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19.12.12

¿Cómo nos recordarán? Segunda Parte.

Ayer les platiqué la primera parte del recorrido gastronómico que organiza Sabores México Food Tours, un viaje por los sabores que tiene el barrio de la Colonia Roma.

Como decía mi abuela: panza llena, corazón contento.

Este recorrido tocó mi corazón. Les sigo contando:

En la esquina de Orizaba y Álvaro Obregón, donde antes se consideraban las puertas de entrada a la Colonia Roma, con el majestuoso edificio Balmori. De sus sótanos se abre una puerta que bien podría ser un viaje a la Francia clásica, el lugar se llama Galia Gourmet. Es una tienda de abarrotes francesa de la más alta calidad gastronómica. Desde que entras ves quesos, más quesos, patés, vinos, cavas, pan hecho en casa. Rodrigo nos contó la historia de este lugar y me queda claro que todo se parece a su dueño: Dos hermanos que han sido subchefs y chefs en Europa, en lugares con diamantes Michelín, hasta que deciden regresar a su tierra. El lugar tiene un ambiente viajero que coordina muy bien con lo afrancesado del Balmori. Es sofisticado por donde lo veas.


Degustamos una terrina acompañado de un vino tinto. No mentiré, en cuanto probé la terrina se me escapó una sonrisa traviesa. “uff! De lo que se está perdiendo mi marido” pensé, que se tuvo que quedar en casa trabajando. En fin, el vino tinto de uva chilena qué les puedo decir, quería salir a la calle para seguir con el recorrido pero con mi copa en mano para disfrutar cada sorbo. Un lugar al que regresaré. Ahora también dan servicio de restaurante con un toque muy acogedor ya que solo tienen tres mesas. Definitivo, hay que regresar.

Seguimos caminando por La Roma y Rodrigo nos enseñaba las fachadas de los edificios. Es impresionante el trabajo decorativo en las fachadas clásicas. Tanta naturaleza hecha de piedra y cincel. Flores, enredaderas, figuras orgánicas que han visto el pasar de los años y siguen igual de elegantes en los dinteles de las puertas. Me acuerdo que en la época que vivía en Londres, tomé un curso de Teoría de la Arquitectura y nos enseñaban las fachadas clásicas y victorianas, las recuerdo con gran asombro por su riqueza estructural; pero el descubrir la herencia del Art Nouveau en mi propia Ciudad, en mi propia colonia me abrió los ojos. Ahora que camino con Sofía esas mismas calles, le enseño las fachadas de los edificios que siempre estuvieron ahí, pero hasta ahora los observamos.


El recorrido no terminaba y ya había pasado por un viaje de emociones y sabores. Ahora tocaba entrar a La Graciela, una microcervecería en donde se puede observar dónde hacen la cerveza, además de que se puede disfrutar en sus diferentes texturas. La degustación fue de clara a oscura, con especias o afrutada. Para todos los gustos hay cerveza, pero no todos los días es la misma. El maestro cervecero busca nuevos sabores para asombrar a su clientela constantemente.

Para este entonces todos los del grupo ya eramos amigos. Platicábamos entre nosotros y conocíamos de nuestras vidas. Todos platicábamos cómo llegamos a este recorrido, para subrayar la gozosa coincidencia de encontrarnos y disfrutar el viaje juntos. Nos paramos en el eje San Luis Potosí y de entre los árboles y edificios se postró ante nosotros una Sinagoga, la primera en la Colonia Roma. Rodrigo nos contó que después de que la comunidad judía se asentara en el centro de la Ciudad, sus comercios florecieron y la comunidad creció para llegar a La Roma. Nos contó de los salones donde se juntaban a platicar y cómo se les veía caminar por las calles a ciertas horas del día. Cerré los ojos para imaginarme y regresó la pregunta ¿Cómo nos recordarán? ¿Cuáles dirán que eran nuestras costumbres? ¿Cómo imaginarán nuestras calles?

