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19.12.12

¿Cómo nos recordarán? Segunda Parte.

Ayer les platiqué la primera parte del recorrido gastronómico que organiza Sabores México Food Tours, un viaje por los sabores que tiene el barrio de la Colonia Roma.

Como decía mi abuela: panza llena, corazón contento.

Este recorrido tocó mi corazón. Les sigo contando:

En la esquina de Orizaba y Álvaro Obregón, donde antes se consideraban las puertas de entrada a la Colonia Roma, con el majestuoso edificio Balmori. De sus sótanos se abre una puerta que bien podría ser un viaje a la Francia clásica, el lugar se llama Galia Gourmet. Es una tienda de abarrotes francesa de la más alta calidad gastronómica. Desde que entras ves quesos, más quesos, patés, vinos, cavas, pan hecho en casa. Rodrigo nos contó la historia de este lugar y me queda claro que todo se parece a su dueño: Dos hermanos que han sido subchefs y chefs en Europa, en lugares con diamantes Michelín, hasta que deciden regresar a su tierra. El lugar tiene un ambiente viajero que coordina muy bien con lo afrancesado del Balmori. Es sofisticado por donde lo veas.


Degustamos una terrina acompañado de un vino tinto. No mentiré, en cuanto probé la terrina se me escapó una sonrisa traviesa. “uff! De lo que se está perdiendo mi marido” pensé, que se tuvo que quedar en casa trabajando. En fin, el vino tinto de uva chilena qué les puedo decir, quería salir a la calle para seguir con el recorrido pero con mi copa en mano para disfrutar cada sorbo. Un lugar al que regresaré. Ahora también dan servicio de restaurante con un toque muy acogedor ya que solo tienen tres mesas. Definitivo, hay que regresar.

Seguimos caminando por La Roma y Rodrigo nos enseñaba las fachadas de los edificios. Es impresionante el trabajo decorativo en las fachadas clásicas. Tanta naturaleza hecha de piedra y cincel. Flores, enredaderas, figuras orgánicas que han visto el pasar de los años y siguen igual de elegantes en los dinteles de las puertas. Me acuerdo que en la época que vivía en Londres, tomé un curso de Teoría de la Arquitectura y nos enseñaban las fachadas clásicas y victorianas, las recuerdo con gran asombro por su riqueza estructural; pero el descubrir la herencia del Art Nouveau en mi propia Ciudad, en mi propia colonia me abrió los ojos. Ahora que camino con Sofía esas mismas calles, le enseño las fachadas de los edificios que siempre estuvieron ahí, pero hasta ahora los observamos.


El recorrido no terminaba y ya había pasado por un viaje de emociones y sabores. Ahora tocaba entrar a La Graciela, una microcervecería en donde se puede observar dónde hacen la cerveza, además de que se puede disfrutar en sus diferentes texturas. La degustación fue de clara a oscura, con especias o afrutada. Para todos los gustos hay cerveza, pero no todos los días es la misma. El maestro cervecero busca nuevos sabores para asombrar a su clientela constantemente.

Para este entonces todos los del grupo ya eramos amigos. Platicábamos entre nosotros y conocíamos de nuestras vidas. Todos platicábamos cómo llegamos a este recorrido, para subrayar la gozosa coincidencia de encontrarnos y disfrutar el viaje juntos. Nos paramos en el eje San Luis Potosí y de entre los árboles y edificios se postró ante nosotros una Sinagoga, la primera en la Colonia Roma. Rodrigo nos contó que después de que la comunidad judía se asentara en el centro de la Ciudad, sus comercios florecieron y la comunidad creció para llegar a La Roma. Nos contó de los salones donde se juntaban a platicar y cómo se les veía caminar por las calles a ciertas horas del día. Cerré los ojos para imaginarme y regresó la pregunta ¿Cómo nos recordarán? ¿Cuáles dirán que eran nuestras costumbres? ¿Cómo imaginarán nuestras calles?

Mientras pensaba, llegamos a La Tlayudería de la Roma, un local en la calle de Tonalá que se vuelve un pedacito de Oaxaca en el mero barrio de la Roma. Probamos unas tlayudas de res...la manteca, el maíz, todo tan fresco y de buen sabor. En este lugar la especialidad son las tlayudas y a un precio bastante accesible. La historia del lugar se remonta a una familia que viaja a la capital y después de varios intentos, deciden poner un recuerdo de su tierra en las calles de la Ciudad. Así surge La Tlayudería de la Roma que ahora tiene décadas de existir.


Después de tantos sabores y viajes por el pasado. Se antojaba un sabor dulce. Sabores México ya lo tiene muy bien planeado porque justo estaba pensando en eso cuando entramos a una casa morada bastante interesante: La Procedencia. Es un café que se dedica al consumo justo, por lo mismo todo el café es traído de diferentes partes de la República, el café que escogen es trabajado por pequeños productores y es orgánico. Los dueños Rodrigo y Anaïs, una pareja muy amigable, apoyan el uso de las bicis como transporte urbano, de hecho su logo es una bicicleta. Anaïs es francesa y prepara un fondant de chocolate buenísimo.


Con un café en la mano y disfrutando el sabor del chocolate orgánico. Concluyó el recorrido gastronómico. Fue como tomar un café con viejos amigos. Todos nos despedimos de abrazo y con alegría de conocernos. Muy en el fondo no quería que terminara.

