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3.2.11

Podemos apagar la tele.

Te platico por qué apagué la tele, te recomiendo un curso de cine para tus hij@s y te invito a que salgamos a la calle a ver películas.

El otro día, Sofía me pidió que le pusiera la película que le regalaron de “Barbie, hadas mariposa”. Yo no estaba muy convencida, pero al ver su insistencia, se la puse. Me quedé con ella para verla y saber de qué trataba. No habían pasado ni diez minutos cuando me di cuenta que era una película y una historia que no tenía ningún contenido para niños: El conflicto principal era que una de las amigas de Barbie no se sentía segura de ella misma y se esforzaba por querer pertenecer y que las demás la aceptaran. A pesar de que era un conflicto muy complejo para una niña de 3 años, la dejé para ver qué otro mensaje había. Dos minutos después apareció la antagonista; un personaje amargado por no ser aceptado por los demás y que para lograr ser tomada en cuenta, se roba la personalidad de la hada más bonita y exitosa del castillo. Después hay un romance con un príncipe, del cual, nuestro personaje principal esta enamorada, pero por sus inseguridades se le dificulta expresarle su amor. No habían pasado ni veinte minutos y ya había toda una telenovela de fondo.

Le pregunté a Sofía ¿qué pasaba? Que me explicara la historia, para darme cuenta qué era lo que estaba entendiendo ella; a lo que me contestó “no sé”. Apagué la película y la tele. Debo confesar que Sofía lloró un rato, pero prefería que llorara a que siguiera viendo la película. Mientras lloraba, le expliqué que así como había tele para adultos y tele para niñas; había tele y películas para niñas chicas, medianas y grandes. Le conté que la película de Barbie era para niñas grandes y que ella era una niña mediana, que mejor viéramos otras cosas como documentales de animales o que jugáramos un rato. Diez minutos después estaba brincando sobre mi cama y después se puso a hacer un castillo con unos bloques de plástico que tiene para jugar.

Así quiero ver a mi hija, brincando y siendo niña, en vez de estar tratando de descifrar historias complejas sobre pertenecer a la sociedad o no. Yo no quiero que pertenezca o no pertenezca a la sociedad, yo solo quiero que se sienta feliz y plena de quien es.

Se me prendió un foco rojo: no importa qué película le regalen a Sofía, nosotros, los padres, somos los que tenemos el deber de enterarnos de los contenidos que ve y de canalizarlos según le convengan a nuestra hija. Me di cuenta que los mensajes que no entienda Sofía, es mejor que no los vea a que los malinterprete. Podemos apagar la tele, ese también es nuestro derecho e incluso, nuestro deber.

También entendí que los niños, de la misma manera en la que tienen que aprender a leer y escribir textos, deben de aprender a leer películas. Como Comunicóloga es algo muy importante saber y entender el mensaje de los medios de comunicación. Ahora que lo veo con mi hija, también es una herramienta para ella saber y entender qué contenidos son propositivos y cuáles no.

Para niños y niñas de 3 años, como Sofía, les recomiendo que se sienten con ellos a ver la tele y además interactúen con lo que ven, pregúntenle a sus hijos qué entienden o cómo ven a los personajes. Enseñémosle a leer y analizar los contenidos desde pequeños, esa es nuestra responsabilidad. Puede ser en forma de juego o hacer como que ustedes no entienden para que sus pequeños se den a la tarea de expresarles lo que ven, además de entender su percepción, pueden pasar un buen rato con sus hijos.

Para niños más grandes, de entre 9 y 12 años, les recomiendo el taller de apreciación cinematográfica "Y se apagan las luces..." que hace La Organización de Cine para niños y niñas, La Matatena. Este taller lo considero indispensable para que los niños tengan la herramienta de saber distinguir una buena historia, un buen mensaje, una buena realización y todo aquello que hace una película. El saber vislumbrar los contenidos de calidad hace que los niños tengan un escudo de protección ante los mensajes insanos para la sociedad.

Soy una convencida de que los medios de comunicación son un factor importante en nuestros días, tanto para lo positivo, como para lo negativo. Si logramos educar al futuro de nuestra comunidad, de una forma crítica y que sepa distinguir la calidad de los medios de comunicación, podremos tener otros héroes sociales y otras aspiraciones de las que desafortunadamente tenemos hoy en día.

