6.12.18

La Aventura del Pasaporte: Guía práctica para saber cómo tramitarlo.


Hoy tramité el pasaporte por primera vez de mi hijo Fermín. Toda una aventura de papeles y trámites que ya no recordaba. Si están investigando cómo hacerlo, les comparto mi experiencia. Espero les pueda ayudar para no sentirse tan perdidos:

Antes que nada, lean los requisitos que pide la Secretaría de Relaciones Exteriores. Si es pasaporte ordinario por primera vez con presencia de los padres o tutores, te piden:
  • Acta de nacimiento
  • Acreditación de identidad, que puede ser una carta expedida por el pediatra
  • Identificación y presencia de papá y mamá
  • El pago de la emisión del pasaporte, por un año tiene un costo de $580.00 y se puede pagar en cualquier banco. (el formato para pagar, te lo mandar por mail una vez que agendaste la cita)
  • La confirmación de tu cita (ésta también te la mandar por mail)

A todo esto, sacale dos copias blanco y negro. También lleva pluma negra porque solo puedes escribir con éste color.

A nosotros, no nos pidieron fotografía y en la página dice que a partir del 1 de julio del 2018 ya no se pide. De todas formas, tendrás que sacar una foto para la carta del pediatra que sirve de identificación. A nosotros nos pidieron una foto tamaño pasaporte, a color, y que el bebé saliera con los ojos bien abiertos.

También es importante tramitar la Clave Única de Registro de Población (CURP). Sin ésta clave no se puede hacer el trámite de pasaporte. En la página no lo piden, pero cuando quieres solicitar la cita, lo primero que piden es la CURP.

Para tramitar la CURP, tienes que llevar original y copia de acta de nacimiento del hijo o la hija; y una identificación oficial tuya, también en original y copia. Solo entregas esos documentos, y al siguiente día entras a la página de CURP y puedes descargar la clave. Hay diferentes oficinas para tramitar la CURP; yo fui a la de Londres 102 Col. Juárez, en la Zona Rosa, y fue muy rápido y amable.

Una vez que tienes todos los documentos, entras a la página de solicitud de citas en línea. Te pedirán varios datos personales y después podrás agendar tu cita en las diferentes oficinas de la SRE. Yo fui a la de Tlatelolco, en Av. Ricardo Flores Magón #2 y estuvo más o menos rápido. Todo el trámite duró una hora, pero tuvimos que ir a varias ventanillas. Es todo un proceso, pero al final lo logramos.

Les recomiendo llegar 30 minutos antes, como mínimo. En lo que buscan estacionamiento, que si al bebé le dio hambre o hay que cambiarlo, caminar a las oficinas del SRE, que te chequen los papeles, que vean que sí llevan original y copia, además de la pluma negra; en fin, se lleva su tiempo.

Les recomiendo que no lleven carriola porque hay que subir varios pisos por las escaleras. Es mejor un rebozo o un canguro y varios, varios juguetes para el bebé; además del libro, la tableta o la libreta para los adultos.

Una vez que les entregan el pasaporte (que tarda aproximadamente 30 minutos),se siente un logro maravilloso. ¡Sí se puede! Así que ánimo, paciencia y buen humor para esta aventura.

Aquí las páginas para el trámite:




Consultar CURP: https://www.gob.mx/curp/

23.9.18

Esto que llamamos México

 
imagen publicada en estadomayor.mx
 
Esto de las fiestas patrias me emociona, aunque ya hayan pasado. Tal vez porque mis papás son militares y me inculcaron el amor a los símbolos patrios. Recuerdo que todos los 15 de septiembre subíamos a la azotea de mi casa. Mi papá subía la televisión. Ahí, en lo más alto de la casa, veíamos cómo el Presidente en turno daba el grito de Independencia. Cuando salía la bandera y sonaba el Himno Nacional, mi mamá nos ordenaba que nos pusiéramos de pie, saludáramos a la bandera reflejada en la televisión y cantáramos en voz alta el Himno Nacional. Desde ese entonces, es inevitable emocionarme cada vez que canto el Himno.

Después del grito y la ceremonia cívica, veíamos los fuegos artificiales que hacían eco en el cielo de nuestra azotea. Vivíamos relativamente cerca del Zócalo, así que se alcanzaban a ver las figuras y colores que lanzaban desde Palacio Nacional.

Ayer que vi publicada la nota publicada en Estad Mayor de “Una crónica a través de las redes sociales: el #DesfileMilitar #16De Septiembre” (http://www.estadomayor.mx/85613), me hizo recordar mi infancia. La mayoría de las veces veíamos el desfile en la televisión y luego íbamos muy cerca del Hospital Militar para ver a las tropas regresar después de una larga jornada de marchar en el desfile. Mis papás siempre tenían una anécdota, un recuerdo de las veces que les tocó a ellos desfilar: una vez mi mamá estrenó botas en el ensayo del día anterior, y se le ampollaron los pies hasta que le sangraron, pero al siguiente día marchó, dice que es el mejor desfile que recuerda. Otra vez, en uno de los ensayos, mi papá estaba marchando, cuando vio pasar a mi mamá; mi papá, por voltearla a ver, se tropezó en una zanja y se fracturó el pie, se lo tuvieron que enyesar y no pudo marchar.

Anécdotas ciertas o tal vez algunos mitos; lo que sí es que me encantaba ver la otra cara del desfile: la de las personas que se veían tan cercanas y familiares, porque de alguna manera así eran, ya eran parte del imaginario de mi familia.

Veo las fotos y los videos que recopila EstadoMayor.mx y recuerdo esa sensación de cercanía. De que independientemente del uniforme, e incluso por el uniforme, éstas historias me maravillan, se vuelven parte de mi familia. El piloto que saluda a sus papás desde el aire, sí él lo logró, llegó a ser piloto militar. La banda que toca una de Juan Gabriel, porque están contentos, porque es un día de compartir con la comunidad. Las y los soldados saltando de alegría por el final del desfile, lo lograron, un año más. Llegando en metro. Llegando a su día. Llegando a su razón de ser y estar, por esa idea tan compleja que es cuidar a México, más ahora, más compleja.

Por mucho tiempo renegué del mundo militar. A veces, todavía no logro entender su mística. Lo que me queda claro, es que hay una emoción que nos mueve, la idea de un país independiente, la idea de una comunidad que se une. Ahora me toca enseñarle eso a mis hijos. Esa es mi labor ciudadana; para que los siguientes 16 de septiembre, sigamos celebrando en familia (militares, civiles, en fin, seres humanos) por esto que llamamos México.

Para leer la nota “Una crónica a través de las redes sociales: el #DesfileMilitar #16De Septiembre” da clic aquí.