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24.2.11

¡A bailar!


Les cuento de un taller de danza lúdica y les recomiendo una función compartida para niñ@s y adultos.

El martes pasado les conté que mi hija no dejaba de bailar. Pues sigue bailando. No para. Menos ahora que le regalamos un reproductor de CD's portátil, para que conozca que antes del ipod y ipad, existían botones. Entonces anda feliz de un lado a otro con su maletita de discos compactos en una mano; su cd player en la otra y baila con el cuerpo, con los hombros, con los ojos y con la risa que le sale a cada rato.

Me da mucha risa porque canta en voz alta y de su boca salen sonidos parecidos a las palabras de las canciones. A ella no le importa si esta bien la pronunciación o no, lo que le importa es cantar y bailar, como si estuviera en cualquier obra musical. La podría ver por horas y mi alegría no teminaría jamás. Ahora esta haciendo otra dinámica, en una libretita apunta las canciones que escucha, así que si escuhó la canción uno del disco, apunta en la libreta 1 y así va a lo largo de todo el álbum. Ya encontró otra forma de divertirse y contar, vaya ingenio.

El verla bailar tan contenta me entusiasmó para buscar escuelas de baile y me topé con una opción que me gustó bastante. Se llama Danzarines y es un taller de baile lúdico. La directora del proyecto es Rosana Padilla, es profesional de la educación dancística por parte del INBA, pero también es psicóloga. Esta combinación me parece interesante a la hora de enseñarle a los niños a expresarse con el cuerpo. Me gusta la filosofía de que sea un baile lúdico y orgánico, siento que a Sofía le gustará.

El taller de Danzarines empieza este sábado una temporada de funciones en el Teatro Cuauhtémoc. La obra se llama Sombras y Figuras, donde los niños de este taller compartirán escenario con bailarines profesionales y a través del baile abstracto contarán historias de juegos cotidianas.

Esta función promete bastante, ya que además de que tus hijos pueden ver una obra por y para niños, también tendrán la oportunidad de tener un pequeño taller en escena y subir al escenario a bailar. Aquí nadie se queda con las ganas.

Lo interesante de esta función es que está compartida con otra puesta en escena de la Coreógrafa Dora Hagerman. Esta parte es un solo que se llama: “Homenajes y/o Historias de Amor” donde Hagerman busca un lenguaje personal de danza para mostrar las ataduras y libertades de expresión y comunicación humana. Con música de la calidad de Nick Cave y Beirut, la danza nos llevará a recorridos de recuerdos, homenajes y amor.

¿Cómo ven? Una función de danza para niños, hecha por niños. Un taller donde tus hij@s pueden aprender el lenguaje del cuerpo. Mientras ellos están en el taller, tú puedes disfrutar de una coreografía de calidad dancística. Todo esto en el mismo espacio. Pensado exclusivamente para l@s niñ@s y sus papás.

Vamos al estreno este sábado 26 de febrero en el Teatro Cuauhtémoc a las 13:30 horas. Impulsemos que hayan más espectáculos culturales así, donde niñ@s y adultos se pueden divertir por igual. ¡Esa es la actitud PAPÁSDF!

Promociones: Sigue la promoción para la media beca del Taller Impro para niños, que otorga el Teatro Casa de la Paz y PAPÁSDF. Solo queda una media beca, así que participen y cuéntenos: ¿qué harías, tu sol@, 1 minuto en el escenario?


Más información:
Teatro Cuauhtémoc: Av. Jardín s/n, a una cuadra de Periférico Norte. Naucalpan, Edo. México. (a 3 min. Del Toreo)
Todos los sábados del 26 de febrero al 2 de abril
Entrada general: $120.00
niños y niñas menores de 12 años: $60.00

Taller de danza lúdica para niños: Danzarines

22.2.11

Un rato para improvisar...



Les cuento en dónde bailamos mi hija y yo. Les cuento de un taller de teatro impro para niños, te regalamos dos medias becas. Les recomiendo una obra que te llevará al infierno y al paraíso...

El sábado pasado descubrí a mi hija bailando por todos los rincones de la casa. Primero fue en su cuarto; entré para guardar su ropa y ahí estaba bailando con sus muñecos de peluche, los acomodó como si estuvieran sentados en un auditorio y ella fuera la estrella del espectáculo. En cuanto me vio entrar paró de bailar y se tapó la cara toda apenada. Me dio mucha ternura. Me reí le hice cosquillas y le pedí que me enseñara cómo bailaba, así que me senté junto con la audiencia de peluche a ver a mi pequeña bailar.