Bien por la Matetena, que lleva más de 10 años trabajando por llevarle el cine a los niños. El próximo taller empezará el 23 de febrero, tus niños va aprender, se van a divertir y además, algunos niños que participan, tienen la oportunidad de ser el jurado para el próximo Festival de Cine para niños (...y no tan niños) que organiza también la Matatena.

Démosle voz a los niños, que ellos nos digan qué historias quieren escuchar, seguramente nos sorprenderemos.

Para los papás: Hablando de cine, este mes la Ciudad proyectará varias películas interesantes en el Primer Festival de Cine de la Ciudad de México, Cine Capital.

A mi parecer, todos los Festivales de Cine son importantes, porque nos permiten ver películas que de otra forma no tendríamos acceso, pero este Festival en particular, tiene dos actividades que valen mucho la pena: De la pantalla a la calle; son proyecciones al aire libre en diferentes partes de la Ciudad; aquí podrás ver películas de calidad, fuera de la sala de cine. La segunda actividad son proyecciones en el Zócalo, podrás ver películas como “El increíble castillo vagabundo” de Hayao Miyazaki o “Dudamel, let the children play” la historia de un director de orquestas, que guía su vida a través de las historias de jóvenes y niños de los mas diversos lugares de la tierra, que demuestran que el arte es un derecho universal .

Que el cine tome las calles me parece una gran idea, respiremos aire fresco, caminemos por la Ciudad y busquemos las diferentes pantallas que hay para disfrutar de más historias a través del celuloide.

Más información:

25.11.10

Los roles de mi hija


Les cuento cómo nos fue esta semana de estar en casa...
 

Como les platiqué el martes pasado, Sofía se enfermó de las vías respiratorias. El Pediatra le recetó antibióticos y una semana de reposo. Estos días en casa han sido un cúmulo de emociones, aprendizajes y reflexiones muy interesantes.

La rutina diaria que tenemos Sofía y yo es bastante marcada. Sofía va a la escuela, a veces se queda a talleres de cocina o artes pláticas en el kinder y tres días a la semana va a clases de natación. Por mi parte, todas mis actividades las destino a los horarios en los que Sofía está en la escuela. Mientras mi pequeña está aprendiendo los números en su salón de clases, yo estoy haciendo el súper o arreglando la casa o en una junta de trabajo. Es curioso cómo exprimo hasta el último minuto antes de pasar por Sofía a la escuela y tener la tarde libre para disfrutar a mi hija, ¿a ustedes les pasa lo mismo?

Las instrucciones del doctor me gustaron. La idea de estar en casa con mi pequeña todo el día, me emocionaba bastante. Me imaginaba que tendríamos todo el tiempo para disfrutarnos sin más preocupaciones que darle la medicina a tiempo y seguir pasándola bien. La realidad fue otra, fue un aprendizaje que me llevó a reconocer a mi hija. Yo tenía la idea que sería como cuando Sofía estaba más chica y pasaba 24 horas conmigo: se despertaba tarde, pasábamos la mañana muy tranquila, le leía cuentos, luego la arrullaba, después le daba de comer y en la tarde jugábamos sin ninguna queja u otra opinión más que la dinámica que yo pusiera; pero la realidad es que ahora mi hija tiene otras inquietudes y necesidades y está acostumbrada a estar con niños y jugar la mayor parte de la mañana. Me topé con otra realidad, mi hija que ya no tiene 6 meses, sino tres años y es una niña sociable que quiere correr, saltar y hacer lo que ella quiere. Pero sobre todo, queridos amigos, lo más importante de esta nueva convivencia, es que la pequeñuela ya sabe decir “no”, “no quiero”; eso se vuelve más complicado todavía.