De regreso a casa, mientras caminaba por las calles que ahora veía con otros ojos, respondí a mi pregunta: Nos recordarán como familias trabajadoras que seguimos nuestros sueños. Cada lugar que entramos, cada lugar que disfrutamos, es la historia de una familia que decidió realizar una idea. El recorrido en si mismo es la realización de un sueño hecho con amor, se nota desde el principio. Paso a paso lo doy con más energía por el orgullo de sentirme parte de estas calles que se construyen con el trabajo diario y las historias que se cuentan de esfuerzo y realización.

Dicen por ahí que somos lo que comemos, ese día comí sueños, logros y armonía. Gracias a Sabores México Food Tours por realizar este recorrido, donde la gastronomía nos une y la historia nos hace seguir adelante.

Para PAPÁSDF: Les recomiendo que estas vacaciones hagan el recorrido gastronómico de Sabores México. Los niños también lo van a disfrutar, la caminata no es mucha y pueden descubrir nuevos sabores. Además de que está a muy buen precio por todo lo que dan.

Estén pendientes que próximamente ¡habrá una salida de PAPÁSDF en Sabores México Food Tours!

Para más información de Sabores México: 

18.12.12

¿Cómo nos recordarán?. Primera Parte.

 Hace un par de semanas fui a un recorrido gastronómico, organizado por Sabores México, Food Tours. Era la primera vez que vivía una experiencia así. Me gusta, me encanta comer, así que me interesó esta propuesta, más porque el recorrido era en la Colonia Roma, un lugar que cada día crece la variedad de restaurantes y propuestas gastronómicas.

Lo que no sabía era que el recorrido me traería una cantidad de sorpresas gratas, no solo a nivel culinario, sino histórico y de pertenencia con mi Ciudad. Les sigo contando:

Resulta que el punto de reunión fue en los Tacos Gus. Un local en la calle de Jalapa, que mostraba unas ollas de barro llenas de guisados que se antojaban con solo mirarlos. Debo decir que fue un inicio muy interesante, porque desde que llegué a los tacos, me di cuenta que este recorrido no sería sobre los nuevos lugares de La Roma, sino que iríamos a las entrañas mismas del barrio y conoceríamos los lugares que llevan toda una historia y tradición en este lugar. Esto era un buen comienzo.

Rodrigo, nuestro compañero de viaje y organizador de estos recorridos, nos contó el inicio de los Tacos Gus, llamados así por su dueño Gustavo Millán y que en 1968 se encontraban en la Condesa y eran llamados Tacos el Güero. Con el tiempo se pasaron a la Roma hasta establecerse como Tacos Gus en Jalapa 126. Mientras Rodrigo nos contaba la historia del lugar y cómo seleccionan los ingredientes para que sean frescos y de buena calidad. Los comensales degustamos un taco de chicharrón prensado y acelga, que con solo escribir de él se me antojó. Gran descubrimiento estos tacos y eso que apenas era el inicio de la aventura.


Nos despedimos de los tacos y nos concentramos en la Avenida Álvaro Obregón. Viajé en el tiempo mientras escuchaba la historia de los inicios de esta colonia, el estilo europeo de la época del Porfiriato, la familia Orrín nombrando cada calle tras los recuerdos de su circo, la inspiración de muchos artistas, la decadencia de la modernidad, el resurgimiento de su belleza. Todo es parte de lo mismo, de una colonia en el corazón de la Ciudad.



Seguimos caminando y llegamos a la esquina de Colima con Jalapa. Este lugar ya lo había visto pero por cuestiones de tiempo no había podido entrar, fue una grata sorpresa conocerlo. Se llama Orígenes Roma, es un pequeño restaurante de comida orgánica que hace justicia a la riqueza de sabor que tienen los alimentos naturales. Degusté una ensalada griega que cada elemento tenía su sabor, su textura y hacía armonía con el resto de los ingredientes. Además de la calidad de la comida, venden diferentes productos orgánicos. Un espacio que me encantó.

Ahora nos tocaba caminar por Colima. Es curioso que a pesar de que he caminado por esta calle varias veces, y no me había dado cuenta de la diversidad arquitectónica que tiene. Rodrigo nos platicó del crecimiento que tuvo la colonia y la demolición de edificios que por su fachada eran patrimonio histórico, hasta que el INBA y el INAH resguardaron los inmuebles. Pared con pared se encuentra un edificio moderno con un edificio art nouveau. Paso tras paso se encuentra el viajar del tiempo. Aquí me empecé a preguntar de ¿qué manera recordarán nuestra arquitectura? ¿de qué forma respetarán lo que construimos? Cómo será la urbanización en unos años, para no olvidar las estructuras que forman nuestras calles.

El corrido gastronómico se volvió una reflexión desde el corazón...

Mañana estén pendientes de la segunda parte de esta aventura, donde les contaré sobre una degustación de cervezas, unas tlayudas deliciosas y un café ciclista.

Para más información de Sabores México: www.saboresmexicofoodtours.com

1.2.11

Las calles de mi corazón.


Les cuento cuál es la parte de la Ciudad que más quiero y cómo la redescubrí con Sofía. Para la tamaliza de mañana, les recomiendo regresar a los clásicos de la Ciudad.

