2.2.18

El reloj que habla


Con la hija de diez años, las pijamadas y las salidas con las amigas son cada vez más frecuentes. Que el cumpleaños de una amiga lo festejará en Six Flags y el de otra amiguita en la Pista de Hielo, en fin, empieza a vivir experiencias propias con su círculo de amigas. Los grupos de mamás estamos en contacto por chat y todos los mecanismos para estar al pendiente; pero también empezamos a pensar, mi esposo y yo, que era buen momento de que Sofía tuviera una forma de comunicarse, por cualquier cosa. No le queríamos dar un celular, era un gasto muy alto, además de que todavía no creemos que sea momento para que tenga redes sociales, así que había que tomar decisiones.

Vimos dos posibilidades, un celular de los viejitos que sólo es teléfono y que el único entretenimiento que tiene es el “juego de la viborita ” ¿se acuerdan?...muy divertido. O empezar con un punto medio, un dispositivo “inteligente” pero con acceso restringido. Así que pensamos en nuestra pequeña nativa digital y nos fuimos por el reloj inteligente, el cual ha sido una maravilla. No es muy caro (en Amazon hay desde $230), es Android, puedes ver internet, pero la verdad a mi hija no le ha llamado la atención usarlo, lo que sí es que está fascinada de que puede tomar fotos, y grabar notas de voz; y lo mejor: hacer y recibir llamadas. Con una tarjeta de prepago, se activa y listo.


Regresó el teléfono a ser teléfono, pero ahora desde un reloj...vaya cambios de la tecnología. Entonces ahora cada vez que mi hija sale de la escuela, me marca. Si una amiga le cuenta un chiste que me quiere compartir, me marca. Si la invitan a la casa de una amiga, me marca. Vaya, se abrió un espacio de comunicación que me tranquiliza y entusiasma.

Yo también me compré un reloj, y de pronto me descubrí hablando por teléfono desde mi muñeca, me recordó tanto a una película (que es un comic) que vi en la infancia y me gustaba tanto: Dick Tracy. Ahí la gran tecnología era tener un reloj/teléfono y ahora estaba haciendo lo mismo en la realidad para platicar con mi hija, increíble.

Esa noche le platiqué de la película y me enteré que mi mamá, también le había contado del héroe Tracy. Para nosotras ese es el referente y para mi hija es el recuerdo de su primer celular... Me deja reflexionando tanto.

En este fin de semana veremos la película Dick Tracy, para que Sofía conozca lo que tanto le decimos su abuela y yo. Ya quiero que sea mañana para volver a disfrutarla: el vestuario, la música, la actuación de Al Pacino, Dustin Hoffman, Warren Beatty, la voz de Madonna; pero sobre todo, el reloj que habla.

Desde estos cambios de tecnología, hay varias formas de compartir con las y los hijos, además de cuidarlos. Vaya modernidad.

Para saber más:

30.1.18

El frío, los recuerdos y la casa.

Hoy decidimos invernar en casa. A las siete de la mañana había dos grados Centigrados, así que preferimos no salir. Todo el día ha sido de tomar chocolate, comer carbohidratos y tomar mucha agua. Aún en casa el frío se siente. Con varias capas de ropa encima, el frío se siente.

No recuerdo haber tenido tanto frío en la ciudad de México. Es como si la urbe quisiera que nos transportáramos a otro lugar, porque eso del clima extremoso no existía en el DF.

Recuerdo en la prepa, en mi época dark, que me encantaba estar de abrigo o gabardina negra, pero al mediodía era un poco incómodo por que salía el sol y los eternos veinte grados de la ciudad se hacían presentes. Eso de ser dark en el DF era poco práctico porque tenía que andar en el metro cargando abrigo y sudando con el vestido de terciopelo o el maquillaje dramático negro. No muy recomendable. Pero hoy es algo histórico, lástima que ya no soy dark…

Ropa térmica, triple calcetín, calentadores ochenteros en los tobillos, suéter y gorro; dentro de la casa, que además vivimos en un interior así que más frío. Mi hija igual de capas. Estamos a dieta de tés, chocolate caliente, sopas y eso sí, mucho trabajo en la casa porque aprovechamos para arreglar, adelantar tareas y descansar. El frío nos puso un alto de la rutina, que también se agradece.

Me enteré que a la escuela de mi hija sólo fueron 10 compañeritos y compañeritas, también varios tienen gripa, así que a tomarlo con calma. Mañana no sabemos qué haremos, si la temperatura seguirá igual, si iremos a la escuela, si sacaré mi abrigo negro que todavía lo tengo por aquello de la nostalgia. Por lo pronto, a seguir viviendo el nuevo frío de la ciudad de México.

Ustedes ¿fueron a la escuela? Cuídense y brindemos con chocolate caliente :) :)