Han sido días interesantes. Sofía se encuentra con la impotencia de jugar, como ya está acostumbrada en la escuela y en casa se aburre muy rápido. Tiene una energía que no termina, pero al estar enfermita, para las tres de la tarde tiene mucho sueño y a pesar de caerse dormida, ella lucha contra esa sensación, hasta que sin más remedio se duerme. Estas sensaciones de su cuerpo también la tienen en desequilibrio. Por otro lado, yo me encuentro descubriendo esta otra parte de mi hija, la que necesita rodearse de niños y niñas, la que tiene tantas ocurrencias tan chistosas y claro, también la que es berrinchuda. Me tiene azorada este descubrimiento, porque yo apostaba con seguridad de madre que conocía a mi hija, pero se me olvidó que por nuestra naturaleza de individuos, construimos diferentes roles sociales y personales. Sofía ya tiene construidos los suyos y el ser mi hija es solo uno de los varios roles que tiene su persona. Que maravilla que se sienta tan segura de ella misma.

Una enfermedad cambió nuestras rutinas por una semana, pero el aprendizaje que tuve estos días ha cambiado mi percepción de Sofía para siempre. Que sea su mamá no quiere decir que sé lo que quiere, siente o necesita. Esa relación simbiótica pasó hace mucho tiempo, ahora mi hija es un individuo con sentimientos propios. Un gran aprendizaje que no es fácil, queridos lectores, acabo de hacer una pausa en el repiqueteo del teclado y se me acaba de estremecer el corazón. Ahora sé que no tengo la certeza de lo que quiere y necesita mi hija, pero me gusta la idea de descubrirlo poco a poco, junto con ella. 

Para este fin de semana, les recomiendo que se la pasen en casa, platiquen con sus hijos, no importa la edad, platiquen largo y tendido. Dense tiempo para ustedes, para conocerse. Convivan en familia, este compartir te abre a otra perspectiva. ¿no creen?
 

Para los papás: De esta experiencia también está el lado relajado. Cuando Sofía se duerme, mi esposo y yo aprovechamos para disfrutar un poco el ocio y ver la televisión. Les recomiendo la programación de la BBC. Dos programas en especial: El primero “how to look good naked” (cómo verte bien, desnuda) un programa que más allá de dar consejos de belleza habla de la aceptación de nuestra persona y de quitar las barreras de la inseguridad. Sentirnos orgullosas de lo que somos. Una propuesta que me parece maravillosa. El segundo es “top gear” un programa muy divertido y con una realización impecable; cuenta las aventuras de tres críticos de automóviles, se los recomiendo bastante, el saber de coches es lo de menos. Los dos programas los pueden disfrutar en pareja, esa es la maravilla de los contenidos.

26.8.10

Recordarte: Objetos con historia

Les platico de otro espacio en el Museo Nacional de Arte y les recomiendo una serie de televisión que se parece mucho a nuestras vidas...

El lunes pasado les platiqué nuestra experiencia en el Museo Nacional de Arte y la exposición “una semana de bondad”, de Max Ernst. Ahora permitanme platicarles un descubrimiento que hicimos ese mismo día, entre las salas del maravilloso edificio:



Resulta que terminando la exposición de Ernst, sales al traspatio del Museo, un rectángulo abierto al interior del edificio donde el corredor te lleva a otras salas y otros mundos. Seguimos caminando para ver qué descubríamos y no nos llevó mucho tiempo encontrar una exposición fuera de lo común. Al entrar a la sala había un penacho blanco; a Sofía le llamó tanto la atención que lo quiso tocar, a tiempo le detuve su manita y le expliqué que en los museos no se tocan las cosas, sino nada más las vemos para que muchas personas las puedan admirar después; cuando escuchaba mis palabras, una reflexión simultánea pasaba en mi cabeza: “wow, los museos son una gran herencia que debemos cuidar”-pensaba.

Regresamos a ver el penacho blanco y yo no entendía lo que estábamos admirando, a un lado del objeto estaba la ficha museográfica donde contaba una pequeña historia referente al tocado. Así fuimos recorriendo toda la sala y era lo mismo: una cuchara de plata; unas fotografías antiguas; un poster de atletismo, todos contaban una historia de personas de todas las edades. En la pared estaba pegado un cartel que decía: Recordarte, porque todos tenemos una historia que contar. Ahí entendí que la exposición era de gente que había donado sus objetos más valiosos y compartía con su comunidad sus recuerdos. Yo pensando en la herencia que representan los museos y qué mejor forma de heredar que esto.