Si me preguntaran cuál es la zona de la Ciudad que más quieres, sin duda contestaría que el Centro Histórico, más allá del nuevo auge que ha tenido esta parte del D.F. y todos los trabajos que están haciendo para recuperarla. El Centro Histórico es una zona que quiero con el corazón. Como toda relación amorosa, a veces la adoro y otras veces no la soporto, pero siempre la tengo presente y cada vez que puedo regreso a ella.


El Centro Histórico es mis recuerdos de infancia, donde mis hermanos y yo aventábamos muñecos con paracaídas que vendían en la plancha del zócalo. Era un arte hacer que el paracaídas se abriera y no se quedara atorado en los cables de alta tensión que antes había en la zona. También era ir de compras con mis tías. Cualquier cosa que quisieras a mayoreo, ibas al Centro: telas, unicel, botones, calcetines, etc. todo lo encontrabas en la tienda “El Nuevo Mundo” o en la Junco que estaba en las calles aledañas. Si me enfermaba, me llevaban a la farmacia Paris, para hacer el suministro de medicinas. Me fascinaba ver los mecanismos que había en el techo de toda la tienda, donde pequeñas cajas viajaban por el establecimiento, donde iban y venían los pedidos de los clientes. Una logística segura para atender a cientos de personas que solo en la farmacia Paris, abierta desde épocas del porfiriato, podrías encontrar lo que el médico te recetaba.

El Centro Histórico fue testigo de mi primer aventura como ayudante de Santa Clos y los Reyes Magos. Las calles Moneda, Corregidora y Pino Suárez cobraban vida entre gritos, juguetes y gente pasar con bolsas negras de cargamento. También fue testigo de mi primer asalto, pasando por la entrada de las vecindades de República de Brasil y por ende, fue mi primer enfrentamiento con la policía ante la impunidad y el miedo de ser asaltada. Era muy chica y el Centro me vio crecer.

En el Centro, en donde Donceles se vuelve Justo Sierra, compraba mis libros de la escuela. En Donceles, mis amigas de la secundaria y yo tocamos puerta a puerta para encontrar el número 85, la casa que narra Carlos Fuentes en Aura. En el Centro se rompieron ilusiones y se crearon historias de mi vida, por eso está en mi corazón.

Visitar el Centro Histórico con Sofía, cobra otra dimensión que nunca me imaginé vivir. Es como ver a través de sus ojos, el asombro de caminar por las calles y revivir de nuevo el encanto que sentía cuando era niña. Sofía camina en el Centro siempre viendo hacia arriba, como si los edificios se le vinieran encima por los años. La última vez, pasamos por el Monte de Piedad, yo nunca había entrado. Mientras pasábamos por ahí, Sofía me dijo que quería entrar y ver qué era. Cuando vimos los relojes y los anillos, tuve una necesidad de conocer las historias que había en esos anaqueles. Me acordé cuando mi padre me contó que cuando se iba a casar con mi mamá fue al Monte de Piedad a empeñar su espadín de cadete. Antes de entrar, unos coyotes lo abordaron y le quitaron el espadín a cambio de unos pocos pesos. ¿cuántas historias hay así? ¿cuántas historias de familia vivimos en la Ciudad?

Después del Monte de Piedad, caminamos por el Corredor Catedral, este corredor me sigue fascinando e intrigando. A Sofía le intrigó más, se paraba en cada aparador para ver a las figuras de Jesús y a los niños dios de todos los tamaños. Veía los cirios y me preguntaba que qué eran. Pasamos un buen rato en el Corredor Catedral, viendo las figuras, descifrando los olores de las hiervas curativas y de ritual. Disfrutamos ver a la gente pasar y hacer sus compras espirituales. 
Corredor Catedral
 Después salimos al ajetreo de Donceles, donde quedan restos de lo que antes era todo el Centro de la Ciudad: Puestos ambulantes, bocinas salientes de las tiendas que a ritmo de reggaeton promocionan sus productos, entradas y salidas de museos, coches pitando para pasar entre las calles y la gente. El estruendo urbano.

De regreso a la Plaza de la Constitución, Sofía bailó con la música de los breakdanceros que ya son toda una institución a un lado de la catedral, pegados a los chamanes que hacen limpias. Sofía no dejaba de ver a un chamán que le hacía una limpia a una señora, me jaló para que me acercara a ella y me pudiera hablar al oído en forma de secreto: “mamá, ese señor está limpiando a la señora ¿verdad?” “la esta bañando con ropa y la limpia con las hojitas ¿verdad?” Me quedé impresionada de la percepción tan simple y real de su cultura. Me queda claro que hay cosas de la cultura que ya vienen en los genes. “Sí, la está limpiando mi amor” le contesté.

No sé si el Centro de la Ciudad, vaya a significarle a Sofía lo que significa para mi. Tal vez ella encuentre otro lugar de la Ciudad que lo adopte en su corazón. Lo que sí se es que me gustó mucho redescubrir esa magia del Centro Histórico, en los ojos de mi hija. Me gustó caminar, reconocer y redescubrir mi Centro Histórico, ahora como madre.

Ustedes ¿qué parte de la Ciudad es la que más quieren? Los invito a que se la enseñen a sus hijos y la redescubran con ellos.

