. Como les conté el lunes, es la sede del Festival Apantallad@s donde habrá un espacio de interacción, donde los niños pueden aprender sobre temas como: Violencia, Los Comerciales, Los efectos Especiales, Tu derecho a la comunicación, Internet y medios de calidad.

Y ya que están en el Museo, pueden aprovechar para darse una vuelta por la exposición permanente, que vale mucho la pena.

Para los papás: Saliendo pueden irse caminando al tradicional Restaurante El Danubio, donde tienen un menú bastante completo y la comida es muy rica. Tengan en cuenta que mucha gente va a este lugar, les recomiendo hacer una reservación.

10.6.10

Futbol, “el Chicarito” y mi hija.

  • Les platico qué es el futbol para mi.



  • Les cuento cómo ve el futbol mi hija con su abuelo.



  • Recomendaciones futboleras para toda la familia.



  • Para mi el tema del futbol ha tenido idas y venidas, cuando era niña me sentaba junto a mi padre a ver los partidos de las Chivas, aquellos partidos que nunca ganaban y aún así nosotros le éramos fieles a las playeras rojiblancas. Tiempo después me dejó de gustar porque no entendía la necesidad de tanto impacto mediático para un deporte. Para cuando entré a la preparatoria del CUM y teníamos que fundar el equipo de futbol femenil, entendí lo que era estar en la cancha, era muy divertido aunque mi condición física era pésima. Mi resolución sobre el futbol es que le guste a quien le guste, este deporte es cultura; forma parte del consciente social y de la vida diaria no solo de nuestro país, sino de más de la mitad del globo terráqueo.

    En un partido se desprenden las fantasías históricas ¿Quién no ha soñado que algún día le ganemos a Estados Unidos?; en la cancha se resuelven o se develan las necesidades de los países. Existe la unión entre gladiadores y seguidores, aquellos que están en la batalla por cruzar el umbral y nosotros que los apoyamos en una catarsis sin cuestionamientos, por eso sentimos propia la victoria o la derrota; todos nos volvemos uno y en este mundial que comienza, no es la excepción; hoy más que nunca estamos necesitados de una victoria; la tengamos o no, ahí estaremos listos para la batalla.

    Ahora la que ve los partidos con mi padre es mi hija, los dos gritan al unísono: ¡Vamos Chicharito!, claro, a mi hija le encanta comer chincharos, por eso se le quedó. Su abuelo le consiguió un uniforme de las chivas y ella es feliz cada vez que se lo pone. Eso me recordó hace 4 años, cuando era la comida para anunciar el compromiso de mi marido y yo; toda la familia política estaba reunida en casa de mi suegra, yo platicaba con una prima y de pronto vi a mi papá llegar con un poncho, una gorra y una sudadera de las Chivas, ese domingo había ganado algo importante, la verdad no recuerdo qué, pero ahí estaba el hombre con el que veía los partidos de pequeña, ahí estaba con el uniforme del triunfo; al principio me quedé sin hablar, después le di un abrazo, él estaba feliz, el mismo día que se anunciaba el matrimonio de su hija, había ganado su equipo después de mucho años de esperar. Ese es el futbol para mi, es un recuerdo de familia.

    Empieza otra copa del mundo, seguramente veré varios partidos y gritaré y me emocionaré; seguramente mi hija gritará ¡gooool! con su abuelo. Estaremos presentes en el primer mundial de mi pequeña; será muy divertido.

    Y para los aires de futbol que se desprenden en el ambiente, les tengo algunas recomendaciones: En las rejas del Bosque de Chapultepec está la exposición fotográfica “México Mundialista” donde se presenta un recorrido de los diferentes mundiales en los que ha participado la selección mexicana desde Uruguay 1930 hasta Alemania 2006. Valen la pena las fotografías de México 86, donde presentan varias escenas que marcaron historia como la famosa “mano de dios” de Maradona que contribuyó al triunfo de Argentina contra Inglaterra. La exposición estará hasta el 27 de junio.

    Por otro lado, la UNICEF empezó la campaña “Ponte la camiseta” que en el marco del Mundial Sudáfrica 2010 busca promover los derechos de los niños. Es una campaña de hacer consciencia y comprometerse a nivel personal al bien común de los niños, vale la pena que visiten la página ponte la camiseta

    Para las mamás: Busquen en la revista de este mes de Marie Claire el artículo “Del amor al odio: Nosotras y el mundial”, de Cynthia Arvide, se los recomiendo mucho, esta muy divertido y pone en perspectiva, con buena información y personajes interesantes, cómo las mujeres buscamos la conciliación con este deporte.