Unas horas después, estábamos viendo la tele y se escuchó una música de un anuncio y ella sin perder el tiempo, se puso a bailar y a dar vueltas, cuando vio que yo la observaba, se tapó la cara de nuevo y sonrió con una sensación de pena.

Lo mismo ocurrió en el restaurante al que fuimos a comer, pero esta vez en que la descubrió fue su papá. Ahora bailaba con la música que ella inventaba.

En la noche, al regresar a casa, por fin se quitó la pena y se puso a bailar enfrente de nosotros y nos decía cuando estoy en el teatro, así bailo y daba vueltas y subía la pierna y movía las manos y el cuello. Todo con una sensación de movimiento que me dejó asombrada. Me llamó la atención que hablara del teatro, lo dijo tan natural, pero claro, en esos momentos ella estaba en el escenario.

Su papá y yo estábamos fascinados viéndola bailar, pero le dijimos que con cuidado porque se podía lastimar. De la emoción me paré y le expliqué cómo se hacía una pirueta o un plié. Nos quedamos un buen rato agarradas de las manos bailando en el escenario de la casa.

Dos enseñanzas me quedan de esta experiencia: Por un lado, hay que dejar que nuestros hijos experimenten con sus necesidades artísticas, que son innatas de ellos, algunas las aprenden por convivencia y otras simplemente las traen adentro, hay que dejar que las exploren y se descubran a través del arte.

Por otro lado, el arte escénico es un herramienta maravillosa para los niños. Ya sea teatro, danza, baile, música; estar en el escenario es un trabajo de autocontrol y al mismo tiempo de libertad que todo niño debería experimentar, aunque sea en la sala de su casa. Por eso les recomiendo el taller de impro para niños que imparte el Teatro Casa de la Paz. La impro, va más allá de la improvisación teatral, es un conjunto de técnicas que permiten a la misma improvisación convertirse en un fin artístico. Las funciones de un mismo espectáculo siempre resultan distintas, lo que hace que el espectador se convierta en aficionado. Tus hijos podrán convertirse en hacedores de historias únicas e irrepetibles.

Este taller es para niños y niñas de 7 a 12 años, empieza el 16 de marzo y termina el 16 de abril. Los 4 maestros que imparten este taller son Directores, fundadores y miembros de la compañía teatral ImproTOP, que ha sido aclamada internacionalmente y trabajan conjuntamente con programas para Alas y Raíces, área de CONACULTA especializada en contenido para niños.

Bien por el Teatro Casa de la Paz que promueve el ejercicio de la imaginación en el escenario, pero sobre todo, con este taller, trabaja basándose en escuchar y aceptar las propuestas de los otros. Eso me parece una enseñanza valiosa.

El taller impro para niños tiene un costo de 600 pesos. Pero hoy estamos de oferta, como dicen por ahí. Les cuento que especialmente para PAPÁSDF, Teatro Casa de la Paz, nos regala dos medias becas para los dos primeros mails que nos digan: ¿qué harías 1 minuto en el escenario tu sol@?

Manda tu respuesta a papas.df@gmail.com


Para los papás: Hablando de teatro, les recomiendo dos obras que se juntan en exclusiva por corta temporada.
Teatro UNAM y el FONCA, presentan la obra: Infierno, Paraíso, Milagro...Ensamble.

A partir del famoso poema de Dante Alighieri, La Divina Comedia, se inició un viaje para explorar cuatro conceptos que atañen a nuestra vida presente: la enfermedad y la salud; las relaciones entre México y los Estados Unidos; los actos de vigilar y normalizar y, finalmente, la poesía y el deseo.

La experiencia de tener El Infierno y El Paraíso en un mismo evento escénico se hace realidad, están invitados pecadores y almas buenas. Vayamos todos! Un poco de infierno y un poco de paraíso a nadie le cae mal!

Funciones:
24 y 25 de Febrero, 8:30 pm
26 de Febrero, 7:00 pm
27 de Febrero, 6:00 pm
TEATRO EL MILAGRO. Calle Milán 24 Col. Juárez entre Lucerna y Gral. Prim.
Costo del boleto: 140.00. Estudiantes, maestros e INAPAM 70.00. GENTE DE TEATRO Y VECINOS DE LA COLONIA JUÁREZ 50.00.




14.12.10

Un concierto de Navidad.