Para los papás: Mañana es 2 de febrero y es la tradicional tamaliza. Para seguir las tradiciones, les recomiendo que se escapen con sus hijos y disfruten una merienda en los tamales Flor de Lis, de la col. Condesa. Este establecimiento familiar que empieza en 1917 en la Colonia Santa María la Rivera; toma formalmente su curso en 1926, cuando se instalan en la calle de Amsterdam no.42 de la Condesa. Es una buena forma de que los niños conozcan los lugares clásicos de la Ciudad, además de disfrutar de un buen tamal y un delicioso champurrado!

30.11.10

El cumpleaños de mi padre y una noche de son

Te cuento con quién bailamos y cómo festejamos a mi papá. Te recomiendo una actividad musical para hacer en casa y un artículo que te pude interesar.


La semana pasada mi padre cumplió años. Mis hermanos y yo queríamos darle una sorpresa y un buen regalo para esos 59 años que se acercan a seis décadas de vida, pero que siguen estando en el quinto piso. Mi hermano mayor recordó que a mi padre le encanta el son, esos recuerdos son gratos porque me remontan a cuando tenía 7 años y viajábamos en la Ford Galaxie 74, que hasta la fecha sigue manejando mi padre. No se acomoda a los coches modernos y compactos, él con su Galaxie viaja desde la Jardín Balbuena hasta Ciudad Satélite sin problema alguno, lo curioso es que mi hija también le tiene un afecto a la Galaxie, cuando sale con sus abuelos le encanta subirse a la camioneta. Sabe que una aventura está a punto de comenzar.


Regresando a mis siete años, al son, la Galaxie y a mi padre, recuerdo salir de paseo con él y escuchar todo tipo de música, pero la que más le gustaba era la afroantillana: Juan Luis Guerra y sus 440, Celia Cruz, Rubén Blades y por supuesto Luis Ángel Silva “Melón”. Una noche de domingo estábamos sobre la lateral de Reforma, y mi padre estacionó el coche, subió el volumen de las bocinas año 74 de la camioneta, se bajó del auto, le abrió la puerta a mi madre para que también se bajara y se pusieron a bailar. Así, sin más, solo por el placer de bailar el son que tanto le gusta.


Con ese recuerdo, a mi hermano mayor se le ocurrió llevarlo al concierto del sonero Luis ángel Silva “Melón”, que se presentaba unos días antes del cumpleaños de mi padre en el Teatro Casa de la Paz. Todas las gratas coincidencias se juntaron, era un mensaje de que era una buen día para festejar. Así que le dimos la sorpresa a mi padre. Según él iba a cenar con mi madre, cuando de pronto se encontró en el Teatro y nos encontró a nosotros. Sofía desde la puerta le grito con todas su ganas “¡sorpresa abuelo!” y mi padre todavía no entendía lo que pasaba, no sabía por qué estábamos en el Teatro. Entramos a la sala y vio instrumentos en el escenario “¿Qué obra musical vamos a ver ?" le preguntó a mi mamá. Hasta que sonaron los primeros acordes de la canción Amalia Batista fue que mi papá cayó en cuenta de la sorpresa. Melón y sus lobos, tocaban ante nosotros.

Todos empezamos a bailar desde nuestras butacas, era inevitable quedarse quieto ante ese retumbar del son. Yo me llevé otra sorpresa cuando vi a Sofía bailando y bailando e incluso cantando la canción; “la escucha los domingos con tu papá, le encanta bailarla” me dijo mi madre.



 Todos bailamos por hora y media que duró el concierto. Ver a Melón fue una experiencia de juventud. El señor empezó su carrera en 1949 con Los Guajiros del Caribe; tantos años, discos, premios y homenajes han pasado y Melón sigue entero en el escenario. Consciente de cada nota que se toca bajo su batuta. Con el movimiento de una mano su orquesta sabe qué hacer, con una mirada la pianista sabe cuándo subir el ritmo y cuándo bajarlo. Melón les da indicaciones a sus músicos en el escenario sin ningún recato, eso me encantó, sentí cómo vibraba la música en su sangre y nos lo contagiaba hasta llegar al momento más primitivo y maravilloso de las vibraciones sonoras, el bailar. Melón buscaba la perfección de sus interpretaciones y nosotros las disfrutábamos con una sonrisa en el rostro y un baile sin fin.



 Hace unas semanas les platicaba que no me imaginaba cuál sería el primer concierto que iría con mi hija (ver: Mi historia en el Corona Capital). Pues ahora ya lo sé y lo recordaré con una sonrisa: El primer concierto que fui con Sofía, fue el de Luis Ángel Silva Melón, para festejar el cumpleaños de su abuelo.


Después del concierto, entramos a la Bodeguita del Medio para seguir con la vibra musical y descubrí una bebida que me gustó mucho, el mojito de fresa, se los recomiendo. Entre risas, mojitos de fresa, cantos de feliz cumpleaños y pláticas de familia, terminó la velada: Feliz cumpleaños papá.


Bien por Teatro Casa de la Paz por tener espectáculos de primer nivel. Un agradecimiento muy especial a Patricia Rozitchner, Coordinadora de Proyectos de Teatro Casa la Paz, por todas sus atenciones.