Mientras pensaba, llegamos a La Tlayudería de la Roma, un local en la calle de Tonalá que se vuelve un pedacito de Oaxaca en el mero barrio de la Roma. Probamos unas tlayudas de res...la manteca, el maíz, todo tan fresco y de buen sabor. En este lugar la especialidad son las tlayudas y a un precio bastante accesible. La historia del lugar se remonta a una familia que viaja a la capital y después de varios intentos, deciden poner un recuerdo de su tierra en las calles de la Ciudad. Así surge La Tlayudería de la Roma que ahora tiene décadas de existir.


Después de tantos sabores y viajes por el pasado. Se antojaba un sabor dulce. Sabores México ya lo tiene muy bien planeado porque justo estaba pensando en eso cuando entramos a una casa morada bastante interesante: La Procedencia. Es un café que se dedica al consumo justo, por lo mismo todo el café es traído de diferentes partes de la República, el café que escogen es trabajado por pequeños productores y es orgánico. Los dueños Rodrigo y Anaïs, una pareja muy amigable, apoyan el uso de las bicis como transporte urbano, de hecho su logo es una bicicleta. Anaïs es francesa y prepara un fondant de chocolate buenísimo.


Con un café en la mano y disfrutando el sabor del chocolate orgánico. Concluyó el recorrido gastronómico. Fue como tomar un café con viejos amigos. Todos nos despedimos de abrazo y con alegría de conocernos. Muy en el fondo no quería que terminara.

De regreso a casa, mientras caminaba por las calles que ahora veía con otros ojos, respondí a mi pregunta: Nos recordarán como familias trabajadoras que seguimos nuestros sueños. Cada lugar que entramos, cada lugar que disfrutamos, es la historia de una familia que decidió realizar una idea. El recorrido en si mismo es la realización de un sueño hecho con amor, se nota desde el principio. Paso a paso lo doy con más energía por el orgullo de sentirme parte de estas calles que se construyen con el trabajo diario y las historias que se cuentan de esfuerzo y realización.

Dicen por ahí que somos lo que comemos, ese día comí sueños, logros y armonía. Gracias a Sabores México Food Tours por realizar este recorrido, donde la gastronomía nos une y la historia nos hace seguir adelante.

Para PAPÁSDF: Les recomiendo que estas vacaciones hagan el recorrido gastronómico de Sabores México. Los niños también lo van a disfrutar, la caminata no es mucha y pueden descubrir nuevos sabores. Además de que está a muy buen precio por todo lo que dan.

Estén pendientes que próximamente ¡habrá una salida de PAPÁSDF en Sabores México Food Tours!

Para más información de Sabores México: 

18.12.12

¿Cómo nos recordarán?. Primera Parte.

 Hace un par de semanas fui a un recorrido gastronómico, organizado por Sabores México, Food Tours. Era la primera vez que vivía una experiencia así. Me gusta, me encanta comer, así que me interesó esta propuesta, más porque el recorrido era en la Colonia Roma, un lugar que cada día crece la variedad de restaurantes y propuestas gastronómicas.

Lo que no sabía era que el recorrido me traería una cantidad de sorpresas gratas, no solo a nivel culinario, sino histórico y de pertenencia con mi Ciudad. Les sigo contando:

Resulta que el punto de reunión fue en los Tacos Gus. Un local en la calle de Jalapa, que mostraba unas ollas de barro llenas de guisados que se antojaban con solo mirarlos. Debo decir que fue un inicio muy interesante, porque desde que llegué a los tacos, me di cuenta que este recorrido no sería sobre los nuevos lugares de La Roma, sino que iríamos a las entrañas mismas del barrio y conoceríamos los lugares que llevan toda una historia y tradición en este lugar. Esto era un buen comienzo.

Rodrigo, nuestro compañero de viaje y organizador de estos recorridos, nos contó el inicio de los Tacos Gus, llamados así por su dueño Gustavo Millán y que en 1968 se encontraban en la Condesa y eran llamados Tacos el Güero. Con el tiempo se pasaron a la Roma hasta establecerse como Tacos Gus en Jalapa 126. Mientras Rodrigo nos contaba la historia del lugar y cómo seleccionan los ingredientes para que sean frescos y de buena calidad. Los comensales degustamos un taco de chicharrón prensado y acelga, que con solo escribir de él se me antojó. Gran descubrimiento estos tacos y eso que apenas era el inicio de la aventura.