El domingo pasado fuimos al Concierto de Navidad con la Orquesta Sinfónica de Minería. Fue una experiencia muy interesante. Para Sofía fue algo completamente nuevo y placentero. Les cuento un poco:


Mi suegra nos invitó al concierto. En cuanto me enteré me emocioné. Hace mucho no iba a un concierto de una Orquesta Sinfónica. Recuerdo que antes iba cada fin de semana a Bellas Artes a escuchar La Orquesta Sinfónica Nacional, en los tiempos que Arturo Diemecke era el Director. Tenía repertorios muy interesantes y variados. Cada sábado o domingo al medio día era una sorpresa musical; desde Chopin o Tchaikovsky; hasta tangos o corridos mexicanos en el sonido sinfónico y el ambiente de Bellas Artes. Recuerdo un día que presentaron la obra de Los Planetas, del inglés Gustav Holst, una suite de siete movimientos donde cada uno representa un planeta y una deidad de la mitología grecoromana. Ese día la sala retumbó junto con el corazón de todos los espectadores.


Debo confesar que soy un tanto conservadora en este tipo de eventos, pero es inevitable, simplemente me gusta todo el ritual: vestirse de gala para escuchar música tan compleja que merece todo el respeto y solemnidad, ver a los músicos vestidos de negro para los conciertos de noche y de blanco cuando la presentación es al mediodía. Siento una emoción indescriptible cuando el primer violinista sale y da órdenes para afinar. Ese sonido, de cuando los instrumentos están afinando y buscando la nota perfecta, simplemente me encanta, quiere decir que ya están listos para maravillarnos con las notas, listos para cuando el Director de la instrucción.


Todo esto lo vivió Sofía por primera vez, desde llevar su vestido de gala, hasta saber qué pasa cuando sale el Director y empieza el concierto. Así empezó el Concierto de Navidad con la Orquesta Sinfónica de Minería, junto con cuatro coros de alta calidad. Primero tocaron un popurrí de navidad, después tocaron El niño del Tambor, para ese momento Sofía estaba más que atenta a lo que escuchaba, mientras su papá le explicaba a qué sonaba cada instrumento. Después cantamos, y digo cantamos porque León Spierer, Director de la Orquesta, nos invitó a cantar mientras dirigía nuestras entradas y salidas del coro; imagínese, todo el Auditorio Nacional cantando bajo la batuta de este grandioso Director. Todos cantamos al unísono para pedir la posada.


Para la segunda mitad del concierto, Sofía levantaba sus brazos, como si quisiera volar a través de la música y después los movía como dando instrucciones a los músicos, de la misma forma que el Director Spierer. Al final sonó Aleluya, El Mesías, de George Friederic Handel; solo de recordarlo mi corazón se estremece. Fue un momento imponente. Los coros cantando “Aleluya, Aleluya”, mientras llegaban a las notas más agudas, para subir de nuevo a la escala musical. Sofía estaba con los ojos y la boca abierta, yo estaba agarrada de la silla, tratando de asimilar cada nota. Fue un gran momento.


Me gustó ir al concierto, me gustó ver el Auditorio Nacional lleno. Repito las palabras de mi suegra cuando entramos al recinto: “¿No que la cultura no le interesaba a la gente? ¡Esta lleno!” Claro que le interesa a la gente, ¡que gusto que estaba lleno!, y mucho más gusto saber que hay eventos de alta calidad en nuestro país.


Les recomiendo que lleven a sus hijos a eventos de artes clásicas, como la música o el ballet. Sigamos con la tradición de las ceremonias y los rituales para disfrutar de las Bellas Artes. Aprovechando esta temporada, les recomiendo el Cascanueces, con la Compañía Nacional de Danza. Tendrá una corta temporada del 17 al 23 de diciembre en el Auditorio Nacional. Es una obra muy linda, sus hijos se divertirán.


Para los papás: Les platico que después del concierto nos fuimos a cenar al Mercado de Medellín: Unos pambazos, después un pozole, y como postre un buñuelo, acompañado de atole de arroz. Cenamos de maravilla alrededor de la verbena de luces y árboles de navidad. Les recomiendo que hagan lo mismo, no se arrepentirán y de paso pueden comprar esas cuentas de luces o esos adornos para el árbol, que les hacen falta.
















30.9.10

La espiral del humor y una invitación personal

Te platico de la obra de teatro Huraclown, te informo que PAPÁSDF tiene pases dobles para esta obra y te invito de forma muy personal a la proyección del documental en el que trabajé: México Bárbaro.