Les recomiendo disfrutar la música de Melón y sus lobos los miércoles 1 y 8 de diciembre a las 20 hrs. en el Teatro Casa de la Paz. Si eres vecino de las Colonias Juárez, Roma y Condesa y vas caminando al teatro, te dan un descuento del 50%. También les recuerdo que PAPÁSDF  regala pases dobles para las funciones de fin de semana que presenta el Teatro Casa de la Paz, para más información da clik aqui


Para los niños: Siguiendo con el tono musical del texto, les cuento que Sofía y yo nos hemos divertido bastante pasando el rato bailando por toda la casa. Desde New Order hasta las canciones de las películas de Pixar, todo bailamos. Nos divertimos mucho y Sofía expande su imaginación, a veces va a su cuarto y busca vestuarios diferentes, otras veces busca instrumentos para tocar junto con la música, luego deja de bailar y recrea una historia con lo que escucha. Les recomiendo esta dinámica en casa, que tus hijos conozcan la música que te gusta (que es otra forma de conocerte a tí como persona, más allá de como mamá o papá) y se pasen un buen rato imaginando y moviendo el cuerpo.


El domingo pasado, Bruno, mi esposo, puso un concierto de Paul Van Dyk. Sofía fue por su tambor para tocar los ritmos electrónicos. ¡me encantó! Jeje!


Nota: La semana pasada escribí sobre mi descubrimiento en una nueva etapa de mi hija (ver: los roles de mi hija) donde ya dice “no, no quiero” y está pidiendo más independencia. Si a ustedes les pasa lo mismo, les recomiendo que lean la revista “Padres e hijos” de noviembre. De la página 66 a la 68 hacen un análisis muy interesante y real de cómo crecer junto a nuestros niños a esta edad. Se los recomiendo.


Más información:
Teatro Casa de la Paz. costo por boleto $150 entrada general
Cozumel 33 Col.Roma

Amalia Batista, interpretada por Melón y sus lobos


23.11.10

Fin de semana de PAPÁS DF

El pasado fin de semana estuvo lleno de aventuras, festejos, buenos momentos y un susto que no pasó a más. Permítanme contarles, queridos amigos:

Como bien saben el viernes tuve la entrevista en el programa de radio vinculARTE, para mi fue una emoción muy grande porque me encanta el radio. Mi primer trabajo fue en Imagen radio, cuando cursaba tercer semestre de la universidad. Hacía reseñas de discos de rock para los programas especiales que producía Uriel Waizel, mi primer jefe y ahora gran amigo. Mi paga eran discos y entradas a conciertos. Sentía que me había ganado la lotería. Después trabajé en otros proyectos radiofónicos en Ibero 90.9 y en estaciones estatales. La radio es como estar en casa y le tengo un cariño muy especial a este medio, lo novedoso del viernes fue que era radio por internet; es otro esquema de programación donde no hay que preocuparse por los comerciales, lo cual me pareció maravilloso y por otro lado, estaba al otro lado de la cabina, detrás de un micrófono, siendo yo la entrevistada. Fue una sensación de orgullo y felicidad. Disfruté mucho platicar con Andrés Castuera-Micher, conductor de vinculARTE. De la entrevista me quedo con las siguientes reflexiones: Hay varios espacios por explorar con nuestros hijos. Debemos de tener un aprendizaje y crianza conjuntos porque nosotros también aprendemos de los hijos. Por último, pero no menos importante, está al reflexión de que al ser padres, no morimos socialmente, sino todo lo contrario, hay que pedir que se abran más espacios para disfrutar como padres. Muy buena experiencia la de vinculARTE.

Saliendo de la entrevista mi madre me llamó y me dijo que mi pequeña tenía mucha fiebre y estaba muy decaída, se la llevaron al pediatra, yo traté de luchar contra el tránsito para llegar, pero me fue imposible, más en viernes por la tarde. Estaba en San Ángel y el pediatra estaba en Prado Sur. Con la preocupación en la piel, me contuve y esperé a que me llamaran por teléfono. Entro la llamada. Sofía tenía pus en los pulmones y era principio de Neumonía, por suerte le recetaron antibióticos a tiempo y la fiebre había bajado a la normalidad. Mi madre me dijo “relajarte corazón, ve a cenar tranquila con tu esposo, que tienen mucho que festejar”. Era nuestro aniversario de bodas, queridos lectores, cuatro años de descubrimientos, de aprender a vivir en pareja, de hacer una familia y de seguir escogiéndonos cada día como esposos. Seguí el consejo de mi madre y me fui a cenar con Bruno, los dos tranquilos de que Sofía estaba mejor.



Para el domingo todo estaba más tranquilo. Estábamos muy emocionados porque era la salida de PAPÁSDF. Sofía todavía necesitaba reposo, la dejamos en casa de mis padres para que descansara. Mi esposo y yo nos fuimos al Centro Cultural de España, para reunirnos con los otros PAPÁS DF y sus pequeños y disfrutar del concierto de Dúo Divertimento. El concierto me gustó mucho. Fueron siete piezas de diferentes ritmos; un tango, una mazzurca, un valz, una romanza, entre otros. Antes de empezar a tocar Julio César Díaz y Cristina Castro, le explicaban a los niños las características y la historia del piano y el saxofón, además de que contaban la historia de la música que interpretaban. Lo que más me llamó la atención es que los niños estaban haciendo otras cosas mientras escuchaban la explicación: jugaban con globos o con sus compañeros de asiento, parecía que no ponían atención, sin embargo en ningún momento se movieron de sus lugares y mucho menos se durmieron. Cuando los músicos hacían una pregunta, rápidamente los niños alzaban la mano y gritaban la respuesta. Los pequeños estaban más que atentos a pesar de que estuvieran haciendo otras cosas, para mi fue un gran aprendizaje sobre la atención infantil. Cuando el saxofón y el piano sonaban los pequeños abrían sus ojos como si la música que entraba a sus oídos se convirtiera en un mundo de imaginación que creaban en su interior. Que maravilla. Me 
 hubiese gustado que Sofía estuviera ahí.