Nos despedimos de los tacos y nos concentramos en la Avenida Álvaro Obregón. Viajé en el tiempo mientras escuchaba la historia de los inicios de esta colonia, el estilo europeo de la época del Porfiriato, la familia Orrín nombrando cada calle tras los recuerdos de su circo, la inspiración de muchos artistas, la decadencia de la modernidad, el resurgimiento de su belleza. Todo es parte de lo mismo, de una colonia en el corazón de la Ciudad.



Seguimos caminando y llegamos a la esquina de Colima con Jalapa. Este lugar ya lo había visto pero por cuestiones de tiempo no había podido entrar, fue una grata sorpresa conocerlo. Se llama Orígenes Roma, es un pequeño restaurante de comida orgánica que hace justicia a la riqueza de sabor que tienen los alimentos naturales. Degusté una ensalada griega que cada elemento tenía su sabor, su textura y hacía armonía con el resto de los ingredientes. Además de la calidad de la comida, venden diferentes productos orgánicos. Un espacio que me encantó.

Ahora nos tocaba caminar por Colima. Es curioso que a pesar de que he caminado por esta calle varias veces, y no me había dado cuenta de la diversidad arquitectónica que tiene. Rodrigo nos platicó del crecimiento que tuvo la colonia y la demolición de edificios que por su fachada eran patrimonio histórico, hasta que el INBA y el INAH resguardaron los inmuebles. Pared con pared se encuentra un edificio moderno con un edificio art nouveau. Paso tras paso se encuentra el viajar del tiempo. Aquí me empecé a preguntar de ¿qué manera recordarán nuestra arquitectura? ¿de qué forma respetarán lo que construimos? Cómo será la urbanización en unos años, para no olvidar las estructuras que forman nuestras calles.

El corrido gastronómico se volvió una reflexión desde el corazón...

Mañana estén pendientes de la segunda parte de esta aventura, donde les contaré sobre una degustación de cervezas, unas tlayudas deliciosas y un café ciclista.

Para más información de Sabores México: www.saboresmexicofoodtours.com

31.8.12

Un buen fin de semana

Una lista de cantinas familiares para el fin de semana...

Esta semana fue de trabajar, trabajar y trabajar. Fue un empuje de salir de mi lugar seguro, para enfrentarme con mis sueños y empezar a hacerlos realidad. Eso implica trabajo.

Me siento orgullosa de que pude dividir bien el tiempo para poder hacer mi trabajo y también, darle calidad de tiempo a Sofía. En las mañanas me concentré en mi parte laboral y en la tarde le ayudaba a Sofía a hacer la tarea (que por cierto cada vez le están dejando más y más emocionante: ¡está empezando a escribir y a sumar!), llevarla al ballet y de regreso platicar mientras pasamos la tarde para prepararse a dormir. Los días fueron largos y con muchas actividades. Fue una buena semana, pero ahora que ya se acabó, lo único que quiero es una cervecita bien fría, un tequila para acompañar y disfrutar del fin de semana ¿ustedes qué opinan?

Para celebrarnos a nosotros mismos que hicimos una buena semana, que trabajamos muy duro, que estuvimos con nuestros hijos y que vamos alcanzando los sueños día a día con nuestro esfuerzo, les paso una lista de Cantinas o Restaurante-Bar Familiares para el fin de semana:

Cantina La Número Uno: Esta cantina es de tradición, es familiar desde siempre, además de que hay Mariachi en vivo. Cuauhtémoc 150, Col. Doctores

Restaurante-Bar El Afán: Hay varios en la Ciudad. Sus cortes de carne son riquísimos y para los niños hay sección de juegos. ¡Una maravilla! http://www.elafan.com.mx/

La Mar cebichería: Es un restaurante de comida Peruana, del reconocido chef Gastón. El restaurante que está en Lima, Perú, está ubicado en la calle de La Mar, por eso se llama así. Los pisco sour es la bebida tradicional peruana y con dos de ellos, puedes sentir que todo el estrés de la semana se relaja en cada sorbo. La cocina es peruana gourmet, con los tiraditos, la inmensa variedad de papas y los cebiches. Hay juegos para niños y menú infantil. http://www.lamarcebicheria.com/web/index.php

¿A poco no se antoja? ¿A qué cantina familiar irán este fin de semana?

