23.7.17

Para construir en familia.


Visitamos la exposición temporal de LEGO Playtime en el Papalote Museo del niño y nos encantó.
Desde que entramos, mi hija y yo nos maravillamos con las figuras a gran formato construidas por puros bloques de LEGO: un duende, un tigre, un tren; además de los personajes de las colecciones de LEGO como Batman, Star Wars, Friends, Ninjago y más. Por donde camines hay obras perfectamente diseñadas y construidas por LEGO.

La idea de construir, crear, compartir, imaginar, probar, volver a intentar y seguir construyendo se vive en toda la exposición. Hay diferentes secciones con bloques sueltos y listos para ser usados por los visitantes. Toda la exposición es un ejercicio de creación en comunidad. Veía a papás y mamás ayudándoles a sus hijos e hijas a armar casas, coches, paisajes, personajes. También veía a papás y mamás armando LEGOs por primera vez y sus hijos e hijas ayudándoles a mejorar el diseño. Este Playtime de LEGO, es un tiempo de jugar y convivir.

Mi hija y yo disfrutamos cada momento, además por la cordialidad de la gente que trabaja en la exposición. Mi hija quería hacer una casa y los cuates del Papalote le dieron una planilla donde venía el diseño de una casa para que pudiera tener más ideas de construcción. A mí también me ayudaron porque estaba teniendo conflictos de ingeniería con mi nave espacial. Al final, mi hija me dijo que mi nave parecía más un zopilote, así que le nombramos el zopilote espacial. Para la creación y la imaginación no hay límites, esto me quedó claro en esta exposición. :) :)

Me gustó mucho la idea de comunidad que trabaja LEGO Playtime, porque además de las figuras a tamaño real que podrían acaparar toda la sala de exhibición; LEGO crea un espacio muy importante para las construcciones que hacen sus propios visitantes. En cada una de las secciones, hay obras expuestas que han hecho niñas, niños, papás, mamás, tíos, tías, amigos y amigas. Unas construcciones sorprendentes y divertidas que se quedan para que alguien más las disfrute. Así que por diferentes motivos y de diferentes maneras vale la pena visitar Playtime LEGO este verano.

Cada 20 minutos entra un grupo nuevo de visitantes para que no se sature el espacio y que todas y todos puedan disfrutar cada una de las secciones de la exposición. Llegó nuestro momento de abandonar la sala. Me encantó la energía que se sentía mientras se iba despejando el lugar, era una emoción de haber vivido algo inolvidable, de haber creado algo en familia y compartirlo con los demás. Papás poniendo la última pieza, mamás tomando foto de las creaciones de sus hijos, niños viendo las esculturas de Ninjago, niñas acomodando su casa construida en la zona de exposición. De pronto, todos y todas nos despedíamos de ese lugar del que nos apropiamos y disfrutamos.

A la salida le pregunté a un cuate del Papalote que si podíamos volver a entrar; con una sonrisa en el rostro, como si le hicieran esa pregunta cada día, me dijo “sí, claro”. Así que la diversión no se acaba. ¡A seguir construyendo en familia!

Les recomiendo Playtime LEGO en el Papalote Museo del Niño. Es un muy buen plan para este verano. Por eso, PAPÁSDF y LEGO les tenemos preparados dos pases dobles para que se diviertan en este Playtime tan especial. Estén pendientes de las redes sociales de PAPÁSDF, donde haremos dinámicas para que se ganen su pase doble.


22.6.17

Imaginación y creatividad en la CDMX


Ayer estaba platicando con una mamá del ballet de mi hija, y salió un tema bastante interesante: Cada vez es más común ver a compañeritos/as de nuestras hijas, o incluso nuestras hijas con muchos nervios o estrés ante presentaciones del ballet o exámenes en la escuela o recitales de piano. Sea la situación que sea, pero que implique un reto, la mayoría de niños y niñas se ponen nerviosos y lloran o se enojan después de haberlo hecho. Creí que era una observación mía, y pensaba que estaba exagerando las cosas, pero platicarlo con alguien más y darnos cuenta de lo mismo, me llamó la atención. Me quedé pensando por qué responderán así.

El tema no es tanto si lloran o se enojan, al final cualquiera de las dos acciones es sólo la expresión de una emoción, pero qué hay detrás: ¿sentirán que no pueden hacer las cosas? ¿Tendrán expectativas muy altas? ¿Tendrán poca capacidad de frustración? ¿Estaremos exigiendo mucho los adultos? ¿Qué sucede ante esta sensación de no poder hacer algo a la primera o de equivocarse? Me fui a casa con estas dudas. 

Llegamos a casa y Sofía se puso a hacer su tarea. Ahí se dio cuenta que había dejado en la escuela un libro que necesitaba para completar su trabajo. Mi hija se paralizó. No sabía qué hacer. Me pidió que escribiera en el chat de las mamás para pedir la información del libro. Le dije que no. Sentía que la parálisis de mi hija me estaba respondiendo todas, o por lo menos la gran mayoría de mis dudas. Sin más le dije: "No corazón, resuélvelo con lo que tienes aquí. Por un lado, con esta experiencia puedes aprender a que hay que estar más atenta de tu material; por otro lado, lo debes resolver con lo que tienes, así que ¿cómo lo vas a resolver?". Se quedó pensativa por un momento, veía cómo sus ojos se iban haciendo más y más grande conforme le llegaban ideas a la cabeza. Me dijo varias opciones. Una solución era investigar del tema con otros libros o por internet, otra opción era acordarse de lo que vieron en clase y con eso completar su tarea, una tercera vía era entrevistarnos a su papá y a mí sobre el tema. Ya tenía un plan de acción con diferentes variables. Hizo un poquito de todas las opciones y solucionó su tarea.

En ese momento, no me había dado cuenta qué había pasado, cuál había sido la diferencia entre esa parálisis y que encontrara la solución a su dilema. Hoy que llegué a la oficina y quería publicar un post sobre recomendaciones para viajar a Oaxaca en el blog; mi computadora decidió no funcionar. Ahí sentí la parálisis, la frustración, el enojo y hasta las ganas de llorar. Todo mi trabajo se venía abajo. Después vi esta libreta (donde estoy escribiendo ahora, para después pasarlo a la tableta) y me puse a escribir. Mientras narro esta aventura lo veo más y más claro: La parálisis, la frustración, la falsa expectativa, el nervio, la sensación de imposibilidad vienen de una falta momentánea de creatividad. Ese pensamiento creativo que nos ayuda a sobreponernos y encontrar diferentes soluciones o perspectivas a un dilema.

La enseñanza: Ejercitar la creatividad hoy más que nunca, y la ciudad se puede convertir en una aliada para pasar tiempos creativos con hijos e hijas. Ahorita se me ocurren algunas actividades como:

  • Pensar en las figuras de las nubes mientras estamos en el tránsito.
  • Inventar nuevas versiones de los sonidos de la calle como el grito del ropavejero o del gas.
  • Hacer una historia sobre la calle donde se ubica la casa o la escuela.
  • Caminar por las calles y platicar qué nos imaginamos que había ahí hace 20,30,50 años.

¿Qué otras actividades se les ocurren? El chiste es usar la imaginación para practicar la creatividad. 

Esta puede ser otra forma de divertirnos en nuestra querida Ciudad de México.