 


 Después del concierto nos quedamos en la Terraza del Centro Cultural donde nos atendieron de maravilla. La comida estuvo excelente: pulpos gallegos, chistorra con queso, pimientos de piquillo rellenos y una paella muy bien servida. Brindamos con cervezas en mano y empezamos a comer, disfrutar y platicar. La compañía fue lo más importante, me encantan estas salidas porque las pláticas son muy reconfortantes: platicamos sin distinción sobre los consejos para las enfermedades de nuestros pequeños, o sobre los diferentes sabores de las cervezas o sobre nuestros trabajos o sobre cuál es la mejor escuela para nuestros hijos. Es un momento muy agradable, donde todos convivimos nuestras experiencias como padres y también como individuos.

Las niñas también se la pasaron muy bien. Hubo pequeñas que se reencontraron de la salida de PAPÁS DF pasada, se reconocieron y se pusieron a jugar. Me gusta la idea de que nuestros hijos también se reconozcan y convivan.

Fue una salida muy agradable. Muchas gracias a los 10 papás y mamás que asistieron. A pesar de las dificultades de entrar al Zócalo, estuvimos juntos e hicimos un buen domingo de PAPÁS DF. A los que no pudieron asistir, no se preocupen porque estas salidas apenas comienzan, pronto habrá más sorpresas. Te invito a que veas más fotos de esta salida

Agradezco las atenciones de Rocío Kuri y todo el departamento de Actividades Infantiles del Centro Cultural de España en México. Rocío, gracias por tu hospitalidad y los detalles que tuviste con los PAPÁS DF, y felicidades por las actividades que organizan para nuestros hijos.

Ese fue mi fin de semana, queridos amigos. Muy contenta de estar en la radio, cumplir años de casada y disfrutar con más PAPÁS DF. Más tranquila de que Sofía está mejor, sigue en reposo. Mientras escribo este texto, mi pequeña me esta abrazando y despeinando. Ya les contaré cómo nos la pasamos esta semana de reposo en casa. Ustedes, ¿cómo se la pasaron el fin de semana?



2.11.10

El recuerdo de mi abuela

Les cuento de mi abuela y cómo la recuerdo este día de muertos. También les cuento de mi experiencia en el zócalo y prepárense para más boletos de teatro, ahora para una obra de adultos más que interesante.



Cada vez que veo mi mano derecha, exactamente donde se une mi dedo gordo con la palma de mi mano; me acuerdo de mi abuela, mi abuelita Gloria. Sus dedos eran largos y delgados, los anillos que usaba siempre se le caían pero aún así los usaba, era de las herederas del Porfiriato, su padre fue General de Díaz hasta que la revolución los dejó sin dinero. A pesar de eso ella siempre estaba enjoyada como en sus épocas de niña. En la terminación del dedo gordo tenía dos líneas, dos huesos que se le marcaban más que de costumbre. Cada vez que veo mi mano al cargar a Sofía, atestiguo esas dos líneas, esos dos huesos. Ahí esta mi abuela. Ahí esta su casa que me encantaba visitar, sobre todo a las 6 de la tarde, cuando los rayos del sol se iban apagando y coloreaban la sala de la casa con tonos naranjas y dorados, me gustaba ver el atardecer y pasar por la luz que dibujaba a los muebles de su sala. Eso era mi abuela para mi, un abrazo de calor.

Mi abuela murió hace 12 años, pero últimamente me he acordado más de ella, tal vez porque hasta ahora hice conciencia de que murió o tal vez por que con el tiempo uno también comprende a sus muertos. Gloria Medina Malagón y Montes tuvo 10 hijos vivos, era una mujer de su época, con demasiados hijos y otros tantos abortos. A pesar de lo que mostraban las costumbres de sus tiempos, ella crío a sus hijos sola, se divorció de mi abuelo. No sé cómo, pero se logró sacar adelante a cinco niños y cinco niñas que hoy en día todos son hombres de bien.

Gloria no terminó la primaria, estudió hasta tercero y aún así cuando la escuchabas hablar era una experta en historia y literatura. Leía todos los libros que se encontraba. Recuerdo las tardes de domingo que mi padre (su hijo mayor) y mi abuela, platicaban sobre Historia de México, eso siempre terminaba en debate: “no seas mentecato, acuérdate que el emperador Maximiliano estaba en el poder, no Juárez”, le decía mi abuela a mi padre. Siempre debatían y cuando toda la familia se juntaba era más divertido. Gritos, carcajadas, “mentecadeses” por todos lados. En la sala había un letreto que decía, palabras más palabras menos: “Si es la primera vez que nos visita, siéntese cómodo y no se espante por los gritos que escucha a su alrededor, simplemente entró a un manicomio”, era cierto, las reuniones en casa de mi abuela eran una locura, pero para mi eran días felices, llenos de vida.