6.1.11

Jugar, Crudear y mucho más...


Te recomiendo tres lugares para estrenar los juegos de tus hijos y alivinarte del maratón Guadalupe-Reyes...



Lanzamos los globos de ilusiones, pintando a la Ciudad de colores. Partimos la rosca en familia y me tocó el niño! así que en febrero les contaré qué tal estuvieron los tamales.
Los Reyes llegaron y le dieron a Sofía unos patines, un yo-yo y un trompo. Todo lo que sea para desconectarse un rato de la tecnología y regresar a hacer cosas con el cuerpo. Salir a las calles y disfrutar la Ciudad desde otro medio de transporte, que aparte es divertido!

¿A ustedes cómo les fue de Reyes? ¿Cómo les fue a sus hijos?

Termina la temporada navideña y el maratón Guadalupe-Reyes, pero todavía le podemos robar un poquito de la sensación festiva y de la diversión de estas épocas, así que ahí les van tres lugares, en el centro de la Ciudad, donde pueden ir al parque a disfrutar los juguetes nuevos con sus hijos y de paso alivianar la cruda maratónica:

1. Ir al Parque México (Col. Condesa) y de ahí crucen Insurgentes y lleguen a la calle de Tapachula para ir a la Taquería “El Jarocho”. Esta tradicional taquería, ayuda a la cruda de los capitalinos desde 1947. Se especializa en los tacos de guisado: de chiles rellenos, mole verde, morita con cerdo, picadillo, rajas con crema, y mucho más. Los más famosos son los “campechanos”, se los recomiendo mucho, junto con una cervecita o un agua de horchata. Para los pequeños hay sopa de fideos muy rica.

 2. Ir a la Plaza Rio de Janeiro (Durando y Orizaba, Col. Roma) para dar la vuelta en bici y de ahí caminan a la calle de Puebla, entre Córdoba y Orizaba, para ir a la Cantina familiar Covadonga. Pueden saborear del platillo español o de una rica torta de chorizo con huevo o una tortilla española. Disfruten con la bebida de su elección.

3.Ir al Parque España en Av. Nuevo León, Col. Condesa y de ahí cruzarse a la Colonia Roma, para disfrutar de unos ricos mariscos y unas margaritas monumentales en la Cervecería de Barrio, en la calle Duragno, frente a la Fuente de las Cibeles.

Asi que ya saben, este fin de semana pueden hacer el paquete completo. Lo más importantes es que disfruten en familia. Que la sensación de ilusión y felicidad dure hasta el próximo año y que sus peques tengan un buen regreso a clases!

Por otro lado, empezamos bien el año y con mucha alegría les informo que ahora PAPÁSDF, va a la radio por internet. Dentro del programa vinculARTE, PAPÁSDF estrena un espacio para contarles de mis experiencias y recomendaciones vía sonora. Mañana será la primer cápsula, así que escuchen vinculARTE de 4-5 de la tarde por CódigoDF.