Huraclown: La espiral del humor
El arte clown es una expresión ancestral. El humor es una necesidad humana que establece la catarsis en la realidad. La necesidad de reírnos proviene del desahogo de nuestros miedos y la interacción con nuestras pasiones. En fin, un día sin reír es un día sin sol.

Antes de los payasos, existieron los bufones, personajes muy importantes por su oficio de entretener. Los bufones existieron en las antiguas culturas de Egipto y Mesopotamia, al igual que en Europa e incluso en Tenochtitlán. Se cuenta que Cortés encontró la corte de Moctezuma con bufones y demás lujos parecidos a los europeos.

La necesidad del humor es humana, no cultural. La evolución del personaje que nos hace reír llegó a tocar la imagen moderna que tenemos del payaso en el siglo XIX con el inglés Joseph Grimaldi, quien introdujo la imagen del payaso circense al teatro y estableció la interacción de sus actos con el público. Así que hoy en día el arte de hacer reír sigue en pie, es una tarea difícil la de robarse una sonrisa del espectador. Este acto, el de reir, cura el alma.

Huraclown, la espiral del humor; nos comparte un momento de sonreír, pero también de experimentar los humores del payaso, del especialista en hacer reir e incluso llorar.

Les comparto que yo solo he visto la fotografía que me hicieron favor de mandarme del Teatro Casa de la Paz y con eso me bastó para que me dieran ganas de ir, primero por que la calidad en las obras de Casa de la Paz es impecable y segundo porque se ve una escenografía interesante además de la temática que nos presenta: experimentar con el humor. Me parece genial la idea que los niños entren en contacto con los diferentes estados de ánimo y que se conozcan en cada humor que perciben, destacando la risa como elemento primordial.

Sí, vamos al teatro con nuestros niños, interactuemos con los actores. Hay que gritar, reir, asombrarnos con nuestros hijos de los trucos que vemos en el escenario, me parece que Huraclown puede ser un espacio interesante para recobrar la capacidad de asombro.

Queridos amigos, les recomiendo Huraclown que se estrena este sábado en Teatro Casa de la Paz y les recomiendo que sonrían a cada momento.

Como promoción de PAPÁSDF, regalaremos pases dobles para las funciones de sábado y domingo. Estén pendientes por twitter (@papasdf).

Para los papás: Queridos lectores, les escribí una invitación muy personal para la proyección del documental en el que trabajé México Bárbaro. Les robo un minuto más de su tiempo, para que lean el texto aqui.

Más información:


5.7.10

Los sueños y un trapecio


La semana pasada, regalamos pases para el teatro, esta semana repetimos la historia gracias a Teatro Casa de la Paz, que le da a PAPÁSDF, 6 pases dobles para la presentación del sábado y domingo a la obra “La Trapecista”, a continuación les platico cómo ganarlos:

¿Cuándo fue la última vez que soñaron con volar?, que yo recuerde fue hace más de 10 años, cuando me aventé del bungee y me impresionó tanto que mi propio grito se calló. Fue la experiencia más liberadora y a la vez más aterradora, por mucho tiempo. Pero en la vida diaria, varias veces he tenido mis vuelos hacia un sueño.

Así empieza y termina la obra “La Trapecista”, una puesta en escena para niños de todas las edades, muy divertida (yo me reí y me reí sin parar). La música y los efectos de sonido los crean en el momento y forman parte de la historia, me gustó mucho cómo usaron los instrumentos todo el tiempo.

La interacción con los niños me encantó, les contestan todo el tiempo, no hay momentos predeterminados para interactuar, todo el tiempo los actores están listos para responder a las emociones de los pequeños. También me emocioné mucho, porque pasaron a mi hija a participar en la obra y ella sin ninguna pena subió al escenario y fue parte de la obra. Fue su primer visita al teatro y le gustó mucho la experiencia, salió muy contenta de haber sido parte no nada más en el escenario, sino aplaudir, gritar, contestar a lo que los personajes le preguntaban. Me gustó mucho ver a mi pequeña sorprenderse y divertirse como lo hizo ayer.

La historia no se las cuento porque les quitaría todo el chiste de ver, escuchar y reír en el teatro; pero la moraleja me pareció fascinante, y más que es un mensaje para niños; es atreverte a hacer lo que sueñas, subirse al trapecio y sentir la libertad de poder cantar, ser músico o dirigir un circo, conflictos que tienen los personajes en la obra; pero que se puede extrapolar a los límites y miedos que nos ponemos nosotros mismos en la vida diaria. Eso es algo indispensable que desde pequeños deben aprender; no dudar de sus sueños, enfrentar los miedos y subirse a la aventura.

