15.9.12

El grito en familia


Festejar el grito fuera de casa, cuando uno es papá o mamá, es difícil pero no imposible. Hay algunos lugares que organizan noches mexicanas en lugares cerrados, con cena y varias actividades para pasarla bien en familia.

Encontré dos opciones:

Fonda del Recuerdo.
    Empieza a las 21 hrs. Con un torito de bienvenida, después habrá bailes folclóricos, exhibición de gallos de pelea (sin navajas), la representación del Carnaval de Veracrúz, la Ceremonia del Grito y después pura música de variedad hasta las 3 de la mañana.
    Para los niños habrá área infantil y diferentes actividades para ellos.
    La cena está organizada con 7 tiempos de comida mexicana y bebidas tradicionales.
    El costo es de $650 por adulto y $350 por niño.
    Lo único es que tienen que ir a comprar el boleto antes para tener seguro su lugar.
    Más información:
    Bahía de las Palmas 37 atrás de Galería de las Estrellas.
    Teléfono: 91127476-80

Los Almendros.
La noche mexicana empieza a las 20:30 hrs. Habrá Bufet de antojitos mexicanos y el restaurante se convertirá en una feria con juegos de lotería, canicas, aros y mucho más. También habrá un grupo de música variada. El costo es de $735 por adulto y $360 niños de 3-9 años.
Más información:
Campos Elíseos 164
Teléfono: 55317307

En los dos pregunté y son eventos especiales para estar en familia, así que puede ser una buena opción para salir de casa y pasarla bien.

Ustedes ¿dónde pasarán el grito?

Sea donde sea, pásenla increíble!! Y juntos gritemos con orgullo y alegría que: ¡Viva México!!



14.9.12

Luces de la Ciudad

Sabía cuando era momento de entrar al coche y prepararme para la aventura. La ventana se convertiría en el escenario de mi propio asombro. Mi padre sería el guía para un espectáculo personal. Iríamos al Centro Histórico a ver las luces decorativas por los festejos de septiembre. Es uno de los recuerdos más amorosos que tengo en la Ciudad. Era una tradición, año con año, hasta que ya no lo fue.

Hace unos días caminaba por las calles del Centro y vi cómo montaban las luminarias para este año. Me acordé de lo emocionante que era pasar en la noche por el zócalo y ver las campanas, la silueta de Doña Josefa, la bandera hecha de luces. Entonces decidí que llevaría a Sofía a vivir la misma experiencia.

El lunes fue un día normal para mi hija, en la mañana fue a la escuela, entre dormida y despierta; después comió, fue al ballet, llegó a casa, hizo su tarea, se bañó, cenó y cuando ya pensaba que su día había terminado, la sorprendí con la aventura de subirse al coche. Ella no sabía a dónde íbamos, le dije que tenía que hacer algo de trabajo y que me tenía que acompañar. Llegamos al Zócalo, eran las ocho y media de la noche, las luces ya estaban en todo su esplendor. 95 mil focos de 10 watts encendidos para formar diferentes figuras de la historia de nuestro país. Un espectáculo solo para nosotras.

Di una vuelta y de manera simulada le dije: ¡mira, qué sorpresa, cuantas luces! No faltó decir más. Por el retrovisor veía los ojos de la pequeña, que se abrían y se abrían cada vez más. Di otra vuelta para que el espectáculo no terminara. Al final, Sofía me pidió ver las luces una vez más. Dimos otra vuelta para disfrutar las luces de la Ciudad.

Mientras disfrutábamos el recorrido, Sofía me platicaba del cumpleaños de su país, de la importancia de la campana y que su bandera favorita es la de México. Por mi parte, le platiqué del “grito de independencia”, me preguntó que cuanto faltaba y me pidió que lo marcáramos en el calendario de la casa.

Seguimos hablando de Historia y de tradiciones en el Café de Tacuba, comimos unas conchas y un chocolate caliente. Sofía estaba con su pijama escondida bajo una chamarra y yo con una sonrisa de oreja a oreja por esta maravillosa experiencia.

Esta noche, visiten la iluminación del Zócalo de la Ciudad, a sus hijos les va a encantar. Después pueden merendar en cualquiera de los cafés tradicionales del Centro, como el Café de Tacuba o el Palacio de los Azulejos.

A veces, solo salir a la calle es pretexto para una aventura en esta, nuestra Ciudad ¿a poco no?