7.12.10

Mi Ciudad nocturna

Ya empieza la época navideña, por eso estrenamos nuevo logo de temporada ¿qué les parece?  ¡a mi, me encantó! :)


 Bueno, ya entrados en materia, les cuento que este fin de semana fue de mucha diversión de adultos como hace años no vivíamos mi esposo y yo. El evento lo merecía porque era el festejo de cumpleaños de Bruno y porque a veces es bueno recordar cómo era eso de reventar todo el fin de semana. Les cuento:




El viernes, mi esposo organizó una fiesta en el bar Nickel, en lo que queda de recuerdo de la ruda colonia Roma, este bar tiene historia propia, antes se llamaba Doberman y le daba la bienvenida a los grupos de rock que buscaban un espacio dónde tocar, se podía escuchar desde covers de Pearl Jam o Soda Stereo, hasta melodías compuestas por los jóvenes rockeros. Como todo negocio, hay que renovarse o morir, quitaron a los grupos de Rock y dejaron al Dj. Sigue siendo un buen lugar para escuchar música; al Dj le encanta toda la escena inglesa de la música electrónica y las bebidas las puedes encontrar a muy buen precio. Así que decidimos que Nickel era un buen lugar para celebrar.



Bruno y sus amigos sacaron sus consolas. Mientras iba llegando la gente, se instalaban poco a poco para aparecer de nuevo al público. Y empezaron a mezclar, era un festival de sonidos y emociones que los hacían recordar cuando mezclaban en el Tandem de la col. Juárez, hace ya varios años. Todos bailábamos y disfrutábamos las mezclas de ritmos entre el principio de una canción y el final de otra. Seguimos bailando y festejando por más años y más recuerdos.


Al día siguiente nos despertamos tarde, en esa hora justa para que la siguiente acción del día sea salir a comer y disfrutar lo que queda del sol. Hace años que no despertaba tarde. A pesar de bailar toda la noche y despertarme al medio día, no dejo de ser mamá, así que me desperté y le hablé a mis padres para saber de Sofía. Me encanta escuchar por teléfono a mis padres, llenos de vida y energía por estar con su nieta, Sofía me platicó todo lo que había hecho: desayunaron hot cakes, fueron al parque, le compraron un globo, jugó con sus tíos que la fueron a visitar...la lista no terminaba, habían aprovechado cada momento para disfrutar, Sofía estaba muy contenta y me preguntó al teléfono “¿me puedo quedar otro rato con los abuelos?” Me acordé de cuando yo le preguntaba lo mismo a mi madre. Entrar a casa de la abuela era como entrar a otra realidad, donde podía comer galletas cuando quisiera y podía ver la tele y mis tías me peinaban como si hubiese ido al salón de belleza y era una aventura muy diferente a todas las demás, era estar con la abuela. Le dije que sí a Sofía, que podía quedarse más tiempo.



Así que nosotros aprovechamos el día para comer en la cervecería de barrio, un buen lugar para comer mariscos (los tacos petroleros son lo máximo) y disfrutar las famosas margaritas de sabor. En la delicia de la comida y la buena plática se nos fue la tarde, justos para ir al concierto de LCD soundsystem.



Llegamos al hipódromo y entre los caballos que corrían para ganar, estaba el escenario para escuchar al grupo neoyorquino. No había ido al hipódromo a apostarle a los caballos, quién iba a decir que la primera vez que iría sería para un concierto y vería las carreras desde abajo, frente a frente. Así empezó la emoción del concierto.



Desde las primeras notas, todos los espectadores empezamos a bailar y brincar, esto levantó el pasto y la tierra donde estábamos parados. De pronto todo se veía nebuloso por la tierra que había a nuestro alrededor y ahí se me vino un pensamiento que les quiero compartir: ir a un concierto es un ritual donde el espectador es leal a su grupo. Desde la historia de los conciertos, pase lo que pase; lodo y lluvia en Woodstock, largas caminatas en Avándaro, campamentos para conseguir boletos de U2, tierra por doquier y un frío casi insoportable en LCD soundsystem, todos los espectadores aguantamos las diferentes condiciones climáticas y pruebas por pasar, a cambio de escuchar los acordes y las voces de esos grupos que nos gustan y nos hacen recordar buenos momentos en nuestra vida. Así estaba yo, empolvada de pies a cabeza y con mucho frío, pero seguía bailando y cantando “I'm losing my edge/but i was there...” ellos también, nuestros músicos, los que nos hacen recordar, ellos también recuerdan al cantar. Es un círculo de unión muy interesante.