Era la beba de mi abuela, su primer nieta mujer. A veces extraño una plática con ella, si pudiera le preguntaría ¿cómo logró educar a 10 hijos? ¿cómo vivió su espacio de mujer? ¿cómo ve a Sofía?. La extraño, me gustaría visitarla en la casa 11 de Jardín Balbuena para que conociera a su nieta, para que me diera consejos de maternidad y de vida.

El final de mi dedo gordo de la mano derecha me dice que ella está en mi, que su sangre y su conocimiento de mujer ancestral los heredé y viven en mi. También viven en Sofía.

Este día de muertos, recuerdo a mi abuela y le cuento a Sofía de dónde viene y quién fue su familia. ¿ustedes a quién recuerdan el día de hoy? Platíquenle a sus hijos.

Para celebrar este día, les recomiendo que salgan a ver ofrendas, tomar chocolate y comer pan de muerto. Sofía y yo fuimos al Zócalo ayer, y para serles sinceros, queridos amigos, siento que le faltó algo. A mi me encanta ir al zócalo todos los días de muerto, me gusta mucho cómo lo decoran. Me fascina la idea que el mictlán toque tierra una vez al año y me encanta ver las ofrendas de las delegaciones y ver a los ciudadanos que se disfrazan y se toman fotos entre sí. Pero este año, lo sentí raro, como que no me conmovió. Lo que me dio mucho gusto fue ver a muchos niños, no solo en el centro sino en toda la ciudad. Me gustó verlos disfrazados, pidiendo calaberita y disfrutando las calles de su Ciudad.  

Los invito a que vayan para ver las figuras magnas, les recomiendo ir temprano para que lo admiren bien y no les toque tanta gente. Vayan y me cuentan qué les pareció. Por mi parte aquí les dejo una fotos de ayer.









Si van al centro, después de la visita del Zócalo, les recomiendo un rico chocolate en el “Moro”, esta mítica churrería y chocolatería está ubicada en eje central a unos metros de la Torre Latino. Hace poco vivió un aparatoso incendio, pero ya está en funcionamiento otra vez. El chocolate español es delicioso!

Promociones: Esta semana, seguiremos con los boletos de la obra Huraclown que ha tenido mucho éxito en taquilla; y como este espacio es para papás y mamás, también tenemos boletos para teatro de adultos, esta semana regalaremos 10 pases dobles para la obra Lascurain o la brevedad del poder, la temática está más que interesante, aqui la reseña: Qué movimientos pueden acontecer en el alma de quien ocupa durante tres cuartos de hora la cúspide del gobierno? Lascurain o la brevedad del poder, obra en un acto de Flavio González Mello, plantea una respuesta imaginaria a partir de un episodio real ocurrido al término de la llamada “Decena Trágica”. Estén pendientes en twitter para ganar los boletos.

12.10.10

Un descubrimiento más grande que América.

Les platico de mi rutina para llevar a Sofía a la escuela. Les cuento de qué platicamos hoy que me sorprendió y les recomiendo dos lugares tradicionales para desayunar.

Camino a la escuela, Sofía y yo aprovechamos para disfrutar las calles y jugamos a no pisar las rayas de la banqueta. A veces saltamos, cantamos y otras veces platicamos. Esos momentos son especiales. Están inmersos en la rutina, pero cada día el camino es diferente, cada día hay juegos y
pláticas nuevas.

Mamá e hija van de la mano rumbo a la escuela. Rutina diaria en la Ciudad
Hoy en la mañana platicábamos de los volcanes, de cómo les salía fuego y por qué. Yo le platicaba de los volcanes de su Ciudad, del Popocatépetl -cuenta le leyenda que es un niño hincado- le decía, -y el Iztaccíhualt que significa la mujer dormida, o la dormilona, como tú- nos reímos y seguimos caminando. Las dos de la mano, compañeras del camino.

Mientras esperábamos para cruzar la avenida, Sofía me dijo -mira un barco, como la “calabera” de la Santa María- me sorprendí, me dio mucha ternura y emoción escucharla hablar sobre Historia, sonreí y le dije -es carabela, corazón y sí es un barco- a lo que ella contestó -sí, junto con una niña y venía este, ...cómo se llama...huy se me olvidó- me sorprendí todavía más porque se sabía la historia muy bien, le conté que era Colón y que La Niña era el nombre de la otra carabela, junto con La Pinta y que descubrieron nuestro Continente.

Me di cuenta que a veces, subestimo la capacidad de mi hija a entender la realidad, hoy fue un claro ejemplo. En la escuela le enseñaron el festejo del 12 de octubre, día de la Raza. Ella lo entiende según su nivel y me entusiasma darme cuenta que su interacción con la vida, con la historia, con la sociedad se va desarrollando cada vez más. Hoy mi hija me recordó que es 12 de octubre, hoy mi hija me contó qué se festeja. En el trasfondo de mi vinculación con la Historia, se que no es un concepto lineal para festejar. Los conceptos de descubrimiento de América y los festejos, son un análisis complejo para mi, pero así soy yo, buscando un pero y un análisis profundo a todo. Sofía tiene la capacidad de que esa parte compleja de mi se destruya y si ella está feliz porque sabe que el día de hoy llegaron tres barcos a descubrir el Continente, entonces yo me siento feliz con ella.

-Qué historia tan bonita te sabes corazón- le dije mientras le daba un beso y me despedía de ella. Dejar a mi hija en su escuela es una separación, es un silencio de regreso a casa. Esperar a que salga para tener los juegos y las pláticas que tanto me divierten. ¿Qué aprenderá hoy? ¿Qué conocimientos repasaremos juntas? ¿Qué aprendizaje reconoceré a través de sus ojos?