    21.5.10

    BIODIVERSIDAD Y CULTURA

    Un tema que considero importante en la enseñanza de los pequeños, es el medio ambiente. Todos sabemos que el darle a nuestros hijos una cultura ecológica es indispensable en estos tiempos de calentamiento global y falta de agua; pero más allá de este lugar común que ya está permeado en la sociedad y que reitero, es de suma importancia; hay un análisis interesante atrás del discurso ecológico; la biodiversidad que se transforma en cultura.

    Cada cultura se constituye según la biodiversidad que le rodea. La necesidad de alimento, ha marcado la evolución cultural del sedentarismo e incluso los primeros rasgos artísticos en cuevas usadas de lienzos; desde los principios de la humanidad se ha tenido una simbiosis con la naturaleza y en Mesoamérica no fue la excepción. En gran parte de nuestra tierra, la milpa ha sido la benefactora en la nutrición prehispánica y contemporánea. Milpa viene del nahuatl milli, parcela sembrada, y pan, encima, en. Literalmente, “lo que se siembra encima de la parcela”.

    Según el “doctor Eduardo Quintanar Guadarrama, coordinador del Programa Recursos Biológicos Colectivos de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), define la milpa como: “Son agroecosistemas compuestos principalmente de maíz, frijol y calabaza. Algunos pueden contener otras plantas como chiles, quelites (plantas que crecen solas aunque muchas de ellas sólo en las milpas). Por lo que son sistemas complejos tanto horizontal como verticalmente”. Esto quiere decir que todo lo que habita la milpa cumple una función provechosa. Por ejemplo y como explica el doctor Quintanar, el frijol le brinda nitrógeno a la tierra, la calabaza se extiende cortándole el paso a cualquier otra planta que quiera competir con el maíz y alrededor del tallo de éste último se enreda el frijol” (http://sepiensa.org.mx)

    Este maravilloso ecosistema creado, es la base cultural de nuestros ancestros, es un símbolo importante de la religión y cultura de nuestro país; de este sistema de siembra sale el maíz, el frijol, la calabaza y el chile, elementos usados para el bautizo maya en las comunidades de Quintana Roo, mientras que en los altos de Chiapas representan las deidades de la triple cruz tseltal; sin mencionar que estos cuatro elementos son la base de la gastronomía mexicana.

    Debemos valorar la riqueza de la tierra y su importancia en la creación de nuestra cosmovisión. En otros lugares de la república estos elementos siguen siendo sagrados, esta es una enseñanza importante de analizar y plasmar a nuestros hijos; para ello, la Universidad Autónoma de México, ha organizado un evento sin precedentes, donde el área humanista y científica se complementan junto con instituciones gubernamentales, organizaciones indígenas y asociaciones civiles para lograr el magno evento “La Milpa: Baluarte de nuestra diversidad Biológica y Cultural”, del 21 al 23 de mayo en la explanada de la Biblioteca Central de la UNAM.

    En este evento habrá exposiciones artísticas; conferencias del ámbito cultural y biológico de la milpa; muestras de música y danza y actividades para niños que vale a pena considerar:

    Camisetas de la milpa: Cada participante creará su camiseta con un diseño de La Milpa. Se tendrán las placas de serigrafía para crear la camiseta al momento. También podrán personalizarla con alguna frase alusiva a la biodiversidad.

    Taller “Arqueólogo por un día”: niños identificarán las plantas y animales asociados a la milpa, usados por las poblaciones antiguas; a través, de la simulación de las técnicas que emplea el arqueólogo para su recuperación.

    Taller “La Molienda”: El objetivo de este taller es que los niños reconozcan que la biodiversidad de una milpa involucra plantas que siguen siendo parte su vida cotidiana, y que las técnicas tradicionales de preparación que se aplican hoy en día, son iguales a las utilizadas hace más de dos milenios.

    Estas son solo tres de las 10 actividades para niños que tiene este evento, también habrá un espacio donde los enseñarán a reciclar a través de actividades lúdicas y sonoras en el Reciclosonoro. Como ven vale la pena asistir y ser parte de los festejos del año internacional de la Biodiversidad.

    Después de que sus hijos jueguen a ser antropólogos o diseñen sus camisetas, pueden comer en los diferentes establecimientos gastronómicos del evento donde habrá feria de quesadillas; atole y tamales; muestra gastronómica de la milpa y como gran final los helados de la milpa, donde probarán sabores tan diversos como amaranto, aguacate, nopal, jamaica y los demás sabores típicos.

    Bien por la UNAM que hace estos eventos donde nos pone a reflexionar y a disfrutar nuestra diversidad biológica y cultural, ahora solo nos queda a nosotros plasmarle esta maravilla a nuestros hijos.