Me gustó este fin de semana de recuerdos, un fin de semana nocturno. Me gustó vivir mi Ciudad de noche y recordar por qué me gustaba tanto salir por las calles y encontrar diferentes historias nocturnas. Ahora, la historia que descubrí fue la mía.

Ya es inicio de semana y todo vuelve a la normalidad: despertarse temprano, llevar a Sofía a la escuela, luego a la natación, hacer la comida y dormirse temprano para empezar de nuevo el día. Me gusta esta dinámica. Ahora la empiezo con más energía, con la seguridad de que en mi corazón sigue un espacio para mi Ciudad nocturna. ¿en el de ustedes también?

Les comparto este video que tomé del concierto.



Para los niños: Regresando al tema navideño y hablando de la noche, la ciudad y los abuelos de mi hija, me acordé de cuando mis padres me llevaban a ver la iluminación del zócalo en estas épocas decembrinas. 

Veíamos los adornos navideños y nos tomábamos fotos con los tantos Santa Clauses y Reyes Magos que, en aquellos tiempos, se ponían en la Alameda Central ¿se acuerdan?. Ahora haré esta tradición con mi pequeña. Les recomiendo que hagan lo mismo, que disfruten la iluminación y el espíritu navideño de la Ciudad con sus hijos. Que vivan la ilusión desde las calles en las que viven.

Más información:

Cervecería de Barrio: Durango 192 Col. Roma


23.8.10

Recortes, sueños y algo más...

Les platico de los collages de Max Ernst, de cómo vivió Sofía la exposición y de dónde terminamos bailando...

Los sueños. Hace tiempo que no me detenía a pensar en ellos. Hace tiempo que duermo, pero no imagino lo que veo; en ese instante en el que la mente sigue trabajando desde su forma más pura.

Los sueños. Hace tiempo que no pensaba en ellos como un espacio de creación. El sábado recuperé esos pensamientos con Sofía, les platico:

Resulta que en el Museo Nacional de Arte (MUNAL) está la exposición “Una semana de bondad” del artista surrealista Max Ernst; esta exposición consta de 184 collages divididos en los 7 días de la semana; cada día tiene un color, un elemento y un ejemplo, los cuales dan la pauta de los ambientes y personajes que proyecta cada cuadro. 


Una dama de alta sociedad con dragón asomándose por una puerta, donde no se sabemos qué espía. Un cuadro metido en otro cuadro, contando la misma historia. Un ave con cuerpo de hombre que cuenta un destino trágico como el de Edipo. Un león que representa el poder. Todos estos personajes son parte de Semana de Bondad, cada día es una muestra de lo oscuro del ser humano, para renacer el sábado, en la bondad de la madre, en la mujer que se desdobla y vuela. 

“Yo sólo tuve que reproducir obedientemente aquello que se hizo visible dentro de mí” Max Ernst.


Me gustó mucho la exposición, desde que me enteré que estaba me dieron muchas ganas de verla, porque me gusta el arte surrealista y dadaista, pero además tengo una extraña fascinación por las obras de Ernst. Me gustó ir con Sofía, porque le compartí algo muy íntimo para mi, a pesar de que no vio los cuadros; se divirtió con las actividades infantiles que hay dentro de la exposición: en la entrada te dan una hoja donde le explican a los niños lo que es el surrealismo y lo divertido que es dibujar los sueños, también explican lo que es un collage y los invitan a hacer uno.

Está interesante que le expliquen la exposición a los niños como una novela sin texto, para crear nuestra propia historia. Ahora que lo pienso, en pocas palabras, eso es lo que es, una historieta, donde Ernst nos da la oportunidad de crear historias, proyectar nuestros misterios y redimirnos en sus cuadros. Ernst recortó de los folletines del siglo XIX, presentó la exposición en Madrid en 1936 y no se había presentado de nuevo hasta hace 2 años en Viena. Aquella España del 36, antes de la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, esos misterios proyectados, no se redimieron hasta hace poco, ahora nos toca abrazar la bondad y seguir en contacto con nuestros sueños.