De regreso a casa, me di cuenta que no soy la única que vive esos momentos con mi hija. Todos los padres tenemos ese espacio con nuestros hijos. Al cruzar la calle una mamá caminaba junto con su hija, la niña le platicaba de la tarea que llevaba y la madre le decía – ah, sí que bien, pero ándale que nos van a cerrar la escuela- me reí de esa escena porque me he visto muchas veces en ese apuro. Luego vi a otra mamá con su hija que se pararon en la esquina de la calle para abrazarse, la madre le dio la bendición a la niña y le aviso que su papá pasaba por ella.

Mamá e hija después de su abrazo de despedida
Todos, de alguna forma u otra, compartimos experiencias con nuestros niños, vivimos la despedida diaria para seguir con nuestras rutinas y después volvernos a reencontrar. Son esos momentos los que hacen los días diferentes. La sociedad opera con acciones uniformes, pero es la relación personal lo que nos hace diferentes.

Festejo por las mañanas de llevar a los niños a la escuela, por las pláticas del camino, en medio del tránsito o mientras cruzan la calle, por los momentos fugaces entre rutina y rutina, por los besos de despedida y las bendiciones para empezar el día, por las lecciones de historia, por las canciones, por los juegos o los desayunos con prisa. Por esos espacios de familia, que todos vivimos. Por todo eso, hoy es un buen día.

Ustedes ¿cómo viven las mañanas con sus hijos?

Para los papás: Para el desayunito después de salir corriendo de casa, les recomiendo los ya tradicionales Bisquets de Obregón, que el café con leche es una delicia y todo un espectáculo de las señoras que lo sirven, y si sugieren algo más apresurado puede ser un plato de fruta de Los frutos Prohibidos. Eso sí, siempre con una sonrisa para tener buena vibra todo el día.

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7.10.10

Los libros de Sofía

Te platico cuál fue el primer libro de Sofía, te cuento qué actividades infantiles hay en la Feria del Libro del Zócalo y te recomiendo un restaurante con historia.

El primer libro que le leí a Sofía fue cuando tenía un año y fue La suerte de Ozu de Claudia Rueda. Yo no conocía este texto, fue un regalo de unos amigos muy queridos. Este libro me enseñó que la literatura infantil es una ventana a una reflexión interna.

El libro está basado en un cuento zen y es un texto sabio. La suerte de Ozu nos enseña que uno no puede asegurar ni los absolutos, ni el destino y eso saberlo desde pequeños puede ahorrar un sin número de inseguridades y frustraciones que vivimos los adultos. La literatura nos da esa oportunidad, tener un diálogo interno y la literatura infantil todavía más.


Antes de La suerte de Ozu, le leía fragmentos de libros que a mi me gustaban como La historia interminable y La Odisea. Al leer el texto de Claudia Rueda conocí más sobre la literatura infantil de estos días. Por un lado seguí las publicaciones del Fondo de Cultura Económica que cada libro que publican es muy bueno. La Editorial del Fondo de Cultura Econóica tiene varias colecciones, la que más me gusta para la edad de Sofía es la de Los Primerísimos, que tiene títulos como Ves al Revés, ¿Sanzón?, Belisario y Papelitos. Son textos con historias muy sencillas pero que proyectan valores importantes como la otredad, el compañerismo y la autoafirmación.

Así fui conociendo la literatura para Sofía y ahora ella me pide que le lea, a veces el mismo cuento por varios días. Lo maravilloso es que cada lectura le sorprende como si fuera la primera vez que escucha la historia. Me gusta ver cómo abre los ojos y se sorprende en cada página.

Les recomiendo que se adentren al mundo de la literatura infantil, a mi parecer es un elemento primordial para el desarrollo de nuestros hijos y además es muy divertido. Las publicaciones para niños son diversión garantizada no solo para los pequeños, sino para toda la familia. A Sofía y a mi nos gusta mucho leer Ves al Revés, es muy divertido entender por qué Doña Murciélago percibe su ambiente al revés que todos los animales de la selva.


Entremos al verdadero mundo de la fantasía, que es la literatura, por lo mismo les recomiendo que vayan a la X Feria Internacional del Libro en el Zócalo de la Ciudad, donde este año los niños tendrán un espacio muy importante con actividades como cuenta cuentos, conciertos, teatro, danza; talleres de títeres, historietas, música y sobre todo libros, muchos libros.

La Feria comienza el día de mañana viernes y ya está listo el programa de actividades infantiles. Yo ya vi varios eventos que me gustaría llevar a Sofía, como las orquesta infantil de Yucatán o la obra de teatro Cuando canta un alebrije. Así que ahí está queridos amigos, del viernes 8 al domingo 17 se abre un espacio para leer, divertirse y compartir.

Por otra parte sigue la promoción de PAPÁSDF, que regala pases dobles a la obra de teatro Huraclown, estén pendientes en twitter para concursar y ganar!

Para los papás: Cuando vayan a la Feria del Libro, aprovechen que están en el Centro para ir al tradicional Café de Tacuba que desde 1912 prepara sus ricas enchiladas suizas y qué decir de la charola de pan dulce y el café con leche. Un lugar con varias historias por contar y muchos platillos por disfrutar.

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