30.11.10

El cumpleaños de mi padre y una noche de son

Te cuento con quién bailamos y cómo festejamos a mi papá. Te recomiendo una actividad musical para hacer en casa y un artículo que te pude interesar.


La semana pasada mi padre cumplió años. Mis hermanos y yo queríamos darle una sorpresa y un buen regalo para esos 59 años que se acercan a seis décadas de vida, pero que siguen estando en el quinto piso. Mi hermano mayor recordó que a mi padre le encanta el son, esos recuerdos son gratos porque me remontan a cuando tenía 7 años y viajábamos en la Ford Galaxie 74, que hasta la fecha sigue manejando mi padre. No se acomoda a los coches modernos y compactos, él con su Galaxie viaja desde la Jardín Balbuena hasta Ciudad Satélite sin problema alguno, lo curioso es que mi hija también le tiene un afecto a la Galaxie, cuando sale con sus abuelos le encanta subirse a la camioneta. Sabe que una aventura está a punto de comenzar.


Regresando a mis siete años, al son, la Galaxie y a mi padre, recuerdo salir de paseo con él y escuchar todo tipo de música, pero la que más le gustaba era la afroantillana: Juan Luis Guerra y sus 440, Celia Cruz, Rubén Blades y por supuesto Luis Ángel Silva “Melón”. Una noche de domingo estábamos sobre la lateral de Reforma, y mi padre estacionó el coche, subió el volumen de las bocinas año 74 de la camioneta, se bajó del auto, le abrió la puerta a mi madre para que también se bajara y se pusieron a bailar. Así, sin más, solo por el placer de bailar el son que tanto le gusta.


Con ese recuerdo, a mi hermano mayor se le ocurrió llevarlo al concierto del sonero Luis ángel Silva “Melón”, que se presentaba unos días antes del cumpleaños de mi padre en el Teatro Casa de la Paz. Todas las gratas coincidencias se juntaron, era un mensaje de que era una buen día para festejar. Así que le dimos la sorpresa a mi padre. Según él iba a cenar con mi madre, cuando de pronto se encontró en el Teatro y nos encontró a nosotros. Sofía desde la puerta le grito con todas su ganas “¡sorpresa abuelo!” y mi padre todavía no entendía lo que pasaba, no sabía por qué estábamos en el Teatro. Entramos a la sala y vio instrumentos en el escenario “¿Qué obra musical vamos a ver ?" le preguntó a mi mamá. Hasta que sonaron los primeros acordes de la canción Amalia Batista fue que mi papá cayó en cuenta de la sorpresa. Melón y sus lobos, tocaban ante nosotros.

Todos empezamos a bailar desde nuestras butacas, era inevitable quedarse quieto ante ese retumbar del son. Yo me llevé otra sorpresa cuando vi a Sofía bailando y bailando e incluso cantando la canción; “la escucha los domingos con tu papá, le encanta bailarla” me dijo mi madre.



 Todos bailamos por hora y media que duró el concierto. Ver a Melón fue una experiencia de juventud. El señor empezó su carrera en 1949 con Los Guajiros del Caribe; tantos años, discos, premios y homenajes han pasado y Melón sigue entero en el escenario. Consciente de cada nota que se toca bajo su batuta. Con el movimiento de una mano su orquesta sabe qué hacer, con una mirada la pianista sabe cuándo subir el ritmo y cuándo bajarlo. Melón les da indicaciones a sus músicos en el escenario sin ningún recato, eso me encantó, sentí cómo vibraba la música en su sangre y nos lo contagiaba hasta llegar al momento más primitivo y maravilloso de las vibraciones sonoras, el bailar. Melón buscaba la perfección de sus interpretaciones y nosotros las disfrutábamos con una sonrisa en el rostro y un baile sin fin.



 Hace unas semanas les platicaba que no me imaginaba cuál sería el primer concierto que iría con mi hija (ver: Mi historia en el Corona Capital). Pues ahora ya lo sé y lo recordaré con una sonrisa: El primer concierto que fui con Sofía, fue el de Luis Ángel Silva Melón, para festejar el cumpleaños de su abuelo.


Después del concierto, entramos a la Bodeguita del Medio para seguir con la vibra musical y descubrí una bebida que me gustó mucho, el mojito de fresa, se los recomiendo. Entre risas, mojitos de fresa, cantos de feliz cumpleaños y pláticas de familia, terminó la velada: Feliz cumpleaños papá.


Bien por Teatro Casa de la Paz por tener espectáculos de primer nivel. Un agradecimiento muy especial a Patricia Rozitchner, Coordinadora de Proyectos de Teatro Casa la Paz, por todas sus atenciones.

Les recomiendo disfrutar la música de Melón y sus lobos los miércoles 1 y 8 de diciembre a las 20 hrs. en el Teatro Casa de la Paz. Si eres vecino de las Colonias Juárez, Roma y Condesa y vas caminando al teatro, te dan un descuento del 50%. También les recuerdo que PAPÁSDF  regala pases dobles para las funciones de fin de semana que presenta el Teatro Casa de la Paz, para más información da clik aqui


Para los niños: Siguiendo con el tono musical del texto, les cuento que Sofía y yo nos hemos divertido bastante pasando el rato bailando por toda la casa. Desde New Order hasta las canciones de las películas de Pixar, todo bailamos. Nos divertimos mucho y Sofía expande su imaginación, a veces va a su cuarto y busca vestuarios diferentes, otras veces busca instrumentos para tocar junto con la música, luego deja de bailar y recrea una historia con lo que escucha. Les recomiendo esta dinámica en casa, que tus hijos conozcan la música que te gusta (que es otra forma de conocerte a tí como persona, más allá de como mamá o papá) y se pasen un buen rato imaginando y moviendo el cuerpo.