    Para los papás:
    Dos eventos musicales que les recomiendo; para bailar y saltar y seguir bailando, hoy viernes el grupo dapuntobeat presenta su nuevo disco en el club social san bernardino a las 21:00, costo $100.
    Mañana sábado a las 19:00 se presentará el grupo Klemerson, donde la globalización sonora se encuentra entre melodías de la tradición judía de Europa del Este, con percusiones árabes, instrumentos griegos, ritmos gitanos y latinoamericanos, como la jarana veracruzana en bases rítmicas rockeras. Esto es lo que promete esta agrupación que se presenta en el teatro de la Ciudad Esperanza Iris, habrá que ir, escucharlo y experimentarlo.

    Más información:
    Evento UNAM: Les recomiendo que visiten la página para saber más de conferencias y otros eventos relacionados www.milpa.unam.mx

    Teatro de la Ciudad Esperanza Iris: Donceles 36, Centro Histórico

    10.5.10

    Patrullas musicales



    ¡Feliz día de las madres!

    Como todos sabemos el ser padre o madre implica el guiar a nuestros hijos y educarlos de la manera que creemos que es la mejor; según la educación que nos dieron nuestros padres, más los descubrimientos sabios que cada uno tiene al crecer y encontrarse con la vida. Es curioso que a pesar del avance tecnológico de nuestra sociedad y de la concepción, cada vez más ambigua de la familia, la tradición oral entre adultos y niños sigue rigiendo como base fundamental de la educación.

    La educación que le demos a nuestros hijos, será la base de su percepción del mundo por mucho tiempo, no solo en los modelos de asociación como el decir “gracias” o “por favor”, sino en la visión que tienen del lugar donde viven y del grupo social al que pertenecen. Como dice el sociólogo Marc Ferro “Nuestra visión de los demás pueblos y de nosotros mismo está íntimamente vinculada a la historia tal como nos la contaron cuando éramos niños. El manejo del conocimiento sobre el pasado sirve, en última instancia para construir la identidad de un pueblo y definir su lugar en el mundo”.

    Aunque parezca un lugar común, nuestros hijos serán los que lleven la identidad de México y el futuro del mismo. Vaya que no es tarea fácil, menos en estos momentos donde por lo menos los periódicos, la televisión, las platicas de adultos e incluso los juegos de niños están permeados de violencia. Hace unas semanas escuchaba a unos niños jugar a que se disparaban entre sí con cuernos de chivo. Esa es su percepción de la realidad de su país.

    No podemos negar una realidad que vive México, pero sí podemos proponer mensajes que construyan una identidad nacional más allá de violencia y miedo. Se han abierto algunos espacios con este mensaje; por ejemplo la exposición de fotografías y video, que acaba de concluir, “México en tus sentidos” , la cual periódicos nacionales como MILENIO, establecen que “Willy Sousa (creador de la exposición) combate la imagen violenta de México a través de sus fotografías”: “Según sus organizadores, la muestra ha permitido que los mexicanos se reconcilien y se vuelvan a enamorar de un México "que se resume infinitamente en la entrega, fortaleza y belleza, mucho más allá de los problemas que lo aquejan". A ello Sousa agregó que "a nadie le gusta que le llamen feo o mal peinado en su casa, y eso le pasa a México, que si los suyos no creen en él, es imposible cambiar nuestra imagen ante el mundo". (http://www.milenio.com/node/429520)

    Otro espacio que me parece muy interesante es el que crea el artista sonoro Lázaro Valiente, que saca de contexto nuestra visión de las patrullas en la ciudad y las utiliza como instrumentos para crear una armonía inusual con el sonido urbano. Los vehículos de la policía dejan de ser por un momento el elemento noticioso amarillista, para convertiste en una caja sonora, bastante agradable.

    Un gran amigo mío, el documentalista Luis Rincón, me comentó que ahora Lázaro Valiente se adentra al mundo de los niños. Valiente hará un taller de creatividad a través del sonido, dinámicas musicales y visuales para ayudar a la expresión corporal de los pequeños, quienes trabajarán en la creación de un disco colectivo que podrán llevarse a su casa. Este taller se impartirá todos los sábados del 15 de mayo al 5 de junio en el Museo de Arte Carillo Gil, es para niños de 6 a 13 años y tiene un costo de 400 pesos, incluyendo materiales.

    Es momento de crear espacios propositivos para que los niños, nuestros hijos, perciban a su sociedad más allá de la violencia. Aunque parezca que se han perdido batallas y que nuestro país ha fallado, este es el mejor momento de revalorar y crear, sobre todo para aquellos, nuestros niños, que no tienen contextos, y que están aprendiendo desde el México que están viendo día a día.

