26.3.15

Pata Negra: Comida, Música, Cultura y Familia.


Llegamos al Pata Negra y ya estaba todo preparado para recibir a niñas y niños: globos por todas partes, un piso de colores especial para que los peques jueguen, mesas para sentarse a comer y un escenario listo para empezar la obra.

Ese domingo se presentaba un teatro circense. Mientras pasaba el tiempo, más familias entraban y se acomodaban para disfrutar la comida. Mi hija y yo llegamos a las dos de la tarde y ya había mesas ocupadas, nos sentamos y nos avisaron que el espectáculo empezaba en media hora, mientras podíamos ordenar una entrada y algo de beber. Como había mucho calor, mi hija decidió una limonada para empezar, yo pedí una chelita. Me gustó mucho que tuvieran un menú especial infantil; hay pasta, hamburguesas o salchichas e incluye un jugo. Los precios no son muy elevados, el menú está en 55 pesos y las porciones son suficientes para los peques. Mi hija pidió la pasta y le encantó.

La comida para adultos también es de calidad y a buen precio. Hay una gran variedad de tapas españolas: montaditos, papas bravas, croquetas de jamón o de atún y mucho más. También hay sándwiches y platos fuertes. Yo pedí unas croquetas y después un sándwich de pollo en salsa de miel, los recomiendo bastante.

Lo que me gustó de este concepto es que es un espacio familiar, muy relajado que solo el Pata Negra puede dar. Mientras mi hija y yo platicábamos y disfrutábamos la comida, me acordaba de aquellas noches cuando visitaba este lugar con mis amigas y amigos para bailar y disfrutar unas copas. Ahora iba con mi hija para comer y divertirnos con un espectáculo teatral. Vi con detenimiento a los papás y mamás que nos acompañaban esa tarde y parecía que todos estábamos en lo mismo: conocimos el Pata Negra como bar, ahora lo disfrutábamos en una tarde de restaurante con nuestros peques. Esto es pensar en las necesidades del cliente.

Las música es la misma que distingue a este lugar: un poco de Jazz, Rock, mezclado con ritmos tribales. Ya eran las dos y media de la tarde y empezó el espectáculo. "Bienvenidos al Circo de Bolsillo", esta compañía trae un concepto interesante, porque juegan mucho con la imaginación de niñas y niños. Hay una clown, un malabarista y una narradora, solo son tres pero hacen un show de una hora muy divertido y diferente. De pronto adultos y niños estábamos metidos en un circo que creamos con nuestra imaginación, viendo cómo el malabarista detenía una silla con su frente y hacía muchos trucos más. Hubo risas, momentos de asombro, aplausos y mucho baile tanto chicos como grandes. Eso me gustó todavía más, que los adultos también pudimos disfrutar y asombrarnos con el espectáculo, además de pasarla bien con nuestros chilanguitos.

Después de una hora, el teatro terminó, pero siguió la música. Niñas y niños jugaba con los globos, papás y mamás cantábamos canciones de The Cure que empezaron a sonar por las bocinas del lugar, se volvió como una reunión familiar o con los amigos, donde todos disfrutábamos del momento.
El Pata Negra es una opción diferente para pasarla bien en familia: buena comida, buen servicio, buena música, cultura y mucha diversión. Les recomiendo llegar media hora antes de que comience el espectáculo porque solo hay seis mesas y me ocupan rápido. Esto es lo interesante del lugar, que es chico y el ambiente es más íntimo familiar.

Más información:
Pata Negra: Tamaulipas 30 esquina Juna Escutia, Col. Condesa. Teléfono: 52115563
Para ver cartelera:www.patanegra.com.mx

19.3.15

Una mesa en un vestido.

Agatha Ruiz dela Prada en México.


Entramos a la sala y vimos un vestido con ojos, boca y peluca. Seguimos caminando y nos encontramos con un vestido en forma de estrella, otro con una mesa que hacía las veces de falda, y otro que parecía un dinosaurio. Este es el universo de la diseñadora de modas española Agatha Ruiz dela Prada.

Sofía y yo nos divertimos mucho con cada diseño y disfrutamos ver que estos vestidos son reales. Sí, a mi hija le gustó que fueran vestidos hechos con costuras, no solo montajes de telas, listos para ponérselos (que por supuesto, quería ponerse todos). A mi me gustó el juego que hace Agatha entre el arte y la alta costura.

Cada vestido era una sorpresa, como uno hecho con puras flores, como si fuera pensado para una novia primaveral.

Mientras paseábamos por la imaginación de Ruiz dela Prada hecha vestidos, veía a muchas familias que hacían lo mismo que nosotras. Las niñas y los niños se paseaban por los diseños y en cada uno compartían una sonrisa de asombro. Me gustó ver eso, caminar por un diseño de moda sin pretensiones, ni propuestas de belleza corporal, sino un juego lleno de imaginación para vestir.

Les recomiendo la exposición Agatha Ruiz delaPrada en México, también editaron un libro que está igual de colorido y divertido que la exposición. Estos vestidos se exhiben en el Centro Cultural de España en México y estarán hasta el 10 de mayo. La entrada es libre.

Más información:
Centro Cultural de España en México: Guatemala 18 col. Centro. Atrás de Catedral.