El domingo pasado, Bruno, mi esposo, puso un concierto de Paul Van Dyk. Sofía fue por su tambor para tocar los ritmos electrónicos. ¡me encantó! Jeje!


Nota: La semana pasada escribí sobre mi descubrimiento en una nueva etapa de mi hija (ver: los roles de mi hija) donde ya dice “no, no quiero” y está pidiendo más independencia. Si a ustedes les pasa lo mismo, les recomiendo que lean la revista “Padres e hijos” de noviembre. De la página 66 a la 68 hacen un análisis muy interesante y real de cómo crecer junto a nuestros niños a esta edad. Se los recomiendo.


Más información:
Teatro Casa de la Paz. costo por boleto $150 entrada general
Cozumel 33 Col.Roma

Amalia Batista, interpretada por Melón y sus lobos


25.11.10

Los roles de mi hija


Les cuento cómo nos fue esta semana de estar en casa...
 

Como les platiqué el martes pasado, Sofía se enfermó de las vías respiratorias. El Pediatra le recetó antibióticos y una semana de reposo. Estos días en casa han sido un cúmulo de emociones, aprendizajes y reflexiones muy interesantes.

La rutina diaria que tenemos Sofía y yo es bastante marcada. Sofía va a la escuela, a veces se queda a talleres de cocina o artes pláticas en el kinder y tres días a la semana va a clases de natación. Por mi parte, todas mis actividades las destino a los horarios en los que Sofía está en la escuela. Mientras mi pequeña está aprendiendo los números en su salón de clases, yo estoy haciendo el súper o arreglando la casa o en una junta de trabajo. Es curioso cómo exprimo hasta el último minuto antes de pasar por Sofía a la escuela y tener la tarde libre para disfrutar a mi hija, ¿a ustedes les pasa lo mismo?

Las instrucciones del doctor me gustaron. La idea de estar en casa con mi pequeña todo el día, me emocionaba bastante. Me imaginaba que tendríamos todo el tiempo para disfrutarnos sin más preocupaciones que darle la medicina a tiempo y seguir pasándola bien. La realidad fue otra, fue un aprendizaje que me llevó a reconocer a mi hija. Yo tenía la idea que sería como cuando Sofía estaba más chica y pasaba 24 horas conmigo: se despertaba tarde, pasábamos la mañana muy tranquila, le leía cuentos, luego la arrullaba, después le daba de comer y en la tarde jugábamos sin ninguna queja u otra opinión más que la dinámica que yo pusiera; pero la realidad es que ahora mi hija tiene otras inquietudes y necesidades y está acostumbrada a estar con niños y jugar la mayor parte de la mañana. Me topé con otra realidad, mi hija que ya no tiene 6 meses, sino tres años y es una niña sociable que quiere correr, saltar y hacer lo que ella quiere. Pero sobre todo, queridos amigos, lo más importante de esta nueva convivencia, es que la pequeñuela ya sabe decir “no”, “no quiero”; eso se vuelve más complicado todavía.

Han sido días interesantes. Sofía se encuentra con la impotencia de jugar, como ya está acostumbrada en la escuela y en casa se aburre muy rápido. Tiene una energía que no termina, pero al estar enfermita, para las tres de la tarde tiene mucho sueño y a pesar de caerse dormida, ella lucha contra esa sensación, hasta que sin más remedio se duerme. Estas sensaciones de su cuerpo también la tienen en desequilibrio. Por otro lado, yo me encuentro descubriendo esta otra parte de mi hija, la que necesita rodearse de niños y niñas, la que tiene tantas ocurrencias tan chistosas y claro, también la que es berrinchuda. Me tiene azorada este descubrimiento, porque yo apostaba con seguridad de madre que conocía a mi hija, pero se me olvidó que por nuestra naturaleza de individuos, construimos diferentes roles sociales y personales. Sofía ya tiene construidos los suyos y el ser mi hija es solo uno de los varios roles que tiene su persona. Que maravilla que se sienta tan segura de ella misma.

Una enfermedad cambió nuestras rutinas por una semana, pero el aprendizaje que tuve estos días ha cambiado mi percepción de Sofía para siempre. Que sea su mamá no quiere decir que sé lo que quiere, siente o necesita. Esa relación simbiótica pasó hace mucho tiempo, ahora mi hija es un individuo con sentimientos propios. Un gran aprendizaje que no es fácil, queridos lectores, acabo de hacer una pausa en el repiqueteo del teclado y se me acaba de estremecer el corazón. Ahora sé que no tengo la certeza de lo que quiere y necesita mi hija, pero me gusta la idea de descubrirlo poco a poco, junto con ella. 

Para este fin de semana, les recomiendo que se la pasen en casa, platiquen con sus hijos, no importa la edad, platiquen largo y tendido. Dense tiempo para ustedes, para conocerse. Convivan en familia, este compartir te abre a otra perspectiva. ¿no creen?
 

Para los papás: De esta experiencia también está el lado relajado. Cuando Sofía se duerme, mi esposo y yo aprovechamos para disfrutar un poco el ocio y ver la televisión. Les recomiendo la programación de la BBC. Dos programas en especial: El primero “how to look good naked” (cómo verte bien, desnuda) un programa que más allá de dar consejos de belleza habla de la aceptación de nuestra persona y de quitar las barreras de la inseguridad. Sentirnos orgullosas de lo que somos. Una propuesta que me parece maravillosa. El segundo es “top gear” un programa muy divertido y con una realización impecable; cuenta las aventuras de tres críticos de automóviles, se los recomiendo bastante, el saber de coches es lo de menos. Los dos programas los pueden disfrutar en pareja, esa es la maravilla de los contenidos.