Me encantó la idea, niños, adultos, jóvenes, adultos mayores contando sus recuerdos y presentándolos en el Museo Nacional de Arte, que mejor manera de acercar el arte a la gente que haciendo de las propias experiencias una pieza artística. Una pieza que me llamó mucho la atención fue la de un baúl que tenía los recuerdos de todas las partes del mundo; unas pirámides, la torre Eiffel, etc. Un museo rodante, como le llama la creadora, de sus viajes por el mundo. Todos somos un museo rodante de nuestros recuerdos.



A Sofía le encantó ver muñecas de gente mayor y fotografías de niñas como ella, todos compartimos los maravillosos recuerdos de la infancia.

Cuando llegamos a casa, me di cuenta que es un museo de mi familia. Es un espacio que habla de nosotros, de nuestra historia, de nuestras aventuras; pero si me pidieran representar los recuerdos de mi vida en un solo objeto, todavía no sé cuál escogería, ¿ustedes?

Este es el álbum de fotos de Recordarte, además de la exposición en el Museo, puedes subir fotos aqui de tus recuerdos. Que buena dinámica, ¿no creen? Seamos parte de ella.

Para los papás: Hablando de recuerdos y aventuras por la vida, les platico que me he vuelto seguidora número uno de la serie canadiense Being Erica, que cuenta las aventuras de una mujer de 32 años que ha tenido malas decisiones en su vida y con ayuda de su sicólogo, viaja en el tiempo para enfrentar sus miedos y tomar la decisión correcta en su pasado. Una serie que inspira a la vida y al aceptarse como uno es, con un guión muy inteligente e intimista. Se las recomiendo bastante.

12.7.10

Festival Apantallad@s, que sea el primero de muchos!!

En la publicación de esta semana de la revista Tiempo Libre, la periodista Alma Ortiz, nos deja ver una realidad sorprendente. Ortíz publica los resultados del informe Infancia y Adolescencia. Agenda pendiente en los medios de comunicación 2007, en el que de 12 mil 531 medios de comunicación, solo el 4.8 % de sus contenidos están dirigidos a niños y jóvenes.

Siguiendo con los datos de este informe, Ortíz menciona que México es el segundo lugar en exposición mundial de niños frente a la televisión, pero solo el 7% de la programación es dirigida para niños.

En mi opinión, estos datos son preocupantes, no solo por el bajo nivel de contenido infantil, sino por el mensaje que están recibiendo nuestros niños día a día. Nosotros, los padres, debemos de ser analíticos y tomarnos el tiempo para explicar a nuestros pequeños los mensajes que salen de los medios de comunicación.

A pesar de caer en el lugar común de que nuestros hijos son el futuro, sí considero que si cuidamos los mensajes que reciben a su temprana edad, tendremos seres humanos analíticos y responsables con su sociedad. Según la UNICEF, los niños de 0-5 años “representa una etapa decisiva en el desarrollo de las capacidades físicas, intelectuales y emotivas de cada niño y niña, y es la etapa más vulnerable del crecimiento...El amor y la estimulación intelectual permiten a los niños y niñas desarrollar la seguridad y autoestima necesarias”.

La audiencia tiene el poder democrático de apagar la televisión, los niños son una población vulnerable y subestimada; es nuestra responsabilidad, la de los padres, apagar la caja y exigir contenidos de calidad. Afortunadamente no estamos solos, existen organizaciones que voltean a ver esta problemática, por eso vale la pena ser parte del Festival Apantallad@s, que se llevará acabo del 16 al 18 de julio en el Museo de Arte Popular, con exposiciones, análisis y talleres para niños y también para que los padres reflexiones en los contenidos que reciben nuestros hijos.

Aprovechemos este espacio para que no sea el único, sino que sea el primero de muchos festivales y abrir la oportunidad de una mejor comunicación para nuestros niños. Es un festival gratuito y con contenido invaluable ¿qué más se puede pedir?

Como se describe en uno de los textos que justifican este festival, el derecho a la comunicación esta establecido en la Convención sobre los Derechos del Niño, después de 20 años que se realizó esta Convención, en México no se ha logrado establecer una política para la comunicación infantil. Es tiempo de empezar ¿no creen?