Me gustó explicarle a Sofía lo que es un collage y que ella se emocionara por hacer uno. Me gustó contarle que los sueños son divertidos y podemos crear con ellos.

Al final de la exposición hay una actividad que nos encantó; es una animación que se proyecta en la pared, donde varios elementos de los cuadros se mueven por la sala, la dinámica es atraparlos en el aire. Vale la pena pasar un buen rato ahí. También hay un sitio interactivo sobre la exposición que se los recomiendo.

Así que tomen sus tijeras chatas, vayan por los periódicos y recorten sus propias historias. Hay mucho dentro de nosotros por contar. 


 Para ver más fotos de la exposición visita Facebook/PAPÁSDF


Para los papás: El mismo sábado fuimos a la Cantina Covadonga, a festejar el cumpleaños de un amigo, me dio mucho gusto ver a varios amigos que llevaron a sus hijos. Sofía bailó y bailó junto con los otros niños, mientras los papás también bailábamos a los ritmos de New Order, Fatboy Slim, Billy Idol y más. No siempre ponen dj en el salón principal, esta vez fue por el cumpleaños, pero la Covadonga es una cantina donde se come bastante bien y es familiar, se las recomiendo.


Información:
Max Ernst
MUNAL
Cantina Covadonga: Puebla 121 esquina con Orizaba. Col. Roma

5.5.10

En una cantina

Fue hace dos semanas, en la cantina los Remedios de Río Tiber, en la Colonia Juárez. Un jueves de quincena y tránsito en la Ciudad de México, donde compartía con mis amigos carnales, mis hermanos de sangre, una jarra de cerveza de barril oscura y una botella de ron Habana añejo. Cabe destacar que cuando los hermanos nos juntamos, la tierra retumba por nuestras risas y a veces por nuestros llantos. Esta vez no fue así, solo platicamos como tres adultos tratando de entender cómo se mueve la vida.

Ese jueves me di cuenta que era madre.

Hace tres años nació mi hija, fue bienvenida al mundo con todo el amor y cuidado que un bebé puede recibir, desde entonces ha sido mi empuje diario; ese instinto natural de cuidar, procurar y entregarse sin más. Ahora es diferente, ahora convivo con mi hija, no lleno sus necesidades básicas solamente, sino que me relaciono con ella, y me encanta la idea de verla crecer como individuo con sus propios gustos y decisiones. Pasé de ser la madre física a la madre guía; la consejera, la compañera de viaje e incluso la cómplice de su visión del mundo.

Soy persona individual y madre. Ese lazo que tuvimos desde que nació, de una simbiosis natural, ahora tiene otro sentido, ella crea su propia personalidad y yo continuo con la mía, aunque las dos fuimos tocadas por la experiencia de nuestra compañía.

Fue muy curioso y a la vez con toda la lógica del mundo, que mi revelación fuera en una cantina con mis hermanos. Abrir un recuerdo de mi naturaleza, de todas las noches que nos quedábamos platicando de películas y libros; ahora los protagonistas somos nosotros. Todo eso sabrá
mi hija de mi, me seguirá conociendo y seguro sus tíos le contarán otras tantas aventuras. Espero caerle bien, por lo pronto nos la pasamos a gusto caminando juntas por la ciudad y poco a poco descubrimos más lugares dónde explorar por las calles y por nuestra alma.

Me gusta esta relación que he descubierto.¿A ustedes les ha pasado?

Por eso, este fin de semana estoy decidida a festejar el día de las madres; y un lugar que me gusta mucho es Sobrinos en la calle de Álvaro Obregón y Orizaba en la Colonia Roma. Es un buen restaurante, la comida es muy buena, el servicio también y es coloquial, lo que ayuda a ir con niños. Las tostadas de marlin y los tacos de chamorro los recomiendo mucho, al igual que las margaritas (la de mango es muy rica para este calor). Aunque no tienen menú para niños, las croquetas de jamón o la sopa de lentejas son una muy buena opción. ¿Ustedes, qué harán para el 10 de mayo?