El final me cautivó. Abracé a mi hija y le di un beso en su cabecita, con ella me aventé a mi sueño, con ella vuelo en libertad y me encanta la idea de que Sofía busque sus pequeños vuelos para creer y crear sus sueños.

Vayan al teatro, es una buena experiencia, yo hace mucho que no iba y ahora quiero regresar, más porque es un teatro de calidad.

Para ganar un pase doble, solo tienen que ser seguidores del blog y comentar abajo de este post ¿Cuándo fue la última vez que soñaron con volar?. Los 6 primeros comentarios, se llevan los pases al teatro!

Para los papás: A un lado del Teatro Casa de la Paz, está el restaurante cubano la Bodeguita del Medio, les recomiendo salir del teatro y aprovechar comer ahí, todo el menú criollo se los recomiendo, y lo pueden acompañar con un mojito, como los que tomaba Hemingway en la Habana.

Más información;
Teatro Casa de la Paz: Cozumel 33 Col. Roma



24.6.10

Escucho las calles.

Les cuento qué me pasó en medio del tránsito de la Ciudad y les recomiendo una caminata para el fin de semana.

Hace un par de días, manejaba por la Ciudad de México, estaba sobre Reforma, a la altura del Ángel, eran las 4 de la tarde y la luz del sol era naranja con difuminados de grises, esa luz en especial me gusta mucho, es una luz típica de la ciudad, por eso la recuerdo tan bien.

Sofía, mi hija, se durmió en el camino y yo estaba atorada en el tránsito de la tarde, mientras pensaba en tantas cosas prácticas por hacer en la semana: “tengo que hacer el súper, que no se me olvide la cortina para el baño que debo comprar, ah! también pagar el gas, ¿qué haré para cenar?”; el aparato mp3 tocaba diversas canciones y mi mente no ponía atención en lo que estaba alrededor, solo en la luz del sol y en mis pensamientos fugaces. Seguía el alto. Entonces se escuchó una canción que no conocía, me gustó mucho, fue como un calmante a mis pensamientos y mis prisas de ciudad. Salí de mi mente y me percaté de la gente que estaba sentada en el camellón de Reforma: Una mujer tomando café y fumando un cigarro viendo pasar a los coches, una pareja de adolescentes sentados en una banca porfiriana unidos en un abrazo sin tiempo, una mamá caminando con su carriola, algunos hombres y mujeres regresando a sus oficinas después de su hora de comida. El semáforo cambió al siga, y el camino fue diferente; en medio de mi rutina semanal, me di un rato para disfrutar la ciudad.

Las calles tan quietas, me invitaron a caminar, como hace varios años, cuando todavía había peseros en Insurgentes; recuerdo que estaba a la altura de Barranca del Muerto y me fui caminando hasta topar con Reforma; lo que empezó en un caminar mientras pasaba un transporte público, se convirtió en una experiencia liberadora y divertida; ver las tiendas y la gente pasar mientras uno camina y camina sin más. En esta ocasión no podía darme ese lujo, debía llegar a casa y seguir con mi rutina de la semana, además de que Sofía estaba dormida. Lo que sí hice fue guardar esos momentos en fotos de la ciudad, recordar donde lo cotidiano se volvió un momento personal. Sentí como si me quitaran una venda de los ojos y al ver fuera de mi, reconociera la riqueza del lugar donde vivo. En medio del caos encontré una luz.

Por eso para este fin de semana se me antojó solo salir a caminar, a encontrar rincones especiales de la ciudad, sin ninguna otra intención más que reconocer las calles por donde paso diario. Disfrutar un rato de mañana o de tarde, antes de que la lluvia  difumine las calles. Salir y reconocer el barrio.



 Un incentivo para los lectores que viven en las colonias Juárez, Roma y Condesa, es la obra de teatro infantil “La Trapecista” en el Teatro Casa de la Paz, que se presenta los sábados y domingos a las 13hrs; si llegan caminando, tienen un 50% de descuento. Me gusta esta iniciativa de promover la caminata por la ciudad.

A ustedes queridos amigos, ¿por dónde les gusta caminar en el D.F.?

Para los papás: Les recomiendo la canción Last Night de Moby, esta canción fue la que escuché en mi coche esa tarde. Me gusta mucho, espero que a ustedes también, es una pieza que me invita a caminar y a reflexionar. ¿Con qué canción les gustaría andar por la ciudad? 

Más información:
Teatro Casa La Paz: Cozumel 33, Colonia Roma Metro Sevilla