    ¿Cuál crees que es una buena forma de enseñarle a nuestros hijos el México de hoy?

    Para los papás:
    Entrando en el análisis, un buen espacio para informarse y a la vez establecer un diálogo ciudadano es el blog Ciudad Laberinto (http://ciudadlaberinto.com/) donde la pluma del periodista Rubén Álvarez quien ha sido director de Notimex, EL Universal y el Economista, narra los acontecimientos más importantes de la Ciudad de México y el país.

    Más información:
    http://lazarovaliente.org/

    Youtube: Lázaro Valiente y sus patrullas

    Museo de Arte Carrillo Gil: Av. Revolución 1608, Col. San ángel
    55506260 estudioabiertomacg@gmail.com

    Ferro Marc, Cómo se cuenta la historia a los niños en el mundo entero.
    Ed, Fondo de Cultura Económica, 2 ed, 2007

    30.4.10

    Día del niño tradicional

    Hagamos uso de nuestra imaginación y viajemos por el tiempo.

    A través de los años, los niños han sido un grupo social que ha cambiado de roles según su momento histórico: En la postguerra los niños eran limitados por la autoridad inminente de los padres, donde los pequeños no tenían una voz de su percepción del mundo; en los tiempos de la revolución, los niños valían como mano de obra y su rol era el de adultos pequeños, pero yendo más atrás en el tiempo ¿cómo eran los niños en la época prehispánica? ¿qué hacían? ¿cómo se les educaba?

    La familia fue la base de la sociedad en las sociedades mesoamericanas y los niños significaban un vínculo especial con lo sagrado. Los mayas por ejemplo, vinculaban el día del nacimiento del bebé con algún significado específico y una asociación determinada con las deidades.

    En Tenochtitlan, según el Códice Mendocino, los niños eran una dádiva de los dioses ya que ellos serían los herederos del linaje y las tradiciones de su pueblo, por eso desde pequeños les enseñaban que el universo estaba conformado por la unión de lo masculino con lo femenino. Los padres les enseñaban a los niños el rol del hombre en la sociedad y las madres a las niñas. Esta educación empezaba con el destete, a partir de los 3 años, hasta los 10 ó 12 años que comenzaban con la “instrucción pública”. En esta etapa había dos clases de escuelas “Tepochcalli” que era para la mayoría de los niñ@s, y el “Calmecac” que era para los niños y niñas que en un futuro serían sacerdotes.

    Los niños representaban lo sagrado por el hecho de ser el eslabón latente para el futuro de su civilización.

    Hoy en día los niños tienen voz, les es permitido jugar, crear y tienen espacios lúdicos para conocer su pasado histórico. Siguen siendo el futuro de nuestra cultura, por lo mismo vale la pena enseñarles sus tradiciones y las raíces que los marcan como mexicanos, por eso para este fin de semana de festejos del día del niño, les recomiendo dos lugares interesantes:

    El Museo de Arte Popular tiene una colección colorida y bastante divertida de las diferentes manifestaciones culturales de nuestro país: Alebrijes, calaberas, juguetes tradicionales, bordados, cerámicas de diferentes partes de la República. El recorrido es muy ligero a demás de que se puede disfrutar de la arquitectura del recinto. Este sábado y domingo los pequeños de 6 a 12 años tendrán un espacio creativo, en los talleres de juguetes tradicionales; estampas y sellos. Estas actividades tienen un costo de 30 pesos y durán 2 horas aproximadamente.

    Por otro lado y para los pequeños que les gusta el dulce, el sábado y el domingo, el Museo de la Ciudad de México organiza el Festival de Juguetes y Dulces Tradicionales, donde los niños pueden aprender a jugar con el trompo, el yo-yo o el balero. El evento empieza a las 11:00, entrada gratuita, cupo límite 50 niños.

    Para los papás: Después de una mañana divertida para los niños, los papás pueden aprovechar que están en el centro de la ciudad y pasar por la Cantina La Ópera o el Salón Corona donde pueden disfrutar de una cerveza u otra bebida refrescante para esta temporada.

    Más información:
    Museo de Arte Popular: Calle Independencia entre Revillegigedo y José Azuela. Centro Histórico.
    http://www.map.df.gob.mx/
    Museo de la Ciudad de México: Pino Suárez 30. Centro Histórico.
    La Ópera: Calle 5 de mayo No. 10. Centro Histórico.
    Salón Corona: Bolivar 24. Centro Histórico.