4.5.16

Tacos, Cultura y Axiote



Les cuento cómo en el restaurante Axiote de Playa del Carmen mi hija y yo descubrimos algo más allá que el sabor.


Resulta que nos dimos una escapada a Playa del Carmen y fuimos a conocer el restaurante Axiote del chef Xavier Pérez Stone. La filosofía de este lugar es que todos los platillos están hechos con productos mexicanos. No es cocina mexicana, sino cocina de México, una forma de incentivar la economía nacional.

Lo que me gustó del menú es que cada platillo tiene su historia y una región del país en qué pensar. Probé el atún de ensenada y su sabor me llevó al otro extremo del país, a la brisa de nuestro mar del norte, con una frescura fascinante. Adiós al centralismo desde la cocina.

El momento más interesante fue cuando le llevaron a Sofía, mi hija, los tacos que había pedido (también hay menú infantil, lo cual es una maravilla). A Sofía le encantan los tacos dorados y fue una sorpresa que los que le dieron eran blandos o tradicionales: la tortilla y encima la carne. Se quedó un rato viéndolos, tratando de descifrar qué hacer. Le pregunté por qué no los probaba si se veían bastante buenos y me contestó que no sabía cómo. Ahí le puse pausa a mi atún y a mi viaje imaginario a Ensenada. Me concentré en el caso de mi hija al cien por ciento ¿cómo no me había dado cuenta antes? ¿Cómo mi hija no sabía comer un taco? A su defensa dijo que sí podía hacer taco con sal y limón; a veces con frijoles refritos, pero algo más sustancioso como la carne, se le dificultaba, así que empezaron las clases de cómo comer un taco: Paso 1. Se prepara y acomoda el contenido. Paso 2: Se enrolla la tortilla. Paso 3: se toma el taco con el dedo índice y el medio por arriba, el pulgar por abajo; los tres ejerciendo la presión necesaria para mantener la tortilla cerrada, pero que no se rompa. Por añadidura se sube el dedo chico para dar espacio cuando se lleva a la boca o también se puede poner debajo de la tortilla para darle soporte. ¡Vaya, el arte de comer un taco!

Después de practicar varias veces, mi hija aprendió a preparar, enrollar y degustar sus taquitos de carne sin que se le rompiera la tortilla o se le regara el contenido por el plato. Ahora es oficialmente una mexicana que sabe comer tacos. Esta experiencia me dejó pensando ¿Cómo aprendí? Seguro mi papá o mamá tuvieron una sesión como la que Sofía y yo vivimos ayer. Estos temas culturales que a veces damos por hecho, pero que tienen un origen, forman parte de nuestro ser mexicano o mexicana.

Hace unos años mi esposo y yo trabajábamos en un proyecto documental en la zona maya de Quintana Roo. Un gran amigo, que también trabajaba en el proyecto, el Dr. Francisco Barriga, Coordinador Nacional de Antropología por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, nos comentaba que para ser parte de una cultura hay que conocerla, saber identificarla, sentir un gusto particular por ella y lo más importante, ser competente: saber cómo se hacen las cosas y los significados que tienen. Así, en el acto cotidiano de comer un taco, mi hija se volvió más competente en su ser mexicana.

Me encantó tener esta sesión de aprendizaje cultural en un espacio como Axiote, donde nuestra experiencia de lo mexicano se extendió más allá del sabor.

Más información sobre Axiote: 
Calle 34 entre 5 y 10. Playa del Carmen, Quintana Roo

30.4.16

6 años en puro estilo PAPÁSDF.




Empecé a escribir PAPÁSDF cuando tenía 27 años. Ahora tengo 33 y la vida se ve un poco diferente a la distancia. Mi hija tenía 3 años, ahora tiene 8. Antes la llevaba a explorar y que conociera espacios de la ciudad que eran importantes para mi; era mi forma de compartirle mi mundo, mostrarle quién soy desde esos rincones de mi Distrito Federal que ahora se volvía de ella. Así fue, poco a poco ella se apropió de estos paseos y ahora decidimos juntas a donde ir, ella propone salidas, aventuras por descubrir en la ciudad. Ahora estos rincones son parte de su personalidad, de sus gustos.


El otro día estábamos yendo a la escuela y me empezó a describir cómo identificaba si faltaba poco para llegar a su escuela o todavía quedaba camino por recorrer. Así me lo contó: Si pasábamos la tintorería y el parque, es que ya se tenía que poner la mochila y alistarse para llegar al colegio; si apenas íbamos por el banco que estaba a un lado de la casa azul, todavía podía dormirse un ratito de camino. 


Me pareció fascinante escuchar la descripción de los espacios, del paisaje, de su vida diaria en su ciudad de México. Así también identifica su parque favorito; los churros con chocolate que prefiere por encima de las conchas o el panqué de la panadería de la esquina. Se está convirtiendo en una habitante local de la ciudad. Sabe lo que le gusta, pero también lo que no le gusta del cambiante Distrito Federal: las horas pico en el tránsito, el metro Hidalgo los sábados en la mañana, o el polvo que se acumula en la ventana por el pasar de los coches.


En estos seis años de PAPÁSDF, las dos crecimos y encontramos la ciudad desde una nueva forma: yo como mamá y Sofía como propia habitante de la urbe. Gracias por acompañarnos en estos 6 años de crecimiento. Sus hijos/as ¿Cómo identifican su barrio? ¿Cómo se están volviendo habitantes de la Ciudad de México?