28.6.10

“¿Podemos ver tele para niñas?”

Les cuento qué pasó después del partido México-Argentina, también les platico cómo divide mi hija la televisión, además más recomendaciones creativas para el verano.

Ayer vimos el partido de futbol entre México y Argentina en casa de mis padres. Mientras la tensión se sentía en la cancha y la televisión, mi hija dibujaba tranquila, e incluso le dedicó unos trazos al campo de futbol y a sus jugadores. Después del desafortunado final, mi padre empezó a buscar algo más para ver en la televisión, Sofía volteó a ver a su abuelo y le dijo “¿Podemos ver tele para niñas? Porque la de adultos no me gusta”. Mi padre sonrió y le cambió a Dora, la Exploradora. Así tiene clasificado el mundo de los medios de comunicación, el contenido para niños y el contenido para adultos.

Recuerdo un día, cuando estaba en la Universidad, que un maestro me dijo que él no dejaba que su hijo de 7 años viera películas como Harry Potter o Spiderman, que él aceptaba que eran buenas películas, e incluso era admirador de Spiderman, pero que esperaba a que sus hijos crecieran más, porque el mensaje que daban, no era para niños. En lo personal, me pareció un poco exagerado en ese entonces, pero ahora que lo veo con mi hija (que cada vez que prendo la tele o la radio, trato de desmenuzar el mensaje de lo que ve y oye) le doy un tanto de razón a mi profesor; por eso mi esposo y yo, le hemos creado dos mundos de contenidos, el de los niños y el de los adultos. Ayer que la escuché pedirle a mi padre que le cambiara por algo adecuado a su edad, sentí mucha tranquilidad.

Me da mucho gusto que haya instituciones que se preocupen por crear historias hechas por y para los niños, tal es el caso de La Matatena, asociación de cine para niñas y niños; ya les había platicado de esta asociación en textos anteriores (ver publicación del 24 de mayo) y vale la pena seguir mencionándola, porque su participación en contenidos infantiles es constante, ahora apoyan a la creación de historias con el curso de verano Taller de Animación en Plastilina, donde niños entre 6 y 13 años, tendrán la oportunidad de crear sus propios personajes e historias, para realizar un cortometraje de animación en plastilina mismo que se exhibirá en la clausura del 15º Festival Internacional de Cine para niños (…y no tan niños) el domingo 15 de agosto de 2010 en la Cineteca Nacional.

Bien por las instituciones que buscan el contenido para niños. También vale mencionar el primer festival de niños y medios de comunicación Apantallados que del 16 al 18 de julio, varios productores de programas para niños, junto con la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y Comunicación Comunitaria, con apoyo de la Comisión de Derechos Humanos del DF, se unirán para analizar y promover un contenido de calidad para nuestros pequeños. Que alivio saber que hay un interés por el contenido mediático para niños, que en definitiva considero es un derecho primordial.

Para los papás: En el contenido para adultos cien por ciento, ¿ya vieron la serie de AXN, Breaking Bad? Si no la han visto, se las recomiendo mucho, el personaje es una maravilla y cada episodio contiene una moraleja que bien vale la pena disfrutar y analizar.

Más Información: 
Taller de animación en plastilina cuadro x cuadro
Fecha:
de lunes a viernes  del  12 al 23 de julio de 2010.
Horario: de 10:00 a 14:00 hrs.
Duración del taller: 40 hrs. divididas en 10 sesiones de 4 hrs., cada una.
Lugar: La Matatena, A.C.
Ubicado en: Av. San Fernando 426, Tlalpan
Dirigido a niñas y niños: de 6 a 13 años










24.6.10

Escucho las calles.

Les cuento qué me pasó en medio del tránsito de la Ciudad y les recomiendo una caminata para el fin de semana.

Hace un par de días, manejaba por la Ciudad de México, estaba sobre Reforma, a la altura del Ángel, eran las 4 de la tarde y la luz del sol era naranja con difuminados de grises, esa luz en especial me gusta mucho, es una luz típica de la ciudad, por eso la recuerdo tan bien.

Sofía, mi hija, se durmió en el camino y yo estaba atorada en el tránsito de la tarde, mientras pensaba en tantas cosas prácticas por hacer en la semana: “tengo que hacer el súper, que no se me olvide la cortina para el baño que debo comprar, ah! también pagar el gas, ¿qué haré para cenar?”; el aparato mp3 tocaba diversas canciones y mi mente no ponía atención en lo que estaba alrededor, solo en la luz del sol y en mis pensamientos fugaces. Seguía el alto. Entonces se escuchó una canción que no conocía, me gustó mucho, fue como un calmante a mis pensamientos y mis prisas de ciudad. Salí de mi mente y me percaté de la gente que estaba sentada en el camellón de Reforma: Una mujer tomando café y fumando un cigarro viendo pasar a los coches, una pareja de adolescentes sentados en una banca porfiriana unidos en un abrazo sin tiempo, una mamá caminando con su carriola, algunos hombres y mujeres regresando a sus oficinas después de su hora de comida. El semáforo cambió al siga, y el camino fue diferente; en medio de mi rutina semanal, me di un rato para disfrutar la ciudad.

Las calles tan quietas, me invitaron a caminar, como hace varios años, cuando todavía había peseros en Insurgentes; recuerdo que estaba a la altura de Barranca del Muerto y me fui caminando hasta topar con Reforma; lo que empezó en un caminar mientras pasaba un transporte público, se convirtió en una experiencia liberadora y divertida; ver las tiendas y la gente pasar mientras uno camina y camina sin más. En esta ocasión no podía darme ese lujo, debía llegar a casa y seguir con mi rutina de la semana, además de que Sofía estaba dormida. Lo que sí hice fue guardar esos momentos en fotos de la ciudad, recordar donde lo cotidiano se volvió un momento personal. Sentí como si me quitaran una venda de los ojos y al ver fuera de mi, reconociera la riqueza del lugar donde vivo. En medio del caos encontré una luz.

Por eso para este fin de semana se me antojó solo salir a caminar, a encontrar rincones especiales de la ciudad, sin ninguna otra intención más que reconocer las calles por donde paso diario. Disfrutar un rato de mañana o de tarde, antes de que la lluvia  difumine las calles. Salir y reconocer el barrio.



 Un incentivo para los lectores que viven en las colonias Juárez, Roma y Condesa, es la obra de teatro infantil “La Trapecista” en el Teatro Casa de la Paz, que se presenta los sábados y domingos a las 13hrs; si llegan caminando, tienen un 50% de descuento. Me gusta esta iniciativa de promover la caminata por la ciudad.

A ustedes queridos amigos, ¿por dónde les gusta caminar en el D.F.?

Para los papás: Les recomiendo la canción Last Night de Moby, esta canción fue la que escuché en mi coche esa tarde. Me gusta mucho, espero que a ustedes también, es una pieza que me invita a caminar y a reflexionar. ¿Con qué canción les gustaría andar por la ciudad? 

Más información:
Teatro Casa La Paz: Cozumel 33, Colonia Roma Metro Sevilla