Para los niños: Después del festejo con margaritas y tacos de chamorro en Sobrinos, pueden llevar a sus hijos a tomar un helado en la tradicional La Bella Italia que se encuentra ubicada exactamente a un lado del restaurante; la copa payaso es especial para niños. Después vale la pena dar un paseo por el mercado de pulgas de Álvaro Obregón donde los pequeños encontrarán gran variedad de muñecos y juguetes coleccionables.

30.4.10

Día del niño tradicional

Hagamos uso de nuestra imaginación y viajemos por el tiempo.

A través de los años, los niños han sido un grupo social que ha cambiado de roles según su momento histórico: En la postguerra los niños eran limitados por la autoridad inminente de los padres, donde los pequeños no tenían una voz de su percepción del mundo; en los tiempos de la revolución, los niños valían como mano de obra y su rol era el de adultos pequeños, pero yendo más atrás en el tiempo ¿cómo eran los niños en la época prehispánica? ¿qué hacían? ¿cómo se les educaba?

La familia fue la base de la sociedad en las sociedades mesoamericanas y los niños significaban un vínculo especial con lo sagrado. Los mayas por ejemplo, vinculaban el día del nacimiento del bebé con algún significado específico y una asociación determinada con las deidades.

En Tenochtitlan, según el Códice Mendocino, los niños eran una dádiva de los dioses ya que ellos serían los herederos del linaje y las tradiciones de su pueblo, por eso desde pequeños les enseñaban que el universo estaba conformado por la unión de lo masculino con lo femenino. Los padres les enseñaban a los niños el rol del hombre en la sociedad y las madres a las niñas. Esta educación empezaba con el destete, a partir de los 3 años, hasta los 10 ó 12 años que comenzaban con la “instrucción pública”. En esta etapa había dos clases de escuelas “Tepochcalli” que era para la mayoría de los niñ@s, y el “Calmecac” que era para los niños y niñas que en un futuro serían sacerdotes.

Los niños representaban lo sagrado por el hecho de ser el eslabón latente para el futuro de su civilización.

Hoy en día los niños tienen voz, les es permitido jugar, crear y tienen espacios lúdicos para conocer su pasado histórico. Siguen siendo el futuro de nuestra cultura, por lo mismo vale la pena enseñarles sus tradiciones y las raíces que los marcan como mexicanos, por eso para este fin de semana de festejos del día del niño, les recomiendo dos lugares interesantes:

El Museo de Arte Popular tiene una colección colorida y bastante divertida de las diferentes manifestaciones culturales de nuestro país: Alebrijes, calaberas, juguetes tradicionales, bordados, cerámicas de diferentes partes de la República. El recorrido es muy ligero a demás de que se puede disfrutar de la arquitectura del recinto. Este sábado y domingo los pequeños de 6 a 12 años tendrán un espacio creativo, en los talleres de juguetes tradicionales; estampas y sellos. Estas actividades tienen un costo de 30 pesos y durán 2 horas aproximadamente.

Por otro lado y para los pequeños que les gusta el dulce, el sábado y el domingo, el Museo de la Ciudad de México organiza el Festival de Juguetes y Dulces Tradicionales, donde los niños pueden aprender a jugar con el trompo, el yo-yo o el balero. El evento empieza a las 11:00, entrada gratuita, cupo límite 50 niños.

Para los papás: Después de una mañana divertida para los niños, los papás pueden aprovechar que están en el centro de la ciudad y pasar por la Cantina La Ópera o el Salón Corona donde pueden disfrutar de una cerveza u otra bebida refrescante para esta temporada.

Más información:
Museo de Arte Popular: Calle Independencia entre Revillegigedo y José Azuela. Centro Histórico.
http://www.map.df.gob.mx/
Museo de la Ciudad de México: Pino Suárez 30. Centro Histórico.
La Ópera: Calle 5 de mayo No. 10. Centro Histórico.
Salón Corona: Bolivar 24. Centro Histórico.