Para los papás: Permítanme recomendarles un método para ver la tele, que a mi me funcionó con Sofía: Establecer horas de ver televisión, y siempre verla con nuestros hijos. Las horas que son para la tele, son las que aprovecho para trabajar o leer, así puedo estar sentada con mi lap top a un lado de mi niña. Si escucho algo que me llamé la atención le dedico 2 minutos de platicar con Sofía sobre lo que entendió y explicarle el contenido.






28.6.10

“¿Podemos ver tele para niñas?”

Les cuento qué pasó después del partido México-Argentina, también les platico cómo divide mi hija la televisión, además más recomendaciones creativas para el verano.

Ayer vimos el partido de futbol entre México y Argentina en casa de mis padres. Mientras la tensión se sentía en la cancha y la televisión, mi hija dibujaba tranquila, e incluso le dedicó unos trazos al campo de futbol y a sus jugadores. Después del desafortunado final, mi padre empezó a buscar algo más para ver en la televisión, Sofía volteó a ver a su abuelo y le dijo “¿Podemos ver tele para niñas? Porque la de adultos no me gusta”. Mi padre sonrió y le cambió a Dora, la Exploradora. Así tiene clasificado el mundo de los medios de comunicación, el contenido para niños y el contenido para adultos.

Recuerdo un día, cuando estaba en la Universidad, que un maestro me dijo que él no dejaba que su hijo de 7 años viera películas como Harry Potter o Spiderman, que él aceptaba que eran buenas películas, e incluso era admirador de Spiderman, pero que esperaba a que sus hijos crecieran más, porque el mensaje que daban, no era para niños. En lo personal, me pareció un poco exagerado en ese entonces, pero ahora que lo veo con mi hija (que cada vez que prendo la tele o la radio, trato de desmenuzar el mensaje de lo que ve y oye) le doy un tanto de razón a mi profesor; por eso mi esposo y yo, le hemos creado dos mundos de contenidos, el de los niños y el de los adultos. Ayer que la escuché pedirle a mi padre que le cambiara por algo adecuado a su edad, sentí mucha tranquilidad.

Me da mucho gusto que haya instituciones que se preocupen por crear historias hechas por y para los niños, tal es el caso de La Matatena, asociación de cine para niñas y niños; ya les había platicado de esta asociación en textos anteriores (ver publicación del 24 de mayo) y vale la pena seguir mencionándola, porque su participación en contenidos infantiles es constante, ahora apoyan a la creación de historias con el curso de verano Taller de Animación en Plastilina, donde niños entre 6 y 13 años, tendrán la oportunidad de crear sus propios personajes e historias, para realizar un cortometraje de animación en plastilina mismo que se exhibirá en la clausura del 15º Festival Internacional de Cine para niños (…y no tan niños) el domingo 15 de agosto de 2010 en la Cineteca Nacional.

Bien por las instituciones que buscan el contenido para niños. También vale mencionar el primer festival de niños y medios de comunicación Apantallados que del 16 al 18 de julio, varios productores de programas para niños, junto con la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y Comunicación Comunitaria, con apoyo de la Comisión de Derechos Humanos del DF, se unirán para analizar y promover un contenido de calidad para nuestros pequeños. Que alivio saber que hay un interés por el contenido mediático para niños, que en definitiva considero es un derecho primordial.

Para los papás: En el contenido para adultos cien por ciento, ¿ya vieron la serie de AXN, Breaking Bad? Si no la han visto, se las recomiendo mucho, el personaje es una maravilla y cada episodio contiene una moraleja que bien vale la pena disfrutar y analizar.

Más Información: 
Taller de animación en plastilina cuadro x cuadro
Fecha:
de lunes a viernes  del  12 al 23 de julio de 2010.
Horario: de 10:00 a 14:00 hrs.
Duración del taller: 40 hrs. divididas en 10 sesiones de 4 hrs., cada una.
Lugar: La Matatena, A.C.
Ubicado en: Av. San Fernando 426, Tlalpan
Dirigido a niñas y niños: de